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Diomaye Faye es elegido presidente: Senegal a las puertas del cambio

Diomaye Faye durante la ceremonia de juramento del cargo de presidente de Senegal.
Diomaye Faye durante la ceremonia de juramento del cargo de presidente de Senegal. Fuente. redes sociales de Faye

El 24 de marzo tuvieron lugar las esperadas elecciones en Senegal tras un mes de incertidumbre por su aplazamiento y la salida de prisión de los políticos opositores Diomaye Faye y Ousmane Sonko. Estos comicios se destacaron por una notable participación ciudadana, que alcanzó alrededor del 62% según los primeros resultados. Aunque el escrutinio de los votos avanzaba con cierta lentitud, ya se vislumbraba una clara tendencia hacia la victoria de Faye. No pasó mucho tiempo antes de que varios líderes políticos expresaran sus felicitaciones al presidente electo.

La más destacada fue la del candidato del partido en el gobierno, Amadou Ba. A través de su cuenta de X declaraba: “En vista de la evolución de los resultados de las elecciones presidenciales y a la espera de la proclamación oficial, felicito al presidente Bassirou Diomaye Diakhar Faye por su victoria en la primera vuelta. Ruego al Todopoderoso que le conceda la energía y la fuerza necesarias para asumir este alto cargo al frente de nuestro país. Le deseo mucho éxito y éxito para el bienestar del pueblo senegalés”. Asimismo, el presidente saliente Macky Sall también reconoció la victoria del opositor en un escueto mensaje en X: “Saludo el buen desarrollo de las elecciones presidenciales del 24 de marzo de 2024 y felicito al ganador, el Sr. Bassirou Diomaye Faye, a quien las tendencias muestran como ganador. Es la victoria de la democracia senegalesa”.

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Este gesto reviste una enorme importancia, ya que, aunque en ese momento los resultados aún no se conocían, el gobierno ya había aceptado la victoria de la oposición y, por ende, el cambio político que se avecinaba en Senegal. Las élites senegalesas habían hecho todo lo posible por posponer los comicios, conscientes del deterioro de su popularidad en los últimos años. Sin embargo, las protestas en el país persistían, lo que exacerbaba la inestabilidad interna. Considerando la sucesión de golpes de Estado ocurridos en la región del Sahel, la posibilidad de un cambio abrupto de gobierno, más probablemente resultado de un golpe entre las propias élites que de un golpe militar, se tornaba cada vez más factible. Ante esta situación, aceptar la transición y buscar mantener cuotas de poder en otros ámbitos resultaba más seguro que aferrarse a la presidencia.

Confirmación de un cambio político crucial

El 29 de marzo el Tribunal Supremo de Senegal finalmente confirmaba la victoria de Faye, que obtuvo el 54% de los votos, cifra más que suficiente para ganar en primera vuelta. Ba, por su parte, recibió el 35% de los sufragios. Se preveía que el candidato respaldado por el gobierno no tendría un gran desempeño debido al desgaste político. Por ello, se consideraba a Karim Wade como el verdadero candidato de las élites, pero este no pudo presentarse al no cumplir con los requisitos necesarios. Finalmente, no participó en las elecciones y mostró su apoyo a Faye.

El 2 de abril Diomaye Faye juraba el cargo como quinto presidente de Senegal. Durante su discurso declaraba: “Trabajaré incansablemente para preservar la paz y la cohesión nacional. Tendré presente que nuestro recurso más valioso sigue siendo la estabilidad de nuestro país. Movilizaré a los senegaleses desde aquí y a la diáspora en torno a un proyecto nacional que se está unificando y orientando hacia un futuro sereno”. Pocas horas después se daba a conocer parte del nuevo gabinete, destacando el nombramiento de Ousmane Sonko como primer ministro. Este movimiento no resulta sorprendente, ya que Sonko era el candidato original del ilegalizado partido PASTEF, cuya potente base de votantes se transfirió a Faye una vez se sentenció que no podía concurrir en las elecciones al ser condenado por un proceso judicial. Si bien el propio Faye también estuvo encarcelado, pudo presentarse al no haber sentencia firme.

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La salida de Sall y la entrada de Faye en el gobierno apunta a un cambio en el rumbo de Senegal. Un país de gran importancia, no sólo a nivel regional por su influencia en las dinámicas de África Occidental y Sahel, sino también a nivel extracontinental. Senegal es uno de los miembros más relevantes de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO). En un momento en el que las relaciones de los países de la organización con las juntas militares sahelinas se encuentran en un periodo de tensión e incertidumbre, un nuevo dirigente en Dakar podría ayudar a estabilizar los vínculos. A su vez, es un punto importante de extracción de recursos naturales, como productos agrícolas, minería e hidrocarburos. La gestión de estos ha generado un gran debate en el país, ya que una gran parte denuncia que los beneficios no están beneficiando a las comunidades locales. 

A pesar de sus 44 años es el candidato de la juventud y será el presidente más joven del país. Graduado en derecho por la Universidad Cheik Anta Diop de Dakar, entabló amistad con Ousmane Sonko durante sus años universitarios. Su trayectoria incluye roles destacados en la administración pública, como inspector de Hacienda, lo que le ha otorgado un profundo entendimiento del funcionamiento de las instituciones. En 2014, se involucró en la creación del PASTEF, convirtiéndose en una figura prominente dentro del mismo. Su influencia ha sido significativa en la elaboración del programa del partido para distintos procesos electorales.

El próximo gobierno se enfrenta a diversos retos que han generado el descontento social que le han llevado a la presidencia. Las expectativas de la población son muy elevadas, pero en sus declaraciones Faye anunciaba que estaba “preparado” para ser presidente. El primero de los obstáculos es la situación económica del país, ya que ha sufrido fuertes reveses con la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania. De acuerdo con los datos oficiales, el 20% de la población se encuentra sin empleo. Conforme a los datos del Banco Mundial, en 2021 la pobreza extrema se situaba en el 9.9%, una cifra más que preocupante. Al mismo tiempo, la dependencia exterior de la economía senegalesa ha supuesto subidas importantes de la inflación, pasando del 2,2% en 2021 al 9,7% en 2022, provocando que los productos de primera necesidad se vuelvan inaccesibles para una población que ya pasaba dificultades. Por otro lado, la falta de infraestructura en el país supone una dificultad añadida para el desarrollo económico.

La corrupción es uno de los grandes lastres nacionales que, en palabras del propio Faye, “empobrece al país y le desacredita en la arena internacional”. El nuevo presidente ha prometido una lucha incansable contra la misma, alegando que Senegal no puede desarrollarse mientras la corrupción persista. En este ámbito cuenta con una importante experiencia por su antiguo trabajo como inspector de impuestos. Para hacernos un poco de idea de la magnitud de la cuestión, en 2019 salía a la luz uno de los mayores casos de corrupción de la historia del país, el caso Petro-Tim, un escándalo relativo a las concesiones de explotación del petróleo y el gas por valor de 10.000 millones de dólares que se relacionaba con el hermano del por entonces presidente Macky Sall. 

En el ámbito militar se busca mejorar la confianza de la población con las Fuerzas Armadas. Esto se realizaría aumentando el salario de los efectivos e implementando programas dirigidos a potenciar la moralidad y la supervisión entre los oficiales. Al mismo tiempo, busca crear una institución independiente que investigue los casos de uso excesivo de la fuerza y de corrupción. En lo referente al ejército, también se ha previsto la adquisición de armamento con el objetivo de modernizar y mejorar el arsenal senegalés.

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En el terreno internacional busca mejorar la cooperación con los socios de la CEDEAO para mejorar la seguridad marítima en casos de robo de petróleo, piratería y tráfico ilícito de personas, armas y drogas. Al mismo tiempo pone especial énfasis en los países costeros como Mauritania, Gambia, Guinea-Bissau para la cooperación en materia de vigilancia y seguridad.

A nivel político, se busca restaurar la situación de libertades anterior al año 2021.Aquel año, organizaciones como Amnistía Internacional denunciaba la restricción de la libertad de expresión y reunión en el país. A su vez, el nuevo gobierno ha asegurado que una de sus prioridades es restaurar la independencia de los poderes del Estado, en especial del poder judicial y las Fuerzas Armadas. La población pide la investigación de las muertes ocurridas durante las numerosas manifestaciones que han tenido lugar en los últimos años. Estas ideas las consolidaba en su programa electoral: “El Presidente de la República, quien pretendo ser, se opondrá a la explotación de la justicia y a las fuerzas de seguridad, a la intimidación de opositores y periodistas, a la brutal represión y al encarcelamiento arbitrario”.

Los círculos de poder internos y externos de Senegal

La situación en Senegal es sumamente compleja, ya que los factores mencionados interactúan entre sí y se refuerzan mutuamente. Revertir esta dinámica no será una tarea sencilla, sobre todo considerando que el presidente actual no cuenta con una mayoría parlamentaria. En esta circunstancia, una opción posible sería la disolución del parlamento, lo que permitiría al presidente gobernar por decreto. Sin embargo, esta medida conlleva implicaciones políticas y sociales significativas.

Basándonos en sus declaraciones y de su círculo político, se proponen una serie de medidas importantes. La primera de ella es la revisión de las relaciones con otros países, en especial con Francia. El país galo posee una fuerte presencia en Senegal tanto a nivel económico como cultural, pero esta es vista en numerosos círculos sociales y políticos –muchos de ellos vinculados con Faye y Sonko– como una forma de neocolonialismo. Dentro de esta línea de acción, se contempla la revisión de los acuerdos de gestión de los recursos naturales, incluida la pesca. Estos acuerdos son de gran importancia para la Unión Europea, pero están contribuyendo al deterioro de los medios de vida tradicionales en Senegal.

En este ámbito Ousmane Sonko se mostró especialmente crítico con un libro titulado “Petróleo y Gas en Senegal: crónica de un expolio” que fue censurado en el país durante un tiempo. El libro trata la polémica gestión de estos recursos por parte del gobierno y círculos empresariales, alegando que estos contratos no se han firmado de acuerdo con las leyes de contratación pública. El autor defiende la reapropiación de la riqueza nacional y la gestión sostenible de los mismos teniendo en cuenta las necesidades sociales y medioambientales. Estas ideas se encuentran reflejadas dentro del programa de Diomaye Faye al que dedica tres puntos: “Reorganizaremos institucionalmente el sector de los hidrocarburos y renegociaremos los contratos para maximizar los ingresos procedentes de la explotación petrolera; Reforzaremos la Société des pétroles du Sénégal (PETROSEN) para convertirla en una palanca de desarrollo inelable; Nos reservaremos aún los bloques offshore que aún no se conceden para su futura explotación por parte de la empresa nacional PETROSEN”.

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Senegal mantiene lazos significativos tanto con Occidente como con otros países, y la promesa de revisión de estas relaciones puede interpretarse como una oportunidad para que otros actores incrementen su influencia en un país valorado por sus recursos y su posición geoestratégica. No obstante, los cambios en la política exterior suelen avanzar a un ritmo lento, y la ruptura de lazos de cooperación, especialmente en el ámbito económico, es un proceso complejo y delicado.

No obstante, con el paso del tiempo se ha dado una moderación del discurso de ambos líderes políticos. Con la victoria en las elecciones, la posición de Diomaye Faye cambia radicalmente de ser un político opositor y líder de masas a estar al frente de un gobierno que tiene limitaciones y compromisos con otros actores políticos.

En términos económicos Faye busca implementar reformas sustanciales. Como ya hemos comentado, el país posee una considerable dependencia económica con el exterior, por lo que el presidente electo apuesta por fomentar el consumo local. Al mismo tiempo, se muestra favorable a la mejora de la competitividad de los productos senegaleses en el mercado internacional con el objetivo de promover la entrada de capital extranjero que ayude a la industrialización.

Asimismo, busca suprimir el franco CFA, una moneda de origen colonial que utilizan diversos Estados del Sahel y África Occidental. Una de las principales características de esta moneda es que una parte de la soberanía monetaria reside en Francia, por lo que los países no pueden desarrollar políticas monetarias de acuerdo con sus necesidades. En este sentido, Faye sostiene que Senegal no será completamente soberano mientras no haya soberanía monetaria. Esta moneda también ha sido calificada como un instrumento de dominación neocolonial y muchos países optan por salirse de la misma. No obstante, es un proceso bastante lento y complejo. 

Manifestantes portan carteles de Bassirou Diomaye Faye en las protestas que se organizaron antes de la amnistía en Senegal.
Manifestantes portan carteles de Bassirou Diomaye Faye en las protestas que se organizaron antes de la amnistía en Senegal. Fuente: Andrea Chamorro

Una de las cuestiones que más expectación han causado es la reforma que implementará a nivel económico. Su programa electoral se encuentra atravesado por la idea de poner en un primer plano la cultura y costumbres propias de Senegal, como puede ser la promoción del uso de las lenguas nacionales. Asimismo, la sanidad y el acceso equitativo a la misma es una de las preocupación más acuciantes en el país. El presidente electo prometía lo siguiente: “Mejoraremos el seguro de salud financiándolo por el Ministerio de Salud, asociaciones público-privadas, subsidios internacionales en algunos casos, contribuciones a la seguridad social para los empleados mediante el establecimiento de un Número de Identificación Sanitaria (NIS) para cada senegalés”. En lo que respecta a la creación de empleo, las premisas que se han dado son ciertamente vagas. Destaca la creación de organizaciones que fomenten el empleo, articulación de estrategias de formación para la población y una importante inversión en el sector privado dirigido a que las empresas puedan impulsar su desarrollo y la contratación de profesionales.

A nivel interno, Faye se muestra a favor de cambios sustanciales en las instituciones, como suprimir el cargo de primer ministro y crear el puesto de vicepresidente. En este sentido, se mostraba de la siguiente forma en su programa electoral. “Estableceremos el cargo de Vicepresidente, elegido en tándem con el Presidente de la República y aboliremos el cargo de Primer Ministro. Las prerrogativas institucionales de cada uno de los dos jefes del Ejecutivo se distribuirán claramente”.

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La situación del poder judicial en el país es una de las mayores preocupaciones políticas y sociales. Faye se muestra muy crítico con esta cuestión, alegando que un organismo que debería estar en primera línea en la lucha contra la corrupción y el despilfarro de los recursos estatales está siendo manipulado con fines políticos, por lo que propone una serie de medidas: el país pasaría de tener un Consejo Constitucional a un Tribunal Constitucional, órgano que ocuparía la máxima posición del poder judicial; la promoción de la independencia entre administraciones, como la del Ministerio Público con respecto al Ministerio de Justicia; la reforma del código penal senegalés para que se adapte a las necesidades y valores de la población actual. 

Por último, es importante recalcar que la figura del presidente no se encontraría exenta de reformas. En su programa manifestaba: “Acabaremos con la concentración de poderes en manos del Presidente de la República estableciendo su responsabilidad, revocabilidad y rendición de cuentas; estableceremos la responsabilidad política del Presidente de la República introduciendo el procedimiento de destitución por incumplimiento grave, cuyo contenido se especificará”.

Senegal se adentra en un periodo de cambio político en el que la oposición ha sido elegida por una población cansada de la situación en el país y de la mala gestión desarrollada por las élites tradicionales. Ahora el gobierno debe cumplir las altas expectativas que se han puesto en él.

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