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Protestas e incertidumbre en Senegal ante el aplazamiento electoral

Protestas en Dakar, capital de Senegal, por el aplazamiento de las elecciones.
Protestas en Senegal, en Dakar, por el aplazamiento de las elecciones. Fuente: Andrea Chamorro

El continente africano vive tiempos de cambio e inestabilidad. En los últimos años, muchas afirmaciones sobre África que se repetían en libros, prensa y conferencias han tenido que ser reescritas. Una de ellas es la situación política en Senegal, visto como el país más estable del continente y un ejemplo de la democracia para la región. 

Élites y elecciones

Sin embargo, la sociedad senegalesa ha visto como las elecciones eran aplazadas sin una fecha clara para su celebración debido a unas élites que se resisten a abandonar el poder. El actual presidente, Macky Sall, se ha mantenido en el cargo desde 2012, pero es el heredero político del anterior dirigente Adbdoluaye Wade; previamente Sall había sido presidente de la Asamblea Nacional. Wade estuvo en la presidencia desde el año 2000 y ambos se enfrentaron en los comicios de 2012, si bien no dejó de ser un continuismo del sistema. Por lo tanto, las mismas élites políticas y económicas se han mantenido en el poder durante 24 años. Estas élites ahora pretenden ganar tiempo con el aplazamiento electoral con el fin de permanecer en una posición privilegiada frente al crecimiento de figuras opositoras como Ousmane Sonko.

Para ampliar: Crisis política en Senegal: las élites se resisten a ceder el poder

El aplazamiento ha despertado la indignación de la población. Este hecho no es una cuestión aislada ya que durante tres años las autoridades han detenido a opositores, manifestantes y cerrado medios de comunicación. Al mismo tiempo, la situación económica y social ha empeorado en los últimos años, afectando especialmente a los jóvenes, que no encuentran oportunidades laborales. 

La inflación ha aumentado en el país debido a la pandemia de coronavirus y posteriormente como consecuencia de la guerra en Ucrania. A su vez, las actividades económicas tradicionales se han visto afectadas por la presencia de potencias extranjeras. Una de las que más destaca es la pesca, que ha sido acaparada por pesqueros de arrastre procedentes de la Unión Europea o China. La mala situación económica afecta al empleo, aunque es difícil encontrar datos fiables ya que una parte importante de la economía funciona de forma irregular. La falta de perspectivas de futuro ha impulsado a una parte de la población a emigrar tanto dentro del continente como fuera del mismo.

Esta precariedad ha provocado que los senegaleses se politicen cada vez más y haya una mayor contestación social. Dando un paseo por las calles de Dakar, la capital de Senegal, se escuchan conversaciones en wollof, la lengua local, pero en las que se entienden constantemente nombres como “Macky Sall” o “Sonko”. También lo oyes en las radios de taxistas en las largas rutas por la ciudad y en los que algunos tienen los carteles de las manifestaciones metidos en el coche.

Las protestas en Senegal

Las movilizaciones se repartían por varios puntos de Dakar, pero no había un liderazgo unificado de las mismas y obedecían a motivos muy distintos. La mayor parte han sido en contra del aplazamiento electoral y para exigir la libertad de los presos políticos. En estas han participado dirigentes de los partidos de oposición, como el ilegalizado Patriotas de Senegal (PASTEF), al cual pertenece el principal opositor Ousmane Sonko. Sonko, encarcelado desde agosto por “corrupción de menores”, se ha convertido en el candidato de la juventud y su cara se repetía una y otra vez entre los carteles de los manifestantes. Algunas de las protestas estaban permitidas, pero eso no quitaba que la gendarmería y la policía se encontrasen cerca, a la sombra de algún árbol, esperando.

Manifestaciones en Dakar.
Manifestaciones en Dakar. Fuente: Andrea Chamorro

En las protestas que se han llevado a cabo durante años ha habido una pregunta flotando en el aire: “¿cuál es el papel de Rusia en toda esta situación?”. Senegal es un país de alto valor estratégico, tanto a nivel geopolítico como de recursos naturales. Uno de los más relevantes era el oro, pero en los últimos años se han descubierto reservas de petróleo, lo que ha agudizado la competición. La influencia que más llama la atención es la francesa debido a los lazos históricos, pero existen otros países con fuerte presencia. Nada más ir desde el aeropuerto internacional hacia Bamako se ve un gigantesco estadio generosamente iluminado financiado por Turquía. Dando un paseo por el mercado de la avenida Cheink Anta Diop se podía ver la imagen del príncipe Saudí Mohammed Bin Salman en algunos puestos y tiendas.

En las manifestaciones, la influencia francesa no ha sido uno de los temas prioritarios y no se han dado declaraciones de políticos senegaleses al respecto. Osumane Sonko era uno de los candidatos más críticos con la presencia extranjera y el expolio de recursos, pero en los últimos tiempos se ha dado una cierta moderación de su discurso.

Rusia se suma a los países con un amplio interés por aumentar su influencia en Senegal, pero no está teniendo un papel protagonista; tampoco se han producido acercamientos públicos entre ambos países en los últimos meses. En las protestas que tuvieron lugar el 24 de febrero solo se vio una bandera rusa llevada por menos de una decena de personas y los demás manifestantes trataban de quitársela. El motivo de las movilizaciones no gira en torno a las relaciones exteriores del país, sino que es una cuestión a nivel interno.

Para ampliar: Senegal se revuelve contra Macky Sall

En las concentraciones del 24 de febrero por la tarde se organizaron movilizaciones por la libertad de los presos políticos. En ellas se podía ver a varios periodistas, entre ellos uno de 35 años que había estado en la cárcel cuatro meses. “La prensa en Senegal está muerta, son todos partidistas, varios políticos son los propietarios de grupos mediáticos que son muy vistos (…) si no se pueden cubrir las manifestaciones no podemos hablar de libertad de prensa”. De acuerdo con el periodista, los encarcelados superaban las 2.000 personas y las autoridades no estaban respetando las garantías propias de un estado de derecho, siendo un caso excepcional en el país. En los últimos meses se ha producido la liberación de varios de ellos, aunque la crítica que se realiza es que se trata de una estrategia de lavado de imagen a nivel político. El miércoles 28 el presidente Macky Sall aprobó una ley de amnistía que tiene como objetivo excarcelar a miles de presos. Sin embargo, como era previsible, esta ley excluye a Sonko.

En estas mismas manifestaciones se encontraban políticos del ilegalizado partido PASTEF –aunque su logotipo no aparecía en las octavillas que se repartian–, incluyendo Mustafá Sareh, el secretario nacional de la formación. “El actual presidente nos ha llevado a una situación inédita, indescriptible. Por primera vez en Senegal el mandato del presidente expirará sin haber sido reemplazado. (…) Positivamente, el pueblo senegalés se ha unido para decir ‘no’. Nosotros pedimos que se celebren las elecciones antes del 2 de abril. No podemos aceptar vacaciones del poder en nuestro país”, reclamaba Sareh.

Voto simbólico de protesta en Dakar, Senegal
Voto simbólico de protesta en Dakar. Fuente: Andrea Chamorro

Es relevante destacar que PASTEF ha sido uno de los partidos que más se ha opuesto a Macky Sall. Su líder principal, Sonko, fue encarcelado en un segundo proceso legal que desencadenó protestas, pero el partido eligió a un nuevo candidato, Diomaye Faye. Sonko expresó su total apoyo y una parte importante de la base de votantes lo respaldó. Actualmente, Sonko se encuentra encarcelado provisionalmente y no podría salir bajo la nueva ley de amnistía, aunque sus abogados están solicitando la libertad provisional.

La fecha de las elecciones sigue siendo una incógnita. El comité de diálogo nacional organizado por el gobierno ha propuesto celebrarlas a principios de junio, pues es la primera fecha que se ha propuesto tras el aplazamiento electoral. Esta ha sido rechazada por el Consejo Constitucional alegando que el día de las elecciones debe ser lo antes posible. 

El futuro próximo de Senegal

Muchas veces hay que buscar las entrevistas y otras veces ellas te encuentran a ti. Las noticias vuelan en el país y que un grupo considerable de periodistas españoles andaba por el barrio corrió como la pólvora. Por ello, un representante de la diáspora senegalesa y participante en el diálogo nacional nos abordó mientras íbamos a buscar el desayuno a la boulangerie de confianza. Mientras sujetamos los panecillos, Marcos nos contaba que él pensaba que el presidente iba a dimitir el dos de abril y dejar un gobierno provisional en el parlamento, el cual controla, para así alargar todavía más su estancia en el poder. Considerando la fecha propuesta para la celebración de las elecciones, esta sería una idea interesante y a tener en cuenta.

Senegal se mantiene en una suerte de calma tensa a la espera de que se dirima una fecha electoral y que esta sea antes del 2 de abril, día en el que acaba su mandato Macky Sall. Esta situación no tiene precedentes en el país y ahora mismo casi cualquier futuro es posible. No obstante, la probabilidad de que se lleve a cabo un golpe de Estado como se han visto en otros países del Sahel –que actualmente se encuentran bajo juntas militares– es muy baja ya que Senegal no sigue las mismas dinámicas políticas ni se enfrenta a las mismas problemáticas. Al mismo tiempo, la población senegalesa pide que no se llegue a la violencia por el bien colectivo y de su futuro.

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