Antonio Jesus Pinto Tortosa
Haití queda al margen de las grandes tensiones internacionales mientras se hunde en una crisis marcada por las bandas y el vacío estatal.
La comunidad internacional no sabe —o no quiere— enfrentar la crisis política y el colapso humanitario que arrastra Haití desde hace años.
Los migrantes haitianos han sido foco de demonización por parte del trumpismo y otros sectores en Estados Unidos.
El auge de las bandas criminales, la ausencia de convocatoria de elecciones y la posible intervención extranjera agravan el caos en Haití.
La identidad nacional de República Dominicana se edifica sobre la confrontación con Haití y los temores de la “invasión silenciosa” haitiana.
La crisis que atraviesa Haití en la actualidad tiene su origen en los problemas estructurales presentes en el país desde la era colonial.

