
La instalación de la nueva Asamblea Nacional de Guinea pone fin a la transición política iniciada tras el golpe militar que derrocó al presidente Alpha Condé el 5 de septiembre de 2021.
Las elecciones parlamentarias celebradas en mayo de 2026 siguieron a la aprobación, en septiembre de 2025, de una reforma constitucional mediante referéndum que amplió los límites del mandato presidencial y reformó el Senado. Posteriormente, en diciembre de 2025, el general golpista Mamady Doumbouya fue elegido presidente con el 86% de los votos.
En respuesta, la CEDEAO y la Unión Africana levantaron las sanciones impuestas a Guinea tras las elecciones, al considerar que el país había completado su transición democrática.
Sin embargo, inicialmente se había prometido que ningún miembro del Gobierno de transición ni del Consejo Nacional de Transición (CNT), el órgano legislativo del proceso, podría presentarse a las distintas elecciones. Pese a ello, la nueva legislatura está encabezada por el expresidente del CNT.
Doumbouya consolida su poder en Guinea
Las elecciones del 31 de mayo en Guinea dieron una victoria holgada a la coalición del presidente Mamady Doumbouya –compuesta por su partido Generación para la Modernidad y el Desarrollo (GMD) y otras fuerzas políticas aliadas–, que ganó 127 de 147 escaños en la Asamblea Nacional y obtuvo mayoría en casi todos los municipios.
Para asegurar este resultado, la junta militar decidió, en marzo, liberar e indultar al exlíder de la junta Moussa Dadis Camara, que participó en un golpe de Estado en diciembre de 2008. El propósito fue ganarse el favor de Guinée Forestière, la provincia natal de Camara, donde sigue siendo una figura muy popular y donde reside entre el 18% y el 20% del electorado.
La Corte Suprema cifró la participación en casi el 54%, aunque la coalición de la sociedad civil Forces Vives de Guinée calificó esa cifra de "no creíble" tras la publicación de los resultados provisionales a principios de junio, al considerar que la afluencia a las urnas había sido mucho menor.
El tribunal también desestimó los recursos presentados por siete partidos políticos, que el 12 de junio impugnaron los resultados provisionales alegando "graves irregularidades" y "alteración de los resultados".
Además, varias figuras de la oposición boicotearon las elecciones, por lo que su presencia en el nuevo Parlamento es casi inexistente. Otros partidos opositores –hasta 40 formaciones, incluidos los tres principales del país– fueron disueltos por la Dirección General de Elecciones: la Unión de Fuerzas Democráticas de Guinea (UFDG), la Asamblea del Pueblo Guineano y la Unión de Fuerzas Republicanas.
Uno de los principales resultados de la transición ha sido el desarrollo de una nueva arquitectura institucional. El CNT llevó a cabo un amplio proceso de consultas en las 33 prefecturas del país, organizó debates constitucionales y adoptó un nuevo código electoral que sirvió como marco jurídico para la organización de elecciones presidenciales y legislativas.
Según el balance realizado por el CNT en julio de 2026, la transición permitió elaborar una nueva Constitución; adoptar numerosas leyes orgánicas y ordinarias; fortalecer el marco jurídico de las futuras instituciones de la Quinta República; y celebrar el juicio de la masacre del 28 de septiembre de 2009, que constituye uno de los acontecimientos más significativos del período.
La importancia de Simandou
Sin embargo, el gran proyecto de la transición ha sido la mina de Simandou, conocido como el mayor proyecto minero de África occidental. Situada en las regiones de Kankan y Nzérékoré, no lejos de las fronteras con Liberia y Costa de Marfil, Simandou contiene entre dos y cuatro mil millones de toneladas de depósitos excepcionalmente ricos de mineral de hierro.
Cuando la producción alcance su plena capacidad anual de 120 millones de toneladas en unos pocos años, Simandou contribuiría con un crecimiento del 3,4% del PIB a la economía de Guinea entre 2030 y 2039, según el FMI.
La ministra de Minas guineana, Bouna Sylla, afirmó que esto estimularía inversiones por valor de 200.000 millones de dólares: “Tenemos la oportunidad de cambiar el tamaño de nuestro país y la vida de nuestro pueblo”.
El general Doumbouya convirtió Simandou en su máxima prioridad y en una de sus principales promesas electorales de 2025. Entre sus propuestas figura utilizar los beneficios de la mina para crear un fondo soberano de 1.000 millones de dólares. La iniciativa forma parte de su estrategia Simandou 2040, un plan a 15 años destinado a financiar la educación, las infraestructuras y proyectos agrícolas e industriales.
Para ello, Doumbouya ha atraído inversores chinos, cuyo país tiene una creciente demanda de acero y aluminio. Pekín obtiene alrededor de la mitad de su bauxita –del que se extrae el aluminio– de Guinea, principalmente a través de la Société Minière de Boké.
Esta misma sociedad posee la concesión del gigantesco yacimiento de mineral de hierro de Simandou –el mayor depósito sin explotar del mundo–, situado en el sureste de la región de Guinée Forestière.
Una de las principales dudas es cómo beneficiará esta explotación a las comunidades locales. En Kérouané, los jóvenes organizaron una protesta por el mal estado de las carreteras y la falta de agua potable y electricidad.
En Beyla, donde comienza la cadena montañosa de Simandou, de 110 kilómetros de longitud, las mujeres se movilizaron contra Rio Tinto por la contaminación de un arroyo y por la excavación de pozos que no proporcionaban suficiente agua.

Por el momento, la única acción contundente del Gobierno fue en 2022, cuando suspendió las actividades de la mina para obligar a Rio Tinto, que tiene derechos mineros desde 1997, a trabajar con la empresa sino-singapurense Winning Consortium para construir la extensa línea ferroviaria desde las montañas de Simandou hasta el puerto occidental de Morebaya.
De esta forma, el Ferrocarril de Transguinea –de 650 kilómetros de longitud y con una inversión de 20.000 millones de dólares– y el puerto minero darán a Conakry mayor control sobre la exportación de sus recursos. El capital para financiar el proyecto provino de Winning Consortium y Rio Tinto, con una mayor participación de los inversores chinos.
Pero en el boom minero que está viviendo África también está interesada la potencia norteamericana. Ivanhoe Atlantic, empresa registrada en Estados Unidos, tiene como objetivo desarrollar la mina de mineral de hierro Kon Kweni en el sudeste de Guinea con el apoyo de la administración de Donald Trump.
Esta es una alternativa a la mina china de Simandou para suministrar mineral de hierro a Estados Unidos, y es bastante importante en los esfuerzos de Washington por reducir su dependencia de la potencia asiática para minerales críticos.
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