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Estados Unidos media en Libia para expulsar a Rusia y acceder al petróleo libio

Estados Unidos busca acercar a las dos grandes familias de Libia para garantizar su acceso al petróleo libio y reducir la presencia de Rusia en el país.
Estados Unidos busca acercar a las dos grandes familias de Libia para garantizar su acceso al petróleo libio y reducir la presencia de Rusia en el país. Fuente: Javier Blas

Los órganos legislativos rivales con sede en Trípoli y Bengasi aprobaron el 10 de abril de 2026 un presupuesto unificado mediado por Estados Unidos, consolidando por primera vez en 13 años el gasto público de los gobiernos de Trípoli y del este del país.

Al firmar el presupuesto, Bengasi parece aceptar implícitamente el fin de los sistemas de financiación paralelos –como el contrabando de petróleo y la emisión de moneda fiduciaria–, que han ejercido presión sobre la moneda nacional y alimentado la inflación. Sin embargo, las condiciones y los detalles del arreglo presupuestario no se han hecho públicos.

El acuerdo forma parte de una maniobra diplomática estadounidense más amplia que busca unificar Libia en torno a las dos familias más poderosas del país: los Dbeibeh, en el oeste, y los Haftar, en el este.

Al mismo tiempo, el enviado especial de Estados Unidos para asuntos árabes y africanos, Massad Boulos, busca sustituir a los líderes de ambas familias por una nueva generación: Ibrahim Dbeibeh reemplazaría a su primo como primer ministro, mientras que Saddam Haftar, subcomandante del Ejército Nacional Libio y heredero natural de su padre, Jalifa Haftar, pasaría a ser el nuevo presidente del país y comandante supremo del Ejército Libio.

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La propuesta sería el resultado de negociaciones secretas llevadas a cabo en la embajada de Estados Unidos en Túnez el 30 de marzo de 2026 entre representantes de los Haftar y los Dbeibeh.

La iniciativa provocó un intenso debate público y críticas significativas, especialmente en los municipios anti-Haftar del oeste de Libia. El Alto Consejo de Estado, con sede en Trípoli, rechazó a principios de abril la propuesta que se sale del marco constitucional y del acuerdo político, eludiendo las elecciones o el consenso institucional formal que Naciones Unidas sigue impulsando.

Según diversas informaciones, el acuerdo prevé que cuatro miembros tanto del Alto Consejo de Estado como de la Cámara de Representantes lo firmen y ratifiquen de forma unilateral –de manera similar a lo ocurrido con el Acuerdo de Desarrollo Unificado–, sin someterlo a la aprobación general de ambos plenos.

Mohamed al-Menfi, presidente del Consejo Presidencial del oeste, también rechazó la iniciativa advirtiendo de los peligros para la seguridad nacional de aceptar este tipo de compromiso: “Un Estado o un acuerdo; elecciones o una prórroga del mandato actual; soberanía sobre nuestros recursos o tutela extranjera; preservar nuestras inversiones y fondos congelados o perderlos; transparencia y divulgación o engañar al pueblo con soluciones superficiales”.

El potencial petrolero de Libia

Esta apuesta de Washington ha cobrado fuerza debido a la guerra contra Irán. Las empresas energéticas estadounidenses ven al país con las mayores reservas probadas de crudo de África como una oportunidad ante la subida de los precios del petróleo y como alternativa al golfo Pérsico.

De hecho, las familias gobernantes de Libia están obteniendo ganancias extraordinarias gracias al alza del crudo Brent. La Corporación Nacional del Petróleo ha declarado que sus ingresos alcanzaron los 2.900 millones de dólares en el mes de abril, lo que supone triplicar la cifra registrada a principios de este año.

Chevron obtuvo en febrero una licencia de exploración para la cuenca de Sirte, en Libia, y Exxon Mobil firmó en agosto un memorando de entendimiento con la Corporación Nacional del Petróleo para volver a operar en Libia.

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Asimismo, el Mando de Estados Unidos para África (AFRICOM) llevó a cabo a mediados de abril el ejercicio de entrenamiento Flintlock 26, que reunió a fuerzas especiales de las dos coaliciones militares rivales –junto con Estados Unidos, Italia y otras naciones aliadas– en la ciudad de Sirte.

El entrenamiento conjunto forma parte del esfuerzo de la administración de Donald Trump por impulsar la cooperación militar entre ambas partes y persuadir a la familia del hombre fuerte del este, Jalifa Haftar, para que rompa sus vínculos con Rusia, uno de sus principales aliados.

Si Washington logra sacar adelante esta estrategia, podría intentar acercar Libia a Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham. No obstante, la influencia de Turquía y Egipto será decisiva en la dirección que adopten Trípoli y Bengasi.

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