
Varios drones de fabricación iraní impactaron el jueves 5 de marzo en el enclave azerí de Najicheván, que hace frontera con Turquía, Armenia e Irán. Aunque Teherán ha negado ser el responsable, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíyev, condenó “el ataque terrorista cometido por Irán” y prometió represalias.
El ataque contra Najicheván
La guerra contra Irán emprendida por Israel y Estados Unidos continúa expandiéndose, con una importante escalada en el Cáucaso que amenaza con abrir un segundo frente para Teherán.
Hacia el mediodía del jueves 5 de marzo, un dron de fabricación iraní impactó contra la terminal del aeropuerto del enclave de Najicheván, mientras que otro caía junto a una escuela de la aldea de Shakarabad, en la frontera con Irán. Bakú informó de que cuatro civiles fueron heridos en el ataque y que los drones causaron daños materiales en el aeropuerto.
En una reunión de emergencia convocada por el Consejo de Seguridad de Azerbaiyán, celebrada el mismo jueves, Ilham Alíyev señaló a la República Islámica de Irán como responsable, describiendo el incidente como un “cobarde ataque terrorista”.
Bakú condenó el incidente y exigió a Teherán una explicación y la apertura de una investigación adecuada, mientras el presidente Alíyev reclamaba, además, una disculpa oficial y el castigo de los culpables.
Teherán, por su parte, ha negado desde el primer momento la autoría, declarando que “respeta la soberanía y la integridad territorial de los países vecinos”. Señala, en cambio, al Mossad israelí como responsable del mismo, alegando que podría ser una operación de falsa bandera destinada a enfrentar a dos países musulmanes. Irán también ha prometido llevar a cabo una investigación para aclarar las causas del ataque.
Esta respuesta no parece haber satisfecho a Azerbaiyán, que ha amenazado con represalias y ha puesto a sus fuerzas armadas en estado de alerta, preparándolas para realizar cualquier operación. Además, ha cerrado el cruce fronterizo para los camiones y evacuó a todo su personal diplomático al día siguiente del incidente.
Aunque la posible represalia aún no se ha materializado, las autoridades azeríes informaron el 6 de marzo de la detención de varios agentes de inteligencia iraníes que supuestamente planeaban llevar a cabo atentados contra un oleoducto, la embajada israelí y personalidades y templos judíos en Azerbaiyán.
Las disculpas del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, a los países vecinos pueden interpretarse como un intento de desescalada bilateral. El mandatario se disculpó ante los países atacados en los últimos días y prometió que no habría más ofensivas, siempre que no se lancen operaciones contra Irán desde su territorio. No obstante, el mensaje parece dirigido principalmente a Azerbaiyán –y a Omán–, ya que los bombardeos iraníes continúan en la región.
Un ataque en una tensa calma
Aunque no se ha esclarecido la autoría ni las razones del ataque, Bakú y Teherán mantienen desde hace décadas una relación de vecindad complicada, marcada por varias crisis a lo largo del tiempo.
Ambos países están conformados por una mayoría chiita, pero eso no evita que existan tensiones entre ambos. Azerbaiyán se ha alineado desde su creación con Turquía, socio de la OTAN y del bloque occidental, y especialmente con Israel, lo que le ha llevado a chocar muchas veces con la República Islámica.
Irán, por su parte, observa con temor la posibilidad de que Azerbaiyán llegue a plantear un proyecto de anexión de las regiones de mayoría azerí que se encuentran en su territorio. Más de 20 millones de iraníes son étnicamente azeríes, constituyen una de las principales minorías del país y llevan años reclamando mayores derechos lingüísticos y culturales.
Alíyev señaló en sus declaraciones del 5 de marzo que “un Azerbaiyán independiente es un lugar de esperanza para los azerbaiyanos viviendo en Irán”, dando alas a los temores de que una escalada con Bakú podría alterar la situación interna iraní.
Asimismo, Azerbaiyán ha negado que su territorio haya sido utilizado para lanzar ataques contra Irán en el actual enfrentamiento. Sin embargo, la extensa cooperación entre Tel Aviv y Bakú ha llevado a Teherán a sospechar que unidades hebreas operan en territorio azerí, y ha llegado a acusar al Estado sionista de lanzar ataques desde Azerbaiyán.
Aunque esto no se ha podido confirmar, la relación entre Bakú y Tel Aviv está ampliamente contrastada y ha sido una importante fuente de desacuerdos entre ambos vecinos, especialmente tras las victorias de Azerbaiyán contra Armenia.
En los momentos de mayor tensión en el Cáucaso, tras la guerra del 2023, Teherán se alineaba con Ereván, prometiendo defender al que en ese momento era el principal enemigo de Bakú en la región.
A pesar de ello, antes del ataque, las relaciones entre Irán y Azerbaiyán no pasaban un mal momento, con ambos países realizando ejercicios conjuntos a principios de 2025. La racionalidad de que Irán lanzase un ataque con drones contra Azerbaiyán no está muy clara, pero hay dos hipótesis principales que han manejado medios y analistas como Thomas van Linge.
La primera sería que Teherán esté tratando de presionar mediante el cierre del tráfico aéreo entre Asia y Europa, que, al evitar Rusia y ahora el golfo Pérsico, está cruzando a través del Cáucaso.
Otra teoría apunta a que este ataque podría haber sido una decisión de algún mando intermedio, en el marco de la doctrina de defensa descentralizada que sigue actualmente Irán, por lo que no respondería a una estrategia general ni coordinada.
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