
La nueva guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha puesto sobre la mesa la debilidad de las cadenas mundiales de suministro. El cierre de facto del estrecho de Ormuz traerá consecuencias económicas severas a países que se encuentran a mucha distancia. Japón, por ejemplo, a 7.000 kilómetros de Oriente Medio, ya cuenta los días que puede resistir con sus reservas.
Los ataques a infraestructuras energéticas saudíes y cataríes han disparado
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