
Los enfrentamientos entre Tailandia y Camboya entran en su segunda semana con un notable repunte de las hostilidades. El Ejército Real Tailandés (RTA) ha anunciado la captura del complejo de casinos Tres Casas, del templo de Ta Kwai y de la colina 500 en el Triángulo Esmeralda. Paralelamente, se reportan combates en las localidades fronterizas camboyanas de Chok Chey, Prey Chan y Boeung Trakoun.
El 15 de diciembre de 2025, los combates dieron un salto cualitativo. En el transcurso de esa jornada, aviones de combate F-16 tailandeses bombardearon la localidad de Srei Snam, a 70 kilómetros de la frontera.
La relevancia de este acontecimiento no se limita a la simple expansión del conflicto armado más allá del frente, sino que se trata de un mensaje a Nom Pen. El mencionado municipio se halla en la provincia de Siem Reap, la segunda más poblada del país y núcleo central de la industria turística al albergar Angkor Wat.
Sin embargo, los mensajes de Bangkok no solo exhortan al Partido Popular Camboyano (CPP) y la familia Hun: también se dirigen a Pekín. Las autoridades tailandesas afirman haber capturado una gran cantidad de misiles antitanque de origen chino tras la toma de la colina 500.
Pese a que el ministro de Exteriores tailandés, Sihasak Puangketkaew, ha aclarado que descartan que China esté armando activamente a Camboya, ha realizado insinuaciones que apuntan a la existencia de redes de suministro que vincularían al gigante asiático con su oponente.
China está ganando protagonismo en las negociaciones diplomáticas a medida que Estados Unidos y Malasia, en calidad de presidenta de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), fracasan en los llamados al alto al fuego.
El anuncio de las nuevas prioridades estratégicas en Washington está disipando la relevancia de este actor en el proceso diplomático. Mientras tanto, Kuala Lumpur ha decidido posponer al día 22 de diciembre la reunión de emergencia de los ministros de Exteriores de la ASEAN tras el llamado público a la reducción de las tensiones efectuado por Pekín.
La dimensión regional del conflicto
La irrupción del gigante asiático en la coyuntura consolida el carácter regional del conflicto y desplaza la atención de la institución castrense tailandesa a las redes de suministro que alimentan el esfuerzo bélico camboyano. De esta manera, las operaciones militares tailandesas se están desplazando a dos nuevos focos: el golfo de Siam y la frontera con Laos.
El RTA ha anunciado un bloqueo naval parcial de las aguas del golfo de Siam. La armada tailandesa está participando en la destrucción de infraestructura considerada clave en la provincia costera camboyana de Koh Kong, al tiempo que está implementando controles a los navíos que surcan las principales rutas comerciales de la región en busca de evitar la llegada de combustible y otros suministros estratégicos a los puertos camboyanos.
Dichos movimientos tienen el potencial de alterar tanto los equilibrios internos como las maniobras geopolíticas de Nom Pen. Primeramente, los ataques contra la industria del juego y demás objetivos en Koh Kong pueden plantear una reestructuración de las relaciones entre el clan Hun y el magnate Ly Yong Phat, quien es considerado un factótum en dicha región.
Seguidamente, una reducción del tráfico en el puerto de Sihanoukville fuerza un desplazamiento del comercio exterior a los puertos vietnamitas del delta del Mekong, lo cual, a su vez, replantea las relaciones con Hanói.
Bajo la afirmación de que el petróleo exportado a Laos estaba siendo desviado hacia Camboya, las autoridades tailandesas también han restringido el movimiento en el paso fronterizo de Chong Mek. Con ello, Bangkok pone a prueba la neutralidad de Vientiane. Y es que las relaciones entre ambos son tan profundas como complejas.
La cercanía etnolingüística entre los dos países se contrapone con la dependencia económica de Laos respecto a Tailandia y las tensiones fronterizas creadas por la falta de claridad en la delimitación de las fronteras coloniales. Así, pese a que Bangkok es el principal socio comercial, no han faltado los enfrentamientos armados como en la batalla de Bam Romklao.
Si bien las relaciones entre Laos y Camboya han destacado por la poca profundidad de los vínculos económicos y políticos, la consolidación de China como un socio político y económico de ambos convierte a este país en un puente natural entre Pekín y Nom Pen. Un puente que en caso de conflicto abierto se convertiría en esencial para Camboya.
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