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Ilham Aliyev reaviva el discurso sobre las “tierras históricas” de Azerbaiyán

Pese al acuerdo de paz con Armenia, Ilham Aliyev sigue promoviendo una narrativa irredentista sobre las “tierras históricas” del Azerbaiyán Occidental.
Pese al acuerdo de paz con Armenia, Ilham Aliyev sigue promoviendo una narrativa irredentista sobre las “tierras históricas” del Azerbaiyán Occidental. Fuente: President.az - bajo CC BY 4.0

Pocos meses después de que Donald Trump anunciase el fin de la histórica disputa entre Armenia y Azerbaiyán, las declaraciones del presidente azerí, Ilham Aliyev, sobre las "tierras históricas" han vuelto a sacudir la calma tensa del Cáucaso.

En una ponencia presentada en el 80 aniversario de la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán, el lunes 4 de noviembre, el mandatario expresó que los azeríes debían “retornar a sus tierras históricas, no con tanques, sino en coches”, una afirmación en línea con el proyecto irredentista azerí del Azerbaiyán Occidental, que reclama territorios armenios como propios.

La narrativa del Azerbaiyán Occidental no supone una novedad en el mandato de Ilham Aliyev, que lleva años alimentando el irredentismo bajo la justificación humanitaria del retorno a las "tierras históricas". Aun así, estas declaraciones han supuesto un leve cambio de tono, influenciado por la firma en agosto del acuerdo de Trump.

Para ampliar: Las claves del acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán

La estrategia del presidente azerí respecto a Armenia se ha adaptado al momento, empleando unas palabras menos agresivas que en situaciones anteriores, comenzando el discurso señalando que el retorno de los azeríes “no debería asustar a los armenios”.

Esto simboliza una modificación en la estrategia de Bakú, que con el proyecto de normalización apoyado por Estados Unidos y una presidencia armenia cooperativa debido a su debilidad trata de enfatizar la narrativa humanitaria del irredentismo. Los conflictos étnicos de finales de los 80 y los 90 supusieron un terremoto en la región, obligando a armenios y azeríes a abandonar sus tierras para escapar de las persecuciones.

A pesar de ello, Bakú enmascara con una retórica humanista y unas reclamaciones legítimas un proyecto nacionalista que ha guiado su política durante las últimas décadas, provocando conflictos como la toma de Nagorno Karabaj y la expulsión de cientos de miles de armenios de sus tierras.

Las "tierras históricas" de Azerbaiyán

Aliyev se refirió ante los representantes de la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán a los topónimos de los mapas de la Rusia zarista, declarando que su origen es azerí, no armenio y añadió que la “Rusia zarista [...] trajo armenios de Irán y Anatolia Oriental [...] para alterar la composición étnica y religiosa” de la zona. Una retórica revanchista, que pone en cuestión los orígenes de los armenios de Nagorno Karabaj y las tierras reclamadas por Azerbaiyán.

Las autoridades armenias respondieron a estas palabras señalando que era una “narrativa anclada en el pasado” que carece de sentido, mientras que el presidente armenio, Nikol Pashinián, le restó importancia a lo expresado por su contraparte al afirmar que no contenía ninguna reclamación territorial.

El medio OCMedia ha desvelado esta misma semana la implicación de la presidencia azerí en la creación y difusión de la narrativa sobre Azerbaiyán Occidental. Que Aliyev hablase así ante la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán no es accidental, ya que las universidades e intelectuales azeríes han jugado un papel clave en la creación y propagación de un relato que justifique la actividad irredentista.

Para ampliar: Victoria diplomática de Trump en el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán

Estos esfuerzos han sido promocionados y coordinados por la administración presidencial, financiando y organizando conferencias internacionales, introduciendo su visión en sus medios y promoviendo organizaciones no gubernamentales alineadas con el proyecto.

Aunque Trump prometía acabar con la histórica confrontación, la realidad parece demostrar que lejos de desaparecer, la enemistad está tomando nuevas formas. Si bien hemos visto algunos tímidos pasos en la normalización, como la apertura puntual de ciertas rutas comerciales, con varios trenes de grano cruzando Azerbaiyán para terminar en Armenia –un hecho que llevaba más de 30 años sin ocurrir–, muchos otros aspectos continúan paralizados.

La representante de Armenia en las instituciones internacionales declaró que no existía ningún plan para retirar las demandas internacionales, algo que se acordó en agosto, ni ha habido ningún anuncio sobre la firma del acuerdo de paz alcanzado en marzo. Mientras tanto, Azerbaiyán continúa buscando completar su proyecto nacionalista, valiéndose más de un poder blando que de la fuerza militar que ha empleado en el pasado.

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