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Crisis política en Camerún: la oposición denuncia fraude y acorrala al presidente Biya

A sus 92 años, Paul Biya se proclama vencedor de las elecciones en Camerún, en medio de protestas y denuncias por parte de la oposición.
A sus 92 años, Paul Biya se proclama vencedor de las elecciones en Camerún, en medio de protestas y denuncias por parte de la oposición. Fuente: Sergelowe - bajo CC BY-SA 4.0

Tras más de dos semanas desde la celebración de las elecciones presidenciales en Camerún el pasado 12 de octubre, este lunes se han publicado los resultados oficiales que dan la victoria al actual presidente, Paul Biya, con un 53,66% de los votos.

Su principal opositor y quien hace unos días se proclamó vencedor, Issa Tchiroma Bakary, ha obtenido un 35,19%. De este modo, Biya alargaría sus 43 años al frente del país, siendo ya el segundo presidente africano con más años en el cargo.

Sin embargo, el gobierno de Biya parece hoy más cuestionado que nunca, ya que miles de personas han salido a las calles de las principales ciudades para protestar contra lo que consideran un fraude electoral masivo. Las manifestaciones estallaron nada más cerrarse los colegios electorales, siendo especialmente importantes en la ciudad norteña de Garoua.

El 14 de octubre, la coalición Unión por el Cambio publicó un conteo paralelo de votos en un 40% del padrón, en el que Tchiroma salía como ganador con un 68% de los sufragios. Poco después, Tchiroma no dudaba en declararse vencedor de las elecciones y futuro presidente aduciendo “una victoria aplastante”.

Para ampliar: Ambazonia y la crisis anglófona en Camerún

Esto vendría acompañado de la publicación de diversas pruebas en las que parecía quedar demostrado el fraude, incluyendo datos de colegios donde habría votado más del 100% del censo electoral. A su vez, nuevos datos publicados por la oposición –en los que ya se abarcaba un 80% del censo– daban de nuevo la victoria a Tchiroma con un 55% frente al 31% de Biya.

Las movilizaciones no han hecho más que aumentar a medida que se conocían nuevos detalles y el Consejo Constitucional retrasaba la publicación de resultados. En Dschang, los manifestantes incendiaron la sede del gobernante Movimiento Democrático del Pueblo Camerunés, y las protestas se extendieron a gran parte de Camerún, afectando severamente a la capital, Yaundé.

La tensión llegó a su punto álgido la noche de antes de la publicación oficial de resultados, en la cual, según la oposición, hasta cuatro manifestantes habrían fallecido por el uso de munición real por parte de la policía. 

El mismo día de anunciarse los resultados, Tchiroma denunció que francotiradores estaban disparando contra los manifestantes que acampan ante su residencia para protegerle. “Mátenme si quieren, pero liberaré este país por cualquier medio necesario”, declaró el líder opositor. Al mismo tiempo, las protestas se generalizaron en todo el territorio camerunés y, según datos provisionales, ya habrían fallecido ocho personas.

A pesar de ello, la represión no ha conseguido apagar la crispación, pues los manifestantes ya han anunciado que seguirán en las calles hasta que se reconozca públicamente el fraude. Tchiroma incluso habría renunciado al cargo de primer ministro que Biya le habría ofrecido a cambio de aceptar los resultados.

Autoritarismo en Camerún y alianza con Francia

Biya, de 92 años, lleva gobernando Camerún desde 1982 y, de cumplir el mandato que debería iniciar ahora, llegaría a los 99 años y medio siglo al frente del país. Tras ocho años de sistema de partido único, el dirigente camerunés introdujo las elecciones multipartidistas en 1990.

Desde entonces, en todas ellas se han producido acusaciones de manipulación y fraude. En 2008, la Asamblea Nacional eliminó el límite constitucional de mandatos, por lo que Biya podría postularse de forma indefinida. Este acto, junto al aumento de los precios de los combustibles, provocaron las que probablemente han sido las protestas más importantes del largo gobierno de Biya, produciéndose un saldo de más de 40 muertos.

La represión política no ha hecho más que aumentar, con la detención de políticos y activistas, asesinato de periodistas y medidas contra la libertad de prensa. Para estas elecciones, Yaundé esperaba tenerlo todo atado tras la exclusión, sin grandes explicaciones, de Maurice Kamto como candidato presidencial. Líder del Movimiento para el Renacimiento de Camerún, Kamto es uno de los principales opositores de Biya y en quien más esperanzas había puestas para evitar un nuevo mandato del actual dirigente.

Sin embargo, el gobierno camerunés parecía no contar con la fuerte irrupción de Tchiroma, antiguo ministro y aliado de Biya, quien ha sabido capitalizar el esperado voto a Kamto y el hartazgo generalizado de la población ante el autoritarismo y la mala situación económica.

Durante la campaña, las fuerzas de seguridad camerunesas han intentado impedir sus actos electorales, amenazando incluso con arrestarle. En este clima de tensión, las autoridades optaron por militarizar las principales ciudades los días previos a los comicios.

Por su parte, el mayor aliado de Biya y antigua potencia colonial, Francia, sigue guardando silencio ante la actual situación. Camerún es el principal socio de París en la región, especialmente tras los golpes militares en el Sahel y un creciente resentimiento hacia las políticas neocoloniales en todo el continente.

Paul Biya, presidente de Camerún, en una comparecencia pública en 1997.
Paul Biya, presidente de Camerún, en una comparecencia pública en 1997. Fuente: Bubakar NG - bajo CC BY-SA 4.0

Empresas francesas dominan gran parte de la estructura económica de Camerún e incluso el presidente Emmanuel Macron visitó el país en 2022 para fortalecer los lazos bilaterales –sin mencionar las graves violaciones de los derechos humanos–. París es consciente de que, si cae Biya, perdería a un aliado fundamental y aceleraría todavía más su pérdida de influencia en África.

Por otro lado, la actual crisis política viene a sumarse a la irresuelta “crisis anglófona” que vive Camerún desde 2016. Ese año, las regiones de habla inglesa declararon la República Federal de Ambazonia, aduciendo la discriminación que sufren ante una administración dominada por francófonos.

En los enfrentamientos con las fuerzas camerunesas han fallecido ya más de 6.500 personas, 638.000 se han visto obligadas a desplazarse y más de 1,7 millones necesitan ayuda humanitaria. Si este conflicto llegara a entrelazarse con la crisis electoral, el riesgo para el gobierno sería máximo y sus consecuencias impredecibles.

Como resultado de todo lo anterior, Camerún se encuentra en uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Tras más de cuatro décadas al frente del país, una población extremadamente joven se ha hartado del autoritarismo de Biya y su perpetua manipulación electoral. La oposición considera el momento actual como el más propicio para acabar con el largo gobierno de Biya, pues el descontento social es hoy más evidente que nunca.

Se esperan semanas de intensas protestas en Camerún, y queda por ver hasta cuándo podrá Biya mantener el control, especialmente si, como ha ocurrido en otros países, un ejército aparentemente leal decide tomar las riendas ante el riesgo de desestabilización nacional.

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