
La justicia chadiana ha condenado a 20 años de prisión al ex primer ministro y principal líder de la oposición, Succès Masra. Un tribunal penal de Yamena ha declarado culpable a Masra de discurso de odio, xenofobia e incitación a la masacre, acusándole de participar en los episodios de violencia que se vivieron en la localidad de Mandakao en mayo y en los que fallecieron 42 personas. Junto a él, hasta 64 personas han sido condenadas a las mismas penas y a multas que ascienden a más de un millón de euros.
Los hechos a los que se hace referencia ocurrieron a principios de mayo en la citada localidad de la provincia de Logone Occidental, cercana a la frontera con Camerún. A pesar de que las causas siguen sin estar claras, todo indica a que se trató de un enfrentamiento entre comunidades campesinas y ganaderas que se saldó con varias decenas de muertos y la quema de numerosas viviendas.
Succès Masra fue detenido al día siguiente, y fuentes de la justicia chadiana señalaron la existencia de unos audios en los que llamaba a aprender el uso de armas de fuego y a que la población actuara como “escudos protectores”. Según los abogados de Masra, estos audios fueron grabados en 2023 y, por tanto, sin ninguna relación con los sucesos de Mandakao.
“Ha sido condenado basándose en un expediente vacío, en suposiciones y en ausencia de pruebas”, ha declarado uno de sus abogados, quien no ha dudado en calificar el juicio de “político” y de “conspiración” contra su cliente. Por su parte, desde el partido al que pertenece Succès Masra tacharon su detención de “secuestro” y llamaron a sus simpatizantes a permanecer movilizados ante “la deriva totalitaria del sistema político-judicial”.
Organizaciones como Human Rights Watch también han condenado enérgicamente la sentencia, señalando que “envía un mensaje escalofriante a los críticos y demuestra la intolerancia del gobierno chadiano hacia las críticas y los partidos políticos de oposición”. Según esta organización, “se han frustrado las esperanzas de un poder judicial independiente en Chad”, por lo que llamó a la población chadiana y del extranjero a “denunciar una sentencia motivada políticamente”.
Succès Masra, del exilio a primer ministro
Succès Masra fundó el partido Les Transformateurs en 2018, una formación de ideología socialdemócrata cuyo principal objetivo era desalojar del poder al entonces presidente Idris Déby. Tras tres décadas en el cargo, Déby murió en combate contra grupos insurgentes y fue sucedido, de forma anticonstitucional, por su propio hijo.
Su intención de prolongar por dos años más el periodo transitorio provocó masivas protestas en todo el país, en las que Masra y su partido tuvieron un papel protagonista. Tras una violenta represión que causó más de 50 muertos, Masra optó por exiliarse en Estados Unidos a finales de 2022.
En octubre de 2023, el gobierno de Mahamat Déby y Les Transformateurs firmaron los llamados Acuerdos de Kinsasa, permitiendo a Succès Masra y a otras figuras de la oposición regresar a Chad. Poco después fue escogido como primer ministro, un acto que permitía visualizar una verdadera reconciliación política y dar importantes pasos hacia la consolidación de un sistema democrático.
Sin embargo, los enfrentamientos no tardarían en estallar de nuevo tras las elecciones de mayo de 2024, en las que tanto Déby como Masra se presentaron como candidatos. El primero ganó con un 61% de los sufragios, pero Masra abandonó el gobierno denunciando que el proceso fue fraudulento. Esto acabó con cualquier espacio de diálogo nacional o pluralismo político, haciéndose cada vez más evidentes las nulas intenciones democráticas del gobierno de Déby.
Desde su llegada al poder con el beneplácito de la Unión Europea y, especialmente, de Francia, Déby y su círculo cercano han reforzado paulatinamente el control sobre las instituciones y limitado cada vez más las libertades políticas, lo que ha llevado a activistas y opositores a comparar su gobierno con los años más autoritarios de su padre. A esto hay que sumarle una creciente instrumentalización de la justicia contra cualquier oposición, como demuestra el caso de Masra.
Uno de los episodios más graves de esta represión se produjo en febrero de 2024, cuando las fuerzas de seguridad chadianas atacaron la sede del Partido Socialista Sin Fronteras y asesinaron a su líder, Yaya Dillo.
Actos como este o la condena contra Succès Masra dibujan un escenario de creciente autoritarismo del gobierno de Déby, quien ha conseguido debilitar fuertemente a cualquier oposición política. A pesar de ello, sigue creciendo el descontento social ante la falta de libertades o la crisis económica, por lo que no cabe descartar nuevas oleadas de protestas que puedan hacer tambalear la larga perpetuación en el poder de la familia Déby.
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