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Reino Unido entregará Chagos a Mauricio, pero mantendrá la estratégica base militar de Diego García

La isla de Diego García, la más grande del archipiélago Chagos, cedida por Reino Unido a Mauricio en 2024.
La isla de Diego García, la más grande del archipiélago Chagos, cedida por Reino Unido a Mauricio en 2024. Fuente: NASA

El archipiélago de Chagos, constituido por más de 60 islas y atolones, se encuentra bajo la administración colonial británica desde su cesión por Francia en 1814. En ese momento, formaba parte de las dependencias de Mauricio, también entregadas a Reino Unido, pese a encontrarse a 2.200 kilómetros de distancia. 

La disputa entre la República de Mauricio y Reino Unido comenzó en 1965, cuando el gobierno británico tomó la decisión de separar el archipiélago de Chagos de la administración colonial de Mauricio. En su lugar, estableció el Territorio Británico del Océano Índico con el objetivo de mantener el control del territorio cuando le concedió la independencia a Mauricio en 1968.

La razón principal de esta decisión radica en la posición estratégica que ocupa el archipiélago, en pleno corazón del océano Índico. De hecho, en 1964, Estados Unidos solicitó a Reino Unido la construcción de una base militar en la isla más grande de Chagos: Diego García. Este complejo militar fue importante para el despliegue de fuerzas en la guerra del Golfo y en las invasiones de Afganistán e Irak. Además, ha sido utilizada como centro clandestino de detención para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense.

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Para la construcción de la base, toda la población de la isla fue expulsada por la fuerza a Seychelles y Mauricio. Los chagosianos, descendientes de los esclavos que envió Francia desde Madagascar para las plantaciones, reclaman desde entonces su derecho al retorno. El acuerdo sellado entre Washington y Londres estableció un arrendamiento del territorio por 70 años a los estadounidenses, a cambio de un generoso descuento para los británicos en la adquisición de misiles Polaris.

Este acuerdo fue denunciado por la Asamblea General de la Naciones Unidas, ya que, según las normas de descolonización, no se permite separar territorios bajo administración colonial sin el consentimiento de la población. Asimismo, Mauricio ha disputado la soberanía británica sobre las islas Chagos desde 1980, argumentando que el país se vio obligado a ceder el archipiélago bajo la administración colonial y que la separación fue ilegal según el derecho internacional. En este sentido, varios tribunales internacionales han fallado en contra de Reino Unido, exigiendo la devolución a Mauricio.

El gobierno británico ha ignorado repetidamente estas sentencias, pero la presión ha ido creciendo. En noviembre de 2022 se abrieron finalmente negociaciones para asegurar un acuerdo, pese a que dentro del gobierno conservador existían sectores que se opusieron a esta resolución. No obstante, con el nuevo gobierno laborista de Keir Starmer se ha terminado de llegar a un entendimiento que permita cerrar la disputa. Eso sí, en unas condiciones favorables para los británicos.

Las claves del acuerdo de Chagos

El acuerdo, que aún debe ser ratificado como tratado, establece que Reino Unido acepta la soberanía de Mauricio sobre el archipiélago de Chagos, incluido Diego García. Sin embargo, ambas partes se comprometen a garantizar el funcionamiento "seguro y efectivo" a largo plazo de la base militar, con Londres ejerciendo soberanía sobre Diego García por un periodo inicial de 99 años a cambio de proporcionar a Port Louis un pago anual no revelado. 

La resolución también permite a Mauricio implementar un programa de reasentamiento para los chagosianos en las islas, excepto en Diego García, que supone la mitad del territorio terrestre de Chagos. No obstante, no se reconoce un derecho explícito al retorno de los chagosianos. Con la devolución de la soberanía, el gobierno británico se libra del problema de los refugiados que estaban llegando al archipiélago para pedir asilo en Reino Unido.

El resultado de las negociaciones ha sido muy favorable para Estados Unidos y Reino Unido, que continúan manteniendo el control sobre la estratégica base militar en Diego García. Mientras tanto, a los chagosianos se les niega el derecho al retorno en un acuerdo bajo cuerda que concede a las élites de Mauricio todo lo que deseaban.

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De este modo, bajo la premisa del derecho internacional y la soberanía de los Estados para alcanzar acuerdos, se niega el derecho inherente de la población local, que no ha podido tener voz en la disputa. A nivel legal el conflicto diplomático se ha dado por cerrado, pero en el plano político sigue abierto, con diversas asociaciones chagosianas que continúan reclamando sus derechos.

En estas circunstancias, el presidente de Mauricio, Prithvirajsing Roopun, ha convocado nuevas elecciones parlamentarias para el 10 de noviembre. La República de Mauricio es predominantemente hindú, pero cuenta con importantes grupos musulmanes y chinos, así como criollos y europeos. El actual primer ministro, Pravind Kumar Jugnauth, encabeza la Alianza Morisiana, cargo que heredó en 2017 tras la muerte de su padre.

Jugnauth afirmó que la materialización del acuerdo con Reino Unido mostraba cómo un país pequeño puede “ganar la justicia frente a grandes potencias”. “Hoy, 56 años después de nuestra independencia, nuestra descolonización se ha completado. Ahora nuestro himno nacional puede sonar aún más fuerte en todo nuestro territorio”, declaró.

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