
El gobierno de la República de Serbia encabezado por Aleksandar Vučić anunció el viernes 13 de septiembre una serie de medidas a aplicar en el corto plazo en la región de Kosovo y Metohija que suponen un importante giro con respecto a la posición que había mantenido en los últimos años.
Las tensiones en el norte a lo largo de los últimos meses, donde reside una importante población serbia, han ido en aumento. Una fricción entre los albanokosovares y los serbios fruto de la estrategia unilateral de Prístina, que han incluido el cierre de instituciones controladas por los serbios, detenciones, el cierre de dos pasos fronterizos o la apertura del puente de Mitrovica –que finalmente fue rechazada tras la presión de Estados Unidos y la OTAN–.
Las medidas anunciadas por Vučić suponen un retorno al punto de partida inicial, con Belgrado manteniendo una posición firme en cuanto a su política respecto al territorio y cuyo objetivo es frenar el avance que el gobierno dirigido por Albin Kurti había desplegado sobre las zonas con amplia presencia serbia. Estos son los puntos clave del documento presentado por el ejecutivo serbio:
- Retorno al statu quo ante que se traduce en eliminar las consecuencias de las políticas unilaterales de Prístina. Para llevarlo a cabo, Serbia desplegará una importante campaña diplomática global y celebrará elecciones municipales con la participación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el control de la Unión Europea.
- En un plazo de 45 días, la Asamblea Nacional de Serbia declarará Kosovo y Metohija como zona de protección social especial, de modo que el Estado pueda ayudar económicamente a los desempleados y regular la venta de bienes inmuebles.
- Retorno de jueces y fiscales serbios a sus funciones habituales y la creación de una fiscalía especial
- Declarar ilegales todos los órganos e instituciones creados desde la declaración de independencia de 2008, la invalidación de todas sus medidas y retirada de la Policía de Kosovo de puestos de control e instituciones en el plazo de 45 días.
- Formación inmediata de la Asociación de Municipios Serbios (AMS).
- Aplicación de las garantías de la Unión Europea y de Estados Unidos tras lo acordado en diciembre de 2022 y la liberación de lo que consideran presos políticos por la Policía de Kosovo por participar en protestas pacíficas o barricadas.
La reacción de Albin Kurti, primer ministro de Kosovo, se produjo en su cuenta de Facebook, denunciando que la actitud del gobierno serbio “es muy deprimente” y que “ahora pretenden normalizar ante los ojos del mundo democrático los ataques paramilitares y terroristas, las amenazas y los ultimátums, que se justifican con noticias falsas y campañas de desinformación”. El líder kosovar también sostiene que protegerá "a todos nuestros ciudadanos y sus libertades y derechos, la integridad territorial y la soberanía estatal de nuestro país, el progreso democrático y socioeconómico de nuestro pueblo e instituciones”.
Esta escalada se produce apenas unos días después de que Kosovo presentara una acusación formal contra 45 personas por terrorismo, en relación a los actos acaecidos en Banjska en septiembre de 2023. Durante esa misma semana, el ministro de Asuntos Exteriores serbio, Marko Đurić, se reunió con la delegación en Serbia de la Unión Europea, donde reafirmó la determinación del país para resolver los problemas a través del diálogo.
Uno de los momentos clave de la rueda de prensa de Vučić fue, sin duda, la decisión de no declarar Kosovo y Metohija como un territorio ocupado, algo que se venía rumoreando en los días previos al anuncio y hubiera supuesto un punto de inflexión. El presidente indicó que “no se tomó ninguna decisión sobre la ocupación, porque eso significaría que reconoceríamos el territorio de Kosovo y Metohija como territorio de otro Estado, y se reconocería el estatus de fuerza armada legal a los grupos armados de albaneses”. Además, anunció que Serbia volverá a enviar una solicitud para el envío de 1.000 soldados y policías a la zona.
Todo esto supone un importante giro en el desarrollo habitual de los acontecimientos entre Belgrado y Prístina, pasando de la retórica a las acciones concretas, con el objetivo de empujar a ambas partes a sentarse en la mesa de negociación, teniendo en el horizonte cercano las elecciones parlamentarias de febrero de 2025 en Kosovo.
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