
Estados Unidos se encuentra en una difícil situación debido al estallido sucesivo de conflictos y guerras globales que requieren su atención. El ascenso de China ha provocado que la prioridad estratégica estadounidense se centre en Asia-Pacífico. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania ha hecho que Washington deba armar a Kiev con la intención de desgastar a Moscú y así evitar el desafío regional que supone. Por último, con el ataque de Hamás a Israel, la administración Biden ha desplegado un esfuerzo militar y diplomático importante para disuadir a Irán y al Eje de la Resistencia de iniciar una guerra regional. Cada vez se acumulan más frentes, y el poder de la potencia norteamericana corre el riesgo de verse disperso, lo que dificulta que pueda alcanzar sus objetivos en cada escenario.
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