
Como es habitual en la política lituana: el gobierno siempre pierde las elecciones. El bloque de centroderecha en el poder perdió los comicios del pasado 13 y 27 de octubre y será reemplazado por un nuevo gobierno liderado por los socialdemócratas. Desde que Lituania se independizó, ningún partido ha ganado ni formado gobierno en dos elecciones consecutivas; esta norma no escrita sigue cumpliéndose en 2024.
No obstante, la gran noticia es la entrada al gabinete del nuevo partido nacionalista Amanecer de Nemunas, que ha conseguido un gran resultado quedando en tercer lugar, con 20 escaños (14,97% de los votos) de los 141 que componen el parlamento.
La derrota de los conservadores
El gobierno de Ingrida Šimonytė, constituido a finales de 2020, estaba formado por la Unión de la Patria – Demócrata-Cristianos Lituanos (TS-LKD) junto al Movimiento Liberal y el Partido de la Libertad. Todos los miembros de la coalición han perdido apoyos en estas elecciones.
El gran perdedor ha sido el Partido de la Libertad, una escisión del Movimiento Liberal de carácter más progresista en cuestiones civiles, que ha perdido sus 11 escaños quedando fuera del Seimas, el parlamento lituano. No haber sido capaz de cumplir sus promesas sobre el derecho a las uniones civiles entre personas del mismo sexo o la despenalización de la marihuana le ha costado caro. Por su parte, el Movimiento Liberal, que aúna facciones más conservadoras como los agroliberales, ha conseguido resistir el golpe perdiendo sólo un escaño, quedando con 12 escaños (7,7%).
La TS-LKD, también conocidos simplemente como los conservadores, ha sufrido una fuerte derrota al dejarse 22 escaños. No obstante, son el segundo partido del Seimas con 28 escaños (18%), por lo que mantendrán el liderazgo de la oposición al gobierno. La derrota atiende a la enorme inflación que sufre el país, que supera el 20% desde 2022, la segunda más alta de la zona euro después de la vecina Letonia. La preocupación por el coste de la vida y la creciente brecha entre ricos y pobres han lastrado la popularidad del gobierno conservador.
Los problemas económicos cabe entenderlos en el contexto de la invasión rusa de Ucrania y los efectos posteriores de la pandemia. El gobierno de Šimonytė ha mantenido una estricta política fiscal, mientras ha duplicado el presupuesto de defensa, por lo que ha tenido que aumentar los impuestos para financiar el gasto militar adicional. Sin embargo, este punto no ha dividido a los lituanos: la propia oposición socialdemócrata defiende aumentar todavía más el presupuesto en defensa hasta el 5% del PIB, frente al actual 3%.
Los conservadores también liberalizaron el sector energético en favor de las empresas privadas; y aunque prometió facturas de electricidad más bajas, tanto la guerra rusa en Ucrania como la especulación de las empresas energéticas hicieron subir los precios. Como respuesta al resultado electoral, su líder y ministro de Exteriores Gabrielius Landsbergis ha anunciado su dimisión. Está por ver cómo se reconfigura el partido, pero todo parece indicar que se moverá a la derecha.
Durante este mandato, el partido se ha movido hacia el centro político, abandonando su tradicional herencia democristiana. Este cambio le ha costado el respaldo en las circunscripciones rurales más conservadoras, afectadas tanto por su política económica –especialmente la privatización de la electricidad, que impactó significativamente en los hogares de estas zonas–, como por su enfoque más liberal en derechos civiles, incluyendo la propuesta de aprobar las uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Por este motivo, el aspirante más probable a liderar el partido es el ministro de Defensa saliente, Laurynas Kasciunas, que cuenta con credenciales más acérrimamente tradicionalistas. Este giro a la derecha seguramente dé espacio al Movimiento Liberal como principal fuerza de centro.
La victoria de los socialdemócratas
Dentro del bloque de oposición, la victoria indiscutible es del Partido Socialdemócrata de Lituania (LSDP), que ha ganado 39 escaños, con un total de 52 (19,32%). Su éxito puede medirse en la popularidad de su líder, Vilija Blinkevičiūtė, la política más popular del país; que, sin embargo, ha decidido no tomar el cargo de primera ministra debido a sus 65 años. Blinkevičiūtė, que representa a la vieja guardia, más centrista y que arrastra el voto rural, dejará el puesto a Gintautas Paluckas, una figura importante del partido que lidero el giro progresista en 2017.
La razón del resultado obtenido por el LSDP de nuevo se encuentra en la economía. Los socialdemócratas mantienen una postura fuertemente proucraniana y en favor de aumentar el gasto militar, pero se comprometen a no subir los impuestos para pagarlo y, en su lugar, planean aumentar el déficit presupuestario. Lo mismo en el gasto social, donde los socialdemócratas centraron su campaña en prometer reducir las listas de espera para acceder a la sanidad, una de las principales preocupaciones de los votantes.
Aunque la economía lituana ha crecido a un ritmo constante desde la pandemia, impulsada por el comercio con Alemania, la inflación ha sido galopante. La campaña electoral estuvo dominada por la preocupación por el costo de la vida y la desigualdad social. El gobierno conservador repitió que la economía iba bien, pero la pregunta era ¿para quién? Mientras los socialdemócratas prometieron subir las pensiones, así como hacer más progresiva la fiscalidad, gravar los artículos de lujo y gastar más en servicios sociales.
No obstante, también hay que entender el resultado como un voto "en contra" de los conservadores, pues el sistema a doble vuelta de Lituania favorece el voto a la opción "menos mala". El LSDP obtuvo más de la mitad de sus escaños en la segunda vuelta, en la que el electorado tuvo que elegir entre dos finalistas en cada circunscripción.
Esto se ha visto en que tradicionalmente la mayor parte del apoyo del LSDP procede de las zonas rurales y los pensionistas, mientras no consigue movilizar tanto el voto progresista en las ciudades. Sin embargo, esta vez ha derrotado a los conservadores incluso en su anterior bastión, Kaunas, la segunda ciudad más grande del país.

Entre el resto de la oposición tenemos a la Unión de Demócratas “Por Lituania” (DSVL) y la Unión de los Campesinos y los Verdes Lituanos (LVZS), con los que se esperaba que los socialdemócratas formasen gobierno al sumar mayoría. Sin embargo, la DSVL es una escisión de la LVZS, y las relaciones entre sus dos líderes no son buenas, a pesar de que pocas cosas les diferencian.
Ambos son partidos orientados al conservadurismo social y verde. El partido campesino ha sufrido una enorme derrota en las urnas, perdiendo 24 escaños, y quedando con tan sólo 8 (7,02%). Por el contrario, el partido del ex primer ministro Saulius Skvernelis (DSVL) ha conseguido un gran resultado en sus primeras elecciones legislativas con 14 escaños y el 9,22% del sufragio.
Ante este problema se planteó la posibilidad de que el Movimiento Liberal entrase a la coalición en lugar de la LVZS, pero terminaron rechazando la oferta. Por lo que, para sorpresa de todos, se terminó firmando un acuerdo de gobierno entre el socialdemócrata LSDP, el social-conservador DSVL y el nacionalista Amanecer de Nemunas, con una holgada mayoría de 86 escaños de los 141 del Seimas.
El ascenso del Amanecer de Nemunas
Amanecer de Nemunas (Nemuno Aušra) surge de la mezcla de varias tradiciones políticas en Lituania. Desde la independencia en 1990, el país ha estado dominado por dos tendencias principales. Por un lado, la conservadora nacida del corte anticomunista, que une a la democracia cristiana y otras tendencias liberal-conservadoras; aquí se encuentra el histórico Sajūdis y el actual Unión de la Patria.
Por otro lado, la socialdemócrata, que obtiene sus apoyos de los pensionistas, trabajadores sindicados, así como de los votantes no lituanos: rusos y polacos. Esta tendencia atrae a los ciudadanos que valoran mejor el periodo soviético y que ven a Rusia como un socio potencial de Lituania más que como una amenaza. El Partido Laborista, liderado por el millonario empresario de origen ruso Viktor Uspaskich, fue el mejor representante de esta tendencia.
El actual Partido Socialdemócrata Lituano, fusionado con el sucesor del Partido Comunista de Lituania de la era soviética, también llegó a ser ejemplo, pero con el tiempo las líneas han cambiado. Primero con las reformas liberales, después con el giro progresista y finalmente con la guerra de Ucrania, tomando un mayor distanciamiento de Rusia con los años.
Así, este campo se ha visto alterado por sus crisis internas, con varias alternativas de corta vida como el Partido de las Regiones. Aquí es donde una tercera tendencia ha ido tomando fuerza. Enraizada en el Unión Nacionalista Lituana de 1924, de corte fascista y corporativa, este sector nacionalista ha protestado las liberalizaciones que disgregan el tejido social lituano al fomentar la exclusión y la emigración, defendiendo una agenda social y una educación patriótica.
En el contexto de la guerra en Ucrania, han dado apoyo material a los refugiados, pero han señalado a las élites culturales por adoptar una “ucranofilia ostentosa”, relegando los símbolos nacionales. De esta forma, se han sumado al cierre de filas nacional en favor del esfuerzo de guerra, empero con una postura crítica como “patriotas antisistema”.
El cierre de filas ha limitado la capacidad de crecimiento de estos partidos, como la Alianza Nacional, que ha obtenido un escaño. En general, han mantenido una campaña en defensa de los valores tradicionales lituanos frente al “globalismo”, representado en unas élites que gobernarían en delegación de la Unión Europea, que sería una nueva Unión Soviética.
Por el contrario, Amanecer de Nemunas de Remigijus Žemaitaitis ha sabido ganarse a un electorado heterogéneo al mantener un mensaje amplio y populista. Si bien la traza de este partido cae en la tradición nacionalista, su discurso no ha sido rígido, sino que se ha caracterizado por una mezcla de las ideas de los sectores marginados y mucha agitación que le ha dado una plataforma para aglutinar el voto protesta.
El crecimiento de Žemaitaitis comienza en mayo de 2023, cuando es suspendido de su partido, Libertad y Justicia, por varias publicaciones en Facebook que criticaban a Israel por destruir una escuela palestina financiada por la Unión Europea:
“Aparentemente, hay animales en este mundo además de Putin, Israel. [...] Hay que decir que esta escuela se construyó gracias a la financiación de la UE. Después de tales acontecimientos, no es de extrañar que aparezcan refranes como éste: ‘Un judío estaba subiendo la escalera y se cayó accidentalmente; coged un palo, niños, y matad a ese pequeño judío [se trata de una conocida rima antisemita lituana]’. Qué más tiene que pasar para que Israel se dé cuenta de que tales provocaciones y tales acciones sólo despiertan más ira y odio contra los judíos y su pueblo”.

Reprendido por el gobierno y el embajador israelí, Žemaitaitis supo emplear la situación para denunciar una persecución política e impulsar su nuevo partido. Mezcló las críticas a Israel con comentarios antisemitas, apoyándose en la tradición nacional lituana, pues todos los partidos políticos han elevado a héroes nacionales a los perpetradores del holocausto judío en Lituania. También supo utilizar la retórica bélica del propio gobierno contra Rusia para espolear el sentimiento antisemita y antisoviético, presentándose a sí mismo como el defensor del interés nacional lituano:
“El 3 de junio de 1944, los judíos de Lituania junto a los rusos mataron al pueblo de Pirčiupiai [...] ¿Cuánto tiempo más estarán nuestros políticos arrodillados ante los judíos que mataron a nuestros compatriotas, contribuyeron a la vigilancia, la tortura de los lituanos y la destrucción de nuestro Estado? [...] ¡Hubo un holocausto de judíos, pero también un holocausto aún mayor de lituanos en Lituania!”
“El pueblo lituano nunca debe olvidar a los judíos y a los rusos que contribuyeron muy activamente a la destrucción de nuestra nación.”
No obstante, la masacre del pueblo de Pirčiupiai fue perpetrada por las SS alemanas, con las que colaboraban los ahora héroes nacionales lituanos, como represalia por una emboscada de los partisanos soviéticos. Pero en este juego entró la Unión de la Patria, que vio en Žemaitaitis un objetivo fácil del que hacer campaña para movilizar al electorado conservador, abriendo en su contra un procedimiento de destitución.
Antes, la amenaza de Rusia era la carta de presentación de los conservadores, pero ahora que esta posición se había convertido en el consenso nacional; con una militarización a marchas forzadas, trataron de dividir a la oposición con esta figura.
Žemaitaitis aprovechó las críticas de los conservadores, que a su vez estaban en el punto de mira por sus últimos cuatro años en el gobierno que han sido muy duros para la economía, para convertirse en una víctima del sistema. De esta forma, con su partido Amanecer de Nemunas, que toma el nombre del principal río del país, Žemaitaitis consiguió aparecer como un luchador contra las élites de Vilna siendo capaz de recabar apoyos en las regiones rurales.
Sin perder la retórica antirusa, supo emplear un mensaje que atrajo a aquellos sectores cansados de la guerra, defendiendo la prioridad de la “defensa nacional”, afirmando que la política exterior de Lituania debe servir en primer lugar a la propia seguridad del país y a los intereses de sus ciudadanos. El partido no rechaza directamente el apoyo a Kiev, pero señala que Lituania debería poder comerciar con Rusia si otras naciones occidentales lo hacen.
Combinó la defensa de un programa social robusto contra la “venta del país”, criticando las privatizaciones de la Unión de la Patria, con un mensaje conservador similar al Movimiento Familiar, organización anti-LGTB creada en 2021 que fue capaz de movilizar la calle en una serie de grandes marchas. Todo esto le granjeó apoyos entre las minorías rusa y polaca.
Mientras, los comentarios antisemitas fue capaz de canalizarlos como una crítica al doble rasero del gobierno entre Rusia e Israel. Con el genocidio en la Franja de Gaza a partir de octubre de 2023, las posiciones de Žemaitaitis contra Israel adquirieron mayor notoriedad, llegando a declarar que apoyaría la pena de muerte contra Benjamin Netanyahu. Con todo esto supo explotar los sentimientos nacionalistas frente al cordón sanitario que exigía el gobierno.
Los nacionalistas entran al gobierno
El cordón sanitario era apoyado en principio por todos los grandes partidos, incluida la oposición socialdemócrata, pero finalmente ha terminado por romper esta promesa y pactar una coalición de gobierno. Esta decisión les ha valido críticas muy duras del presidente Gitanas Nausėda, que ya advirtió que no aceptaría a ningún ministro de Amanecer de Nemunas en el gobierno.
Nausėda fue reelegido como independiente, con el apoyo de los socialdemócratas, con una amplia mayoría del 75%, frente a la candidatura de la primera ministra Šimonytė. Hay que tener en cuenta que Lituania es un país semipresidencial, por lo que el presidentes tienen grandes prerrogativas, especialmente en política exterior. Esto ya se vio con importantes roces entre el gobierno de Šimonytė y el presidente Nausėda con respecto a la relación con China y Taiwán.
El gobierno conservador había adoptado una postura de línea dura hacia China, aplicando una política exterior centrada en los derechos humanos y abriendo una oficina de representación taiwanesa en Lituania, lo que provocó un estancamiento de las relaciones políticas y económicas con Pekín. La oposición, por su parte, se había mostrado muy crítica, alegando pérdidas económicas debidas al estancamiento del comercio con China. Se espera que ahora los socialdemócratas abandonen esa política de confrontación e intenten volver a unas relaciones más pragmáticas, centradas en la inversión y el comercio con la potencia asiática.
La influencia del presidente significa que el nuevo gobierno tendrá que convivir con su intervención. De primeras ya ha impuesto que Amanecer de Nemunas sólo podrá nombrar ministro técnicos. El reparto es el siguiente:
- El Partido Socialdemócrata Lituano (9 ministerios): Hacienda, Defensa, Cultura, Seguridad Social y Trabajo, Transportes, Sanidad, Educación, Asuntos Exteriores e Interior.
- Amanecer de Nemunas (3): Agricultura, Medio Ambiente y Justicia.
- Unión de Demócratas “Por Lituania” (2): Economía y Energía.
En política exterior, además del cambio en la relación con China, también podría haber un reaproximación a Bielorrusia. Si con Rusia el cierre de filas es amplio, con tan sólo unos pocos partidos extraparlamentarios exigiendo una postura en favor de la paz, con Minsk las opiniones varían más. Algunas de las formaciones más pequeñas de la oposición pidieron una relación más estrecha y la revocación de algunas sanciones impuestas al país, como la prohibición de exportar fertilizantes bielorrusos a través del puerto lituano de Klaipėda. De esta reivindicación se hecho eco principalmente la Unión de los Campesinos y los Verdes Lituanos.
El programa de la coalición de gobierno incluye compromisos para crear un fondo de carreteras, introducir un tipo reducido de IVA para las frutas y hortalizas, reformar el sistema privado de fondos de pensiones, permitir a los consumidores volver a los proveedores públicos de electricidad y elevar el umbral de ingresos exentos de impuestos al nivel del salario mínimo, lo que eximirá a los asalariados mínimos del pago de gravámenes sobre la renta. Las rentas más altas estarán sujetas a una tributación progresiva.
No obstante, con el gasto militar incrementándose y con una situación cada vez más incierta en Ucrania, ¿qué priorizará el gobierno? Mientras el foco esté en alimentar la maquinaria militar de la OTAN, parece difícil que esos programas sociales vayan a poder salir adelante. Además, en un reciente acuerdo con Alemania, el país está construyendo una nueva base para alojar de forma permanente a 5.000 tropas germanas, que se debería inaugurar en 2027. Base que ya está en duda por las críticas de Berlín y otros socios atlantistas por la inclusión de Amanecer de Nemunas en el gobierno.
De todas formas, lo que preocupa también es que la llegada de estas tropas y sus familias provoque un repunte de los alquileres en un mercado en el que los precios de la vivienda ya han crecido mucho. Por otro lado, esta presencia en suelo lituano puede despertar nuevos recelos nacionalistas al erosionar el sentimiento de soberanía que muchos lituanos tienen, y cuya única articulación ha venido hasta ahora de la derecha populista.
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