Mongolia sobrevive en la excepcionalidad sanitaria

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Por Alejandro López.

Mongolia se ha convertido en un caso excepcional en la crisis del COVID-19. Ninguna trasmisión local del virus y ningún fallecimiento entre dos de los países más castigados del mundo: China (83.040 casos) y Rusia (476.658 casos).

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Oficina del Presidente de Mongolia, Khaltmaagiin Battulga.

La estepa centroasiática

Mongolia tomó una serie de medidas en 2020 ante la situación de emergencia mundial conocida por todos. Sin embargo, su situación vecina al país que más sufrió las consecuencias originalmente, China, convertía al territorio en una región con gran riesgo, tras la expansión rápida por países de la región como Corea del Sur y Japón. Mongolia, sin embargo ha capeado el desastre, convirtiéndose casi en un enclave sanitario rodeado por biomas y poblaciones aisladas como las áreas montañosas y el desierto del Gobi, más aún cuando Rusia se ha convertido en el tercer país con más casos de COVID-19 del mundo y el primero de Asia.

Mongolia cerró los centros escolares el 25 de enero de 2020, cuando había menos de 2.000 casos y 56 fallecidos en China. Sin embargo, la afluencia ya era reducida por cuestiones particulares que examinaremos a continuación. Destaca la fijación por la protección en los centros de educación primaria y en los de infantil. Adicionalmente, se cerraron las fronteras terrestres y el tráfico aéreo con China, así como se impuso una cuarentena de 14 días a los viajeros provenientes de los países cercanos o de riesgo por aquel entonces: Corea del Sur, Japón, Francia, Alemania y Rusia. Posteriormente se ampliaría la medida a 21 días.

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Ulan Bator, capital de Mongolia

Mongolia tiene un PIB de poco más de $13.000 millones, según datos de 2018 del Banco Mundial, lo cual supone una dimensión casi 110 veces menor que el PIB de España. ¿Por qué este éxito sanitario en un país sin grandes recursos?

La influencia de la influenza

El país asiático venía sufriendo una serie de epidemias de gripe sucesivas. El virus de la influenza o gripe H1N1 (causante de la pandemia de 2009-2010) azotó Mongolia en 2018-2019 y las hospitalizaciones se dispararon, sobre todo entre los niños, superando en un 70% la capacidad hospitalaria en Ulan Bator. Los niños estaban especialmente afectados por los casos de gripe relacionados con el virus de la pandemia de 2009-2010 puesto que en aquella ocasión eran el principal grupo de riesgo por edad. Esto era así dado que la inmunidad observada en adultos mayores era mayor que con los grupos de edad para COVID-19, a consecuencia previsible de la experiencia con la gripe asiática de 1957 (virus influenza H2N2) y la gripe de Hong Kong de 1968 (virus influenza H3N2), que también alcanzaron el rango de pandemia.

Tras el colapso hospitalario donde los niños saturaron los espacios disponibles, en 2019-2020 llegó otra epidemia del virus H3N2, aún más virulento y cuya cepa también afectaba a adultos mayores. El país se preparó para evitar el colapso de la temporada de gripe estacional previa y se esperaba un nuevo pico epidemiológico que potencialmente desbordaría el sistema. La experiencia en Mongolia con estos virus hizo que se apostara por un desarrollo notable de la sanidad. Se estima que H3N2 afectó a un rango que oscila entre el 8-30% de la población, con más de un millar de niños hospitalizados para febrero de 2020. El 14% de los ingresos hospitalarios se debieron a la gripe, pero los hospitales duplicaron el número de camas disponibles para niños. Se redujo drásticamente la afluencia a centros escolares y las clases ya desde entonces se realizaron telemáticamente. La medida iba a durar un mes pero se acabó alargando hasta abril. El cierre rápido de fronteras mencionado evitó la llegada del COVID-19 tras la crisis de Hubei.

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Niños abarrotan los servicios sanitarios por la epidemia de influenzavirus. Foto: Unuudur.

La coronación en 2020

La cuarentena impuesta a las personas que llegaban desde países de riesgo fue un éxito rotundo. Sin embargo, en marzo se detectó el primer caso del coronavirus SARS-CoV-2 en un visitante de Francia, que provenía de la vecina Rusia, y se había saltado las medidas específicas para los visitantes. Se impuso la cuarentena en la capital, Ulan Bator, así como en todos los centros regionales hasta el día 16 de marzo, con monitorización para localizar las más de 120 personas que estuvieron en contacto con el visitante francés, y observación médica para más de 500 que habían mantenido un contacto indirecto. En el mismo mes de marzo se suspendieron las conexiones con Rusia por tierra en la línea ferroviaria a Irkutsk y por aire con Moscú, así como con otras ciudades extranjeras de tránsito como Estambul y Nursultán, en Turquía y Kazajistán, respectivamente. La hostelería, la educación y los centros culturales seguirían cerrados hasta el 2 de abril. Se trazaron los movimientos del turista francés para monitorizar a las personas que estuvieron en los lugares donde podría haber habido contacto. El primer ministro, Ukhnaagiin Khürelsükh, del Partido del Pueblo de Mongolia, incluso ofreció apoyo a China durante el mes de febrero de 2020 para hacer frente al virus.

El 7 de mayo de 2020, Mongolia ordenó el simulacro de cierre completo del distrito de Chingeltei, en Ulan Bator, donde vivían hasta 150.000 personas, tras la simulada detección de 3 nuevos casos. Se activó un protocolo de emergencia basado en tres fases dentro del cierre por el que se acordonó el distrito y se crearían dos hospitales de campaña con capacidad para 300 y 50 pacientes, respectivamente, así como se instalarían 100 camas con respiradores en un nuevo hospital que este año iba a ser dedicado a maternidad, contemplando la posibilidad de ampliarse en 800 camas más. Mongolia se vio capacitada para hacer frente a la pandemia.

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Distrito de Chingeltei, desierto durante el cierre simulado el 7 de mayo. Foto: gobierno del distrito de Chingeltei.

Desde la entrada temprana en vigor de las medidas, disminuyeron los casos de H3N2 un 90%, los casos de infecciones gastrointestinales y, hasta la fecha, solo se han detectado 194 casos de COVID-19, ninguna transmisión dentro dentro del país –lo que quizá es el indicador epidemiológico más positivo- y ningún fallecimiento asociado a COVID-19. Mongolia sigue en alerta máxima por COVID-19 y se han extendido las medidas hasta el 30 de junio. Seguirán, por tanto, limitadas las entradas de pasajeros desde el extranjero hasta julio.

Por lo que una de las cuestiones que más se celebran es que las medidas de reacción rápida además de repercutir de manera preventiva contra el coronavirus, también sirvió para eliminar la amenaza –que en Mongolia era creciente y notable- del influenzavirus.

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Alejandro López Canorea

Antropólogo, profesor y biólogo especializado en gestión de socioecosistemas. Ahora me dedico al análisis de política internacional.

1 Comentario

  1. […] En Mongolia no ha habido muertos por Covid19. Es una democracia y cuenta con algo más de tres millones de habitantes en un país con baja densidad de población, aunque concentra en la capital a la mitad. Sus fronteras son con China y Rusia. El primer caso lo tuvieron el 10 de marzo: un turista francés que provenía de Moscú. En total ha tenido 197 casos y ninguna muerte https://p4h.world/en/mongolia-combatting-covid19  https://www.timesnownews.com/international/article/is-it-for-real-how-vietnam-and-mongolia-kept-their-covid-19-death-toll-at-zero/600388    https://www.descifrandolaguerra.es/mongolia-sobrevive-en-la-excepcionalidad-sanitaria/ […]

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