
El presidente de la entidad serbia de Bosnia y Herzegovina, Milorad Dodik, ha sido condenado a un año de cárcel y seis años de inhabilitación para ocupar cargos políticos. Esta es una sentencia en primera instancia y, aunque el líder de la República Srpska no acudió al veredicto, se espera que apele.
La base para sentar a Dodik en el banquillo de los acusados radica en una serie de decisiones adoptadas en los últimos años que contradicen a la figura del Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, Christian Schmidt. Esta figura ejerce como la mayor autoridad política del país, tal y como indican los Acuerdos de paz de Dayton (1995).
Los hechos concretos por los que Milorad Dodik ha sido declarado culpable se remontan a la sesión de la Asamblea Nacional de junio de 2023, cuando se aprobó una ley que impedía la publicación de las decisiones de Schmidt el Boletín Oficial de la República Srpska. Además, se le acusa de no aplicar las resoluciones del Tribunal Constitucional en el territorio serbo-bosnio. Junto a Dodik, también había sido acusado Mladen Lukić, director en funciones del Boletín Oficial de la República Srpska, pero este ha sido absuelto de los cargos.
En los últimos años, el presidente de la República Srpska ha llevado a cabo una política de distanciamiento respecto de la Federación, aprobando leyes contrarias la unidad del Estado que han ido alejando a la República Srpska del resto del territorio. Paralelamente, ha promovido el bloqueo de diferentes decisiones del Tribunal Constitucional de Bosnia –entre ellas la colocación de banderas serbias en edificios institucionales– y ha catalogado al organismo como “una organización política extranjera, cuyas decisiones no tienen importancia en el territorio”.
Una hora antes de anunciarse la sentencia, Milorad Dodik realizó una declaración institucional ante los medios, anunciando “decisiones importantes”, sin especificar de qué se trataría ni a quiénes afectaría. Además, acusó a la comunidad internacional de ser unos “mentirosos”.
Por otro lado, instó al resto de nacionalidades de la Federación a revisar las condiciones de los Acuerdos de Dayton de 1995. “Esto ha llegado a su fin, hacemos un llamamiento a los bosniacos y croatas para que lleguen a un acuerdo. Creemos que esta es la única manera posible de preservar Bosnia y Herzegovina. Queremos preservar la paz. Los bosniacos y croatas de la República Srpska son pueblos libres, no les faltará nada", afirmó Milorad Dodik.
Además, aprovechó la oportunidad para cargar contra el Alto Representante y mandar un mensaje en clave secesionista. "Estamos trabajando para que Schmidt sea juzgado en su propio país por lo que hizo y por haber falseado su imagen. Cuando todo esto termine y Dodik no sea elegido presidente de la República Srpska por voluntad del pueblo, lucharé contra Schmidt", continuó. “Después de 30 años de Dayton, es hora de concluir que el camino que ha tomado Bosnia y Herzegovina es un fracaso. Lo que estamos haciendo es otra oportunidad para Bosnia y Herzegovina".
En medio de este proceso judicial, Dodik informó el 25 de febrero que se han desplazado un total de 300 efectivos procedentes de la unidad antiterrorista de Hungría que se encargarán de la formación de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior de la República Srpska. Asimismo, se paralizó el envío de gas a Sarajevo procedente de la zona serbo-bosnia debido a una incidencia, la cual se resolvería en principio después de los acontecimientos del 26 de febrero.
Las tensiones en Banja Luka han ido en aumento conforme se acercaba el momento de la sentencia, con numerosas manifestaciones en la ciudad y un amplio dispositivo policial y militar en el lugar.
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