Mapa del estrecho de Ormuz, el cuello de botella del golfo Pérsico
Basta con observar un mapa para comprender la importancia del estrecho de Ormuz, que se erige como un cuello de botella en el golfo Pérsico, rodeado de países ricos en hidrocarburos y con Irán en posición de ejercer capacidad de bloqueo. Fuente: Descifrando la Guerra
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo estratégico que separa Irán de la península Arábiga y constituye la única salida del golfo Pérsico hacia el golfo de Omán y, posteriormente, el océano Índico.
En su punto más angosto mide aproximadamente 55 kilómetros, lo que, sumado a su escasa profundidad y al intenso tráfico de buques, hace que solo existan dos canales navegables, convirtiéndolo en un claro cuello de botella.
El estrecho de Ormuz ha sido históricamente un punto clave en la navegación y el comercio marítimos, una importancia que se ha visto acrecentada en la actualidad por su papel central en el transporte de hidrocarburos y otros recursos estratégicos.
Para ampliar Irán y la gobernanza marítima en el estrecho de OrmuzRodeado de los países con mayor producción de gas y petróleo del mundo, se estima que solo en 2025 alrededor del 25% del comercio de crudo por vía marítima se hizo a través de Ormuz, así como el 19% del gas licuado de petróleo (GLP). Si bien la inmensa mayoría de estos hidrocarburos se dirige a Asia, cualquier disrupción afecta gravemente al precio a nivel mundial, derivando en escasez y otros problemas asociados.
Esta importancia le otorga a países como Irán una oportunidad única para hacer valer sus intereses, al poder bloquear el paso mediante minas, ataques o distintas amenazas y alterar de forma drástica el flujo de hidrocarburos.
Al mismo tiempo, Teherán cuenta con varias islas estratégicas en las proximidades del estrecho, como Larak y Qeshm, lo que le permite proyectar con mayor intensidad sus capacidades militares y controlar los movimientos en la zona.
Irán y el control del estrecho de Ormuz
Estas capacidades no son meramente teóricas, sino que han quedado plenamente demostradas tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra el país persa. En respuesta, Teherán está haciendo uso de todas sus opciones, entre ellas el control del estrecho, afectando gravemente al precio global de la energía y a su disponibilidad en distintos países.
Asimismo, al imponer elevados peajes, pasa a influir de forma decisiva en las exportaciones de Estados como Irak, Kuwait, Catar o Baréin, que dependen de esta vía para transportar sus hidrocarburos al resto del mundo.
Sin embargo, conocedores de este riesgo, países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han creado rutas alternativas de exportación. La saudí, en dirección oeste a través del desierto hasta el mar Rojo, transporta petróleo y gas, mientras que la emiratí, en dirección este hacia el golfo de Omán, únicamente transporta petróleo.
Para ampliar La guerra en Irán desata una crisis energética en el Sudeste AsiáticoSi bien estas rutas alternativas les confieren mayor autonomía, no ofrecen una solución completa, ya que ya estaban siendo utilizadas parcialmente. Por ello, ante un bloqueo del estrecho de Ormuz como el actual, el margen para incrementar su capacidad es limitado, especialmente en el caso de Emiratos Árabes Unidos.
Además de hidrocarburos, el estrecho de Ormuz también es una importante ruta para el trasporte marítimo de fertilizantes, diversos minerales, helio –del que Catar es uno de los mayores productores– y distintos recursos básicos tales como alimentos, manufacturas y productos de construcción.
En definitiva, esta vía marítima constituye un cuello de botella de enorme importancia estratégica para el golfo Pérsico, Oriente Medio y el conjunto de la economía global, pero su funcionamiento normal no está garantizado.
Mediante el bloqueo, Irán ha evidenciado una capacidad inmensa de influencia y disuasión, poniendo una vez más de relieve la relevancia y fragilidad de las cadenas de suministro globales frente a conflictos internacionales en un contexto de un mundo altamente interpendiente y conectado.

















1 comentario
El problema de Irán es que también puede ser bloqueado y su insistencia y agresividad están creando el marcó para que un ataque a toda su infraestructura vital se produzca , algo que sobretodo afectará a su población civil atrapada en medio de esta lucha.
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