
La migración hacia Europa se ha incrementado notablemente en las últimas décadas, alimentada por la inestabilidad sociopolítica y económica de los países del entorno. Con Europa como destino, numerosos migrantes recurren a diversas rutas terrestres y marítimas para llegar al continente. Entre las principales destacan las del Mediterráneo Central y Oriental, así como la de los Balcanes Occidentales. Sin embargo, aunque es menos transitada, la ruta migratoria de las Islas Canarias, también conocida como ruta de África Occidental, ha destacado en los últimos meses por el considerable incremento anual de llegadas.
En 2017, solo se detectaron 425 migrantes irregulares y el uso de 20 embarcaciones en la Ruta Canaria. Ese número se incrementó notablemente, registrándose al menos 23.271 migrantes en 2020, lo que representa un aumento del 756,9% respecto a 2019. En 2023, la cifra superó los 39.900 migrantes y 610 embarcaciones, suponiendo un crecimiento del 154,5% y 74,3%, respectivamente, en comparación con 2022, tras una ligera disminución ese mismo año.
Esta ruta conecta los países de África occidental –Marruecos, Mauritania, Malí, Senegal, Guinea, etcétera– con las Islas Canarias. Los migrantes tienen que atravesar varias rutas terrestres y marítimas, recurriendo a traficantes de personas y poniendo en riesgo sus vidas. En algunos casos, realizan trayectos marítimos de hasta 1.700 kilómetros –desde la costa de Senegal y Gambia hasta la isla española de El Hierro–, haciendo uso de embarcaciones precarias como cayucos, pateras y gomas, y llegando a estar en el mar más de 10 días.
Este fenómeno no es nuevo, pero sí ha cobrado mayor magnitud en la actualidad. Ya en 2006 se produjo la llamada “crisis de los cayucos”, cuando al menos 31.678 migrantes irregulares llegaron a las Islas Canarias como consecuencia de la inestabilidad política y socioeconómica que atraviesan los países africanos, así como por las medidas tomadas por parte de las autoridades europeas y norteafricanas para frenar la migración a través del mar Mediterráneo.
Sin embargo, tras este pico, el número de llegadas se redujo considerablemente en los años posteriores debido a la adopción de diversas estrategias y mecanismos como la externalización de fronteras o el apoyo económico a los países de origen. Por ejemplo, en 2015 y en 2016 solo se notificaron oficialmente 875 y 672 llegadas, respectivamente.
El incremento actual puede deberse a la inestabilidad que atraviesa el Sahel –especialmente en el denominado cinturón golpista–, el auge de la violencia yihadista, la incompetencia de las autoridades locales para afrontar los desafíos, los crecientes fenómenos climáticos extremos o la crisis del coronavirus –que llevó al declive económico de la región–, entre otros muchos factores.
Datos de la ruta migratoria de las Islas Canarias
Entre enero y el 15 de septiembre de 2024, se han contabilizado 26.758 personas que han llegado al archipiélago español en 394 embarcaciones, un aumento del 85,1% y 52,7%, respectivamente, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Además, la ruta migratoria de las Islas Canarias ya representa un 70,47% de las llegadas irregulares a España en este periodo de 2024.
Este aumento no solo tiene un coste en vidas –al menos 4.798 muertos desde 2014–, sino que también empeora las condiciones de destino para estos migrantes. Las autoridades españolas no pueden o no consiguen hacer una gestión satisfactoria de este fenómeno, saturando los centros de recepción. Además, uno de los principales puntos de llegada, la isla de El Hierro, se ha visto desbordada, recibiendo en lo que va de año más migrantes de los que tiene en población.
Estas dinámicas no solo modifican el número de cruces irregulares, sino que también transforman la propia naturaleza del fenómeno. Se ha observado un aumento en el número de pasajeros por embarcación, un cambio en el perfil de los migrantes –antes procedían mayoritariamente de Marruecos y ahora provienen en su mayoría de países subsaharianos– y una evolución en el destino final, que ha pasado de ser otros países europeos a centrarse principalmente en la España peninsular.
Asimismo, este fenómeno crea tensiones en los países de destino. En España, esta dinámica se ejemplifica en casos como la ruptura de pactos políticos por parte de Vox con el Partido Popular en distintas comunidades autónomas –como Aragón o Murcia– por el desacuerdo respecto a la relocalización de migrantes de las Islas Canarias a la península.
Esto también se refleja en los resultados del barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que revela que un 30,4% de la población española percibe la migración como uno de los tres problemas más importantes del país, aunque solo un 13.7% lo considera como uno de los tres problemas que más le afecta personalmente.
Finalmente, cabe resaltar las nuevas estrategias para reducir estos cruces irregulares. Si bien ya existían medidas de externalización de fronteras y apoyos en el origen, destaca la reciente gira del presidente español, Pedro Sánchez, por Mauritania, Senegal y Gambia en agosto de 2024. Tras estas visitas, Madrid ha propuesto un sistema de "migración circular" para atraer trabajadores temporales que puedan regresar a sus países, así como la formación de estos en sus lugares de origen, el incremento de inversiones y el refuerzo de la cooperación en materia de seguridad.
Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€
Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.







