La embajada rusa en Kabul funciona con “normalidad”, mientras Washington acelera su caótica salida de Afganistán

El representante especial de Rusia para Afganistán, Zamir Kabulov, aseguró que Moscú había preparado “el terreno para una conversación con el nuevo gobierno en Afganistán” desde hace mucho tiempo.

El enviado presidencial de Rusia a Afganistán, Zamir Kabulov, habla con representantes de los talibanes en 2019. Alexander Zemlianichenko / AP

Los Talibán protegen la embajada de Rusia en Kabul “con vehículos blindados y ametralladoras”, manifestó el embajador de Rusia en Afganistán, Dmitry Zhirnov. Tan solo dos días después de la entrada de los Talibán en Kabul, se celebrará una reunión entre Zhirnov y altos representantes del grupo con el fin de coordinar las cuestiones relativas a la seguridad de la embajada y de los miembros de la misión diplomática. Las expectativas rusas sobre este encuentro son positivas y se espera un “entendimiento mutuo en todos los detalles”. La mayoría de países occidentales están evacuando a su personal diplomático, pero Rusia permanece en el país centroasiático.

Los funcionarios rusos consideran que el enfoque de las nuevas autoridades afganas -los Talibán- es “profesional, claro y positivo”. Zamir Kabulov ha afirmado que los Talibán son “un socio de negociación mucho más creíble que el anterior gobierno títere”.

Los contactos entre Moscú y el movimiento talibán se establecieron hace siete años, explicó el enviado especial ruso para Afganistán, asegurando que Rusia era consciente de que los Talibán jugarían un papel clave en el futuro de Afganistán. “El hecho de que hayamos sentado las bases para una conversación con las nuevas autoridades de Afganistán de antemano es un logro de la política exterior rusa, que aprovecharemos plenamente para garantizar los intereses de Rusia a largo plazo”, agregó Kabulov.

La situación en Kabul se mantiene tranquila según el embajador ruso. Moscú está siguiendo muy de cerca todos los acontecimientos en el país y pronostica un escenario “más favorable en Afganistán”. Sin embargo, el enviado especial de Rusia para Afganistán subraya que no pueden relajarse. Kabulov aludió a la posibilidad de que “organizaciones terroristas internacionales” puedan aprovechar las actuales circunstancias y convertirse en una amenaza para los aliados de Moscú en el futuro. El diplomático ruso no consideraría que los Talibán formen parte de esa “amenaza” contra sus aliados en Asia Central: “Los talibán han confirmado repetidamente que no tienen ambición extraterritorial, han aprendido las lecciones del 2000″.

El reconocimiento del gobierno talibán por parte de la Federación Rusa dependerá del comportamiento del grupo y de su respeto hacia las libertades civiles fundamentales y los derechos humanos. En este mismo sentido, Zamir Kabulov manifestó que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU han de comprobar que las nuevas autoridades de afganas “se comporten de manera civilizada” antes de eliminarlas de la lista de “organizaciones terroristas”.

Kabulov recuerda que la elección del expresidente afgano, Ashraf Ghani, ya había planteado serios interrogantes en su momento: “Gobernó mal el país y finalmente huyó. Merece ir a juicio ante el pueblo afgano”.

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