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La campaña anticorrupción aboca a Vietnam a una carrera por el poder

Nguyen Phu Trong, secretario general del Partido Comunista de Vietnam, en un viaje oficial a Rusia.
Nguyen Phu Trong, secretario general del Partido Comunista de Vietnam, en un viaje oficial a Rusia. Fuente: Kremlin.ru – bajo CC BY 4.0 DEED

Vietnam asiste a un pulso político interno que amaga con redefinir el rumbo político del país. Tomando como forma la de campaña anticorrupción, la tradicional línea de tensión entre las facciones puristas –asociadas al Partido Comunista de Vietnam (PCV) con un enfoque internacional más favorable a un entendimiento con China– y las tecnócratas –vinculadas al aparato burocrático estatal y proclives a reforzar las relaciones con Estados Unidos– se desdibuja.

Hasta el momento, la feroz campaña anticorrupción conocida como “quemar el horno” había servido para romper el equilibrio interno conocido como el “sistema de los cuatro pilares”, por el cual el poder se reparte entre el presidente de la república, el primer ministro, el secretario general del PCV y el presidente de la Asamblea Nacional. Esto ha resultado en una consolidación del poder de Nguyen Phu Trong, secretario general del PCV, el cargo más importante del país.

El paradigma de la política interna vietnamita consistía en la progresiva eliminación de la influencia del expresidente Nguyen Xuan Phuc, antiguo líder de la facción tecnocrática, de las estructuras de poder. Sin embargo, el delicado estado de salud de Trong y la repentina dimisión –todavía no esclarecida– del presidente de la república Vo Van Thuong, considerado como discípulo de Trong, están agregando una incertidumbre que empuja al rediseño de la política nacional. En este sentido, se está desatando una carrera por maximizar la influencia dentro del aparato partidista y estatal. En esta pugna, se han perfilado tres grandes figuras principales: To Lam, ministro de Seguridad Pública; Truong Thi Mai, primera mujer en ser nombrada como “miembro permanente de la Secretaría del PCV”; y Vuong Dinh Hue, presidente de la Asamblea Nacional.   

Para ampliar: Las claves del XIII Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam

Según expertos locales, a Thi Mai se le es adjudicada una reducida cuota de influencia y una equiparable ambición política, hecho que multiplica sus posibilidades de ascenso en la jerarquía. Por contra, sus rivales presentan una caracterización antagónica. To Lam, proveniente de la policía, es considerado el artífice material de la campaña anticorrupción que azota el país, hecho que ha venido acompañado de un sensible aumento de su fuerza política. En contraposición, Dinh Hue, economista de carrera, era visto como el sucesor natural al cargo de secretario general del PCV. 

La mencionada pugna ha dado un vuelco con la detención por cargos de corrupción de Pham Thai Ha, asesor de Dinh Hue, lo cual ha precipitado su dimisión. Su caída ha sido interpretada como una oportunidad de crecimiento de sus antiguos competidores, al mismo tiempo que supone un factor desestabilizador que compromete la sucesión de Trong prevista para 2026 y con ello el papel de Vietnam en la disputa por la primacía en Asia-Pacífico. 

De fondo, las tensiones traspasan la esfera política. Los tribunales vietnamitas han condenado a muerte a Truong My Lan, fundadora del Saigon Commercial Bank (SBC), la entidad financiera más grande del país, por la malversación de más de 12.500 millones de dólares. La sentencia ha sido interpretada como una doble advertencia: por una parte, dirigida a la creciente burguesía financiera de Ho Chi Minh City, y por otra, a todo aquél que posea vínculos con China; por mucha cercanía que tengas con la potencia asiática, continuarás estando a merced del PCV.

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