Israel y Palestina rompen todas las líneas rojas

Antiaéreos interceptan cohetes sobre Tel Aviv. Fuente: Edi Israel / Flash 90.

Por Alejandro López.

La escalada que ha hecho arder Israel y Palestina en el mes de mayo se ha encendido entre la difusa confrontación que lleva años quemando a baja intensidad o de manera desapercibida por su habitualidad. Pero las dimensiones multifactoriales y su potencia de fuego en varios frentes ha convertido esta situación en el peor estallido israelí-palestino desde 2014, cuando se registraron en torno a 2.500 fallecidos en menos de 2 meses.

Tensión en Cisjordania

Dentro del habitual trato diferencial que las leyes israelíes aportan a la distribución de la propiedad con base en la historia, los asentamientos judíos han crecido de manera sostenida en Cisjordania durante los años. Solo se permite a los ciudadanos judíos el reclamo legal de propiedades en Jerusalén Este cuya posesión se sostenga en justificaciones previas al año 1948. Pero no ocurre lo mismo con la población palestina o los árabes israelíes que pudieran haber perdido sus propiedades durante la Nakba –éxodo palestino con la Guerra Árabe-Israelí de 1948- y abandonasen el territorio del Mandato Británico de Palestina.

Para saber más: La Primera Guerra Árabe-Israelí.

En este contexto, la tensión que ya se vivía en las calles por diversas marchas de extrema derecha judía, se trasladó al barrio de Sheikh Jarrah. Durante semanas las protestas y los conatos de violencia intercomunales habían derivado en asaltos aislados entre grupos judíos y palestinos, arrojando los mayores disturbios en 6 años. Los grupos de judíos ultraortodoxos y los judíos kahanistas –fundamentalistas judíos- se unieron a la extrema derecha de organizaciones como Lehava, con apoyo de diputados de la Knesset –Parlamento israelí-, para manifestarse con proclamas contra los árabes. Estos grupos son partidarios de un Estado segregado y sionista sin derecho a voto para los no-judíos y son contrarios al mestizaje entre las comunidades. En estos primeros grandes disturbios intervino la policía, con algunas imágenes mostrando duros enfrentamientos contra los palestinos.

Asimismo, los ataques de grupos judíos contra palestinos en pleno mes del Ramadán se habían sucedido hasta la decisión de las autoridades de limitar el acceso de los palestinos a la sagrada Mezquita de Al-Aqsa, cargando en la Puerta de Damasco –junto a la Ciudad Vieja- y amenazando con represalias ante los disturbios. Los ataques contra zonas de culto fueron vistos como una primera línea roja y Hamas respondió lanzando unas decenas de cohetes contra Israel. En un primer momento se levantaron las limitaciones en la Puerta de Damasco pero Israel respondió cerrando la zona marítima de Gaza a la pesca; decisión levantada a finales de abril si desescalaban los disturbios. Otra organización de extrema derecha judía, Itamar Ben-Gvir, sirvió como detonante para un nuevo aumento de la tensión, por su boicot a la mesa de iftar –comida posterior al ayuno del Ramadán- de un grupo de palestinos, que volvieron a causar disturbios el 7 de mayo.

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Intervención policial en la Mezquita de Al-Aqsa deja 200 heridos el 7 de mayo. Fuente: Ammar Awad / Reuters.

A esto debía sumarse la tensión comentada sobre Sheikh Jarrah, donde 37 familias palestinas se exponían a un fallo judicial que les podía quitar las propiedades en favor de judíos que se apoyaban en el derecho histórico previo a 1948. Y en ese marco de nuevas protestas, la policía israelí pasó otra línea roja con el lanzamiento de granadas aturdidoras y el disparo de pelotas de goma en el interior de la Mezquita de Al-Aqsa. Los días siguientes seguirían los enfrentamientos en la Puerta de Damasco, así como en el interior y alrededores de Al-Aqsa. Los servicios médicos palestinos aseguraron que no se les permitía el acceso. Turquía condenó la actitud de Israel y se formaron protestas. Los Embajadores de Israel en Jordania y Egipto fueron llamados a consultas ante la violencia en Jerusalén Este, dada su especial relación con el pueblo árabe de Palestina. Algunos palestinos renunciaron al estatus de refugiado tras un acuerdo con Jordania en los 60 para la entrega de propiedades en Sheikh Jarrah, cuando se produciría el tratado de paz tras la Guerra de los Seis Días. De esta manera se ha ido modificando parte de la propiedad en Jerusalén Este al estilo de la Cisjordania actual, parcheada por los asentamientos de colonos judíos.

Para saber más: La Guerra de los Seis Días.

La retórica palestina siguió radicalizándose con el llamado desde Hamas a matar judíos en respuesta a los grupos radicales judíos que habían clamado lo propio contra los árabes. Hamas volvería a lanzar cohetes sobre Israel y estos reanudarían el cierre pesquero. Llegaría entonces el 10 de mayo la Marcha de la Bandera, donde Israel conmemora la toma de Jerusalén Este tras la victoria en la Guerra de los Seis Días. Este año se permitiría igualmente su paso por el Barrio Musulmán pero desviándola de la Puerta de Damasco hacia la de Jaffa para no tensionar más las calles. Esta decisión alentó que los grupos de extrema derecha judía se descolgasen de la marcha y aumentaran la presión sobre el gobierno israelí. Finalmente tuvo que ser cancelada la marcha por primera vez en 3 décadas, ante el posterior lanzamiento de cohetes.

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Mapa de Jerusalén. Se observa la zona de Jerusalén Este, Jerusalén Oeste, la Ciudad Vieja de Jerusalén, el Complejo de la Mezquita de Al-Aqsa y el barrio de Sheikh Jarrah, 2021. Fuente: Mapbox / Al-Jazeera.

Intereses políticos de Israel y Hamas

En Israel ya es común ver un incremento belicista en los periodos electorales, con golpes habituales sobre Gaza, Líbano, Siria e incluso Irak. En el mes de mayo la situación política de Israel dejaba a Benjamin Netanyahu en horas bajas, con posibilidades de perder el puesto de Primer Ministro ante varios intentos de coalición opositora de izquierdas, el papel de partidos árabes y el riesgo de unas nuevas elecciones –las quintas desde 2019- ante el desacuerdo político. Tras su ruptura de la coalición de gobierno con Benny Gantz, Netanyahu trató de apoderarse del Ministerio de Justicia, en manos de la coalición de Gantz, Azul y Blanco. El Presidente Reuven Rivlin le acababa de retirar el mandato para explorar una investidura a un Netanyahu en funciones cuando escaló el conflicto con Palestina.

Para saber más: ¿Es Israel una democracia?

Hamas, por su lado, se encontraba en el contexto de la cancelación sine die de las elecciones palestinas, las primeras desde 2005-2006. Ante el apaciguamiento de la Autoridad Palestina y la ruptura entre Hamas en Gaza y Fatah-OLP en Cisjordania, estas elecciones prometían ser de gran relevancia. El islamismo de Hamas tenía una gran baza para jugar a nivel electoral con la implicación que mostraba sobre Cisjordania. En esta ocasión, el punto de discordancia que motivó el retraso electoral fue la posibilidad de no votar en Jerusalén Este.

En base a los intereses de Hamas, la situación debía continuar enfocada sobre Jerusalén pero su actividad militar se movía desde Gaza, por lo que corrían el peligro de reenfocar el conflicto si la escalada era asimétrica. Pero los gazatíes no podían permitirse no responder, del mismo modo que el gobierno israelí se veía presionado por su debilidad política y los grupos fundamentalistas. El ultimátum de Hamas llegó el mismo 10 de mayo. Si no se retiraban las fuerzas policiales de Al-Aqsa y Sheikh Jarrah y se liberaba a los detenidos “habría consecuencias”.

Y así fue. Israel no acataba el ultimátum y Hamas volvió a lanzar cohetes sobre las fuerzas israelíes en Jerusalén y sobre la Knesset, en Jerusalén Oeste. A Hamas se unió la Yihad Islámica Palestina. La escala de los cohetes pasaba de ser unas decenas a unos centenares, por lo que el sistema de defensa antiaérea Cúpula de Hierro se volvía imprescindible para las fuerzas israelíes. Al mismo tiempo comenzaban a proliferar manifestaciones entre la población árabe de Israel para protestar por los sucesos de Al-Aqsa, destacando los movimientos en Lod. El papel de los árabes israelíes podría desestabilizar internamente Israel al tiempo que Hamas apostaba por “vincular Gaza con Jerusalén”.

La estrategia de Hamas era clara y pasaba por retomar la conexión de Gaza con Cisjordania. Sin embargo, la estrategia de Israel también era evidente: los bombardeos se concentraban sobre Gaza, tratando de poner el foco sobre la actividad armada en el corazón de Hamas, como artífices de los ataques sobre Israel, y situando los hechos de Jerusalén en el contexto de las protestas. Entre los ataques de Israel cayeron varios comandantes de la Yihad Islámica Palestina, que incrementó su escalada. A partir de este momento sería indistinguible la línea de respuesta y la escalada se viviría en el frente bélico con bombardeos cruzados entre Gaza e Israel por un lado; y fuertes movilizaciones y disturbios por todo el territorio por otro, con especial énfasis en el papel –aparte de los palestinos- de los árabes israelíes.

Ataques aéreos en Gaza e Israel

Los golpes gazatíes se concentraban especialmente en la ciudad de Ashkelon, al norte de Gaza. Rápidamente irían extendiéndose a Ashdod, al norte de Ashkelon, ambas en la costa mediterránea israelí, y a otros puntos israelíes fuera de Jerusalén. La población era llamada a permanecer en refugios antiaéreos mientras se reportaba la primera víctima civil israelí en Ashkelon, una importante nueva línea roja superada. El balance de las primeras 24 horas de escalada era de 480 cohetes sobre Israel -200 de ellos interceptados por los antiaéreos- y 150 sobre Gaza, según las fuerzas israelíes, pero la cifra podría superar los 650 sobre Israel.

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Bombardeos israelíes sobre Gaza. Fuente: Ismail Abu Hatab.

En el segundo día se cruzaría otra línea roja entre las continuas ráfagas de cientos de cohetes que se lanzaban desde Gaza y su contraparte desde Israel. En este contexto, las fuerzas israelíes atacaron la Torre Hanadi, edificio de 13 plantas residenciales en Gaza. Este ataque sobre infraestructura civil había sido advertido como línea roja por parte de Hamas. Y se había anunciado previamente que su respuesta sería “un gran asalto con misiles que excederá al de Ashkelon”.

La Torre Hanadi fue derribada íntegramente tras varios avisos para su evacuación. Y la amenaza se cumplió. Yihad Islámica anunciaba el objetivo sobre Tel Aviv, la ciudad más importante del mundo judío. Hamas anunciaba 130 cohetes contra Tel Aviv, que posteriormente crecerían a 300. La gran línea roja israelí se sobrepasaba y asomaba el fantasma de una intervención terrestre en Gaza como respuesta de escalada proporción. La alerta en Israel se trasladó también al centro y sur del país tras varios impactos de cohetes no interceptados por los antiaéreos, como los que provocaron incendios en Holon, al sur de Tel Aviv, o el aeropuerto internacional Ben Gurion. Hamas y Yihad Islámica asociaron nuevos ataques contra torres residenciales con nuevas represalias sobre Tel Aviv, pero la respuesta israelí no tardó en llegar en forma de múltiples bombardeos sobre Gaza, incluyendo las torres residenciales. Los ataques gazatíes alcanzaron infraestructura energética israelí como una estación eléctrica al sur de Ashkelon o el importante oleoducto que conecta el Mar Rojo con el Mediterráneo. El gobierno israelí confirmó en rueda de prensa que habían alcanzado 500 objetivos de Yihad Islámica y Hamas.

El líder de Hamas declaró estar dispuesto tanto a escalar como a desescalar la situación en función de la intención de Israel. Las bajas se habían desviado demasiado de Jerusalén hacia Gaza, quedando los disturbios en la ciudad cisjordana, mientras Israel lograba separar la gestión de los bombardeos de la de los disturbios. La estrategia de Hamas aún no había alcanzado un éxito propagandístico interno que permitiese una desescalada, especialmente tras haber subido el umbral de los golpes hasta el ataque sobre Tel Aviv.

Una de las ráfagas de ataques gazatíes sobre Israel, con especial atención en Tel Aviv. Fuente: Red Alerts Cumta.

Israel atacó una nueva torre residencial en Gaza, la de Al-Jawhara. Y se produjeron sucesivos ataques con más de 200 cohetes, incluyendo sobre Tel Aviv. Yihad Islámica anunciaba el ataque con otros 100 misiles sobre Tel Aviv, Ashkelon, Sderot y Beersheba en respuesta al derribo de las torres civiles. Tras dos días de grave escalada, si visos de retirada cercana, para el día 12 de mayo se contaban más de 1.000 ataques sobre Israel y más de 1.000 sobre Gaza, dejando más de 200-300 heridos en cada bando y al menos 43 palestinos y 5 israelíes muertos. De nuevo las bajas judías suponían un agravante para la tensionada política en Israel, ya que no se estaba logrando una victoria sustancial sobre los palestinos. Con los años ambos bandos han mejorado enormemente su técnica, destacando los escudos antiaéreos de Israel y la producción en masa de armamento pesado en Gaza. El Ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, no dudó en confirmar la continuidad de la campaña hasta establecer una “paz duradera a largo plazo”, lo cual sería imposible sin una neutralización de Hamas y la Yihad Islámica, quizá por vía terrestre. Para empezar, se aseguró haber eliminado a varios líderes de Hamas en un ataque sobre una reunión de oficiales. Lo cual ya amenazaba con nuevas lluvias de fuego sobre Tel Aviv.

Disturbios en Israel

Las fuertes movilizaciones que se sucedieron en Lod, se habían incrementado el segundo día -11 de mayo- en puntos como Beersheba, al sur de Israel. En la ciudad de Ramla, conectada por el norte con Lod, los grupos de extrema derecha judíos apedreaban a los árabes israelíes mientras se extendían los incendios en ambas ciudades y los disturbios en Jerusalén Este por una “manifestación ilegal”. Los disturbios se extendieron al norte en puntos como Acre o Tamra y al centro en Jaffa, pero se mantenía el epicentro en Lod, cuyo alcalde afirmaba en televisión que habían “perdido el control” de la situación y pedía a Netanyahu el envío del ejército. Apuntaba al incendio de una sinagoga. Al menos habrían sido 3 sinagogas las que arderían en Lod. El alcalde fue más allá y comparó los disturbios con la Noche de los Cristales Rotos, en referencia a la persecución de los nazis contra los judíos, asegurando que “la ciudad está al borde la guerra civil”.

Efectivamente el ejército fue desplegado en Lod y se declaró el Estado de Emergencia. A los árabes israelíes se sumaron los fundamentalistas judíos y se produjeron enfrentamientos con estos y con la policía. Los grupos ultraortodoxos ya habían demostrado su poder para presionar al gobierno como se vio con su desafío a las medidas sanitarias durante la pandemia. Para controlar la violencia intercomunitaria de Lod se anunció el despliegue de unidades fronterizas de Judea y Samaria. En algunos puntos de Lod se colocó la bandera palestina en lugar de la israelí, que fue quemada en otras ciudades como Tuba-Zagariyye –cerca de los Altos del Golán ocupados a Siria-.

Reuven Rivlin, Presidente de Israel. Fuente: Amir Cohen / Reuters Pool / AP.

El día 12 el Presidente de Israel, Reuven Rivlin, se sumó a la retórica del alcalde de Lod, donde había estado Netanyahu el día 11, y calificó los disturbios y la violencia intercomunal como “pogromos” realizados por los árabes israelíes, así como criticó los ataques a la bandera de Israel. La necesidad de enviar al ejército a Lod para terminar con un movimiento interno como el vivido estaba fuera de todo cálculo cuando comenzó la violencia en Jerusalén Este. Aun así requerirían medidas de emergencia como la imposición de un toque de queda a las 20:00.

Escalada hasta el cielo

Los ataques sobre Tel Aviv y las ráfagas de cientos de cohetes sobre las ciudades del centro y el oeste de Israel tomaban una habitualidad similar a los ataques contra infraestructura civil en Gaza, nuevas torres y objetivos militares de Hamas. La situación de ambos contendientes había cambiado sustancialmente en la última década. Las bajas se estaban minimizando para la magnitud de los ataques. Pero la escalada estaba garantizada. Si se seguían alcanzando objetivos críticos como estos, seguían aumentando las muertes y arreciaban los fuertes intereses políticos a ambos lados, la situación podría acabar en múltiples escenarios bélicos. De hecho la situación podía empeorar gravemente si Hamas apuntaba hacia el complejo nuclear de Dimona, estratégico y de vital importancia para el programa secreto de Israel. Además de tantear Dimona se centró parte de los esfuerzos sobre infraestructura energética israelí en el sur.

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Bombardeos israelíes sobre Gaza. Fuente: Ismail Abu Hatab.

La clave desde Israel residía en asediar Gaza y neutralizar a los grupos palestinos gazatíes para sofocar de manera paralela los disturbios en las ciudades israelíes y el Jerusalén Este ocupado. Desde el lado palestino una clave se puede encontrar en el éxito que estaba logrando la ofensiva para desestabilizar Israel, sobrepasar las líneas rojas y no sufrir internamente una presión que facilitase una huida hacia la mediación de actores como Egipto, Jordania, Catar o Turquía –muy implicada en la movilización diplomática con Rusia y otros países de la región-.

Otra clave para los palestinos se hallaba en la fortaleza inusitada que estaban demostrando los árabes israelíes en ciudades “fuera de control” de las autoridades como Lod. Si los palestinos lograban conectar su armamento con las movilizaciones árabes israelíes, la situación interna podría desencadenar en una guerra civil en Israel o, al menos, en una fuerte desestabilización. Lo mismo ocurriría en Jerusalén si no desescalaban los conflictos intercomunales que prendieron la mecha, con el fantasma de una nueva intifada presente. Se seguiría buscando la conexión Gaza-Jerusalén reivindicando que cada respuesta sobre Tel Aviv responda a la situación en Al-Aqsa y Sheikh Jarrah.

Otras opciones menos probables eran la conexión internacional con una renovada propuesta de Turquía para “garantizar la seguridad de los palestinos”, la posible conexión con material y/o participación de Hezbollah en Líbano o las milicias chiíes de Irak. Por lo pronto, la iraquí Kataib Hezbollah, la siria Harakat Hezbollah al-Nujaba, la yemení Ansar Allah -hutíes- y la propia Hezbollah libanesa se han mostrado a favor de unirse a la batalla cuando lo reclamen desde Gaza. Quién gobierne en Irán también será de gran importancia para la revitalización del Eje de Resistencia y el regreso del conflicto israelí-palestino a las dinámicas regionales.

Antropólogo, profesor y biólogo especializado en gestión de socioecosistemas. Ahora me dedico al análisis de política internacional.

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