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La Primera Guerra Árabe-Israelí

Primera guerra árabe - israelí
Soldados árabes en la primera guerra árabe – israelí

Fruto de la creación del nuevo Estado israelí el 14 de mayo de 1948 promovida por el primer ministro Ben Guirón, Israel pronto se enfrentó a su primer reto como estado independiente, la llamada Guerra Árabe-israelí de 1948, Guerra de la Independencia o Liberación para los israelíes y Guerra Santa por Palestina para los árabes.

Cuando la administración británica abandonó el territorio después de la independencia y la partición de la región de Palestina, los países árabes que rodean Israel (Egipto, Arabia Saudí, Iraq, Siria, Yemen, Jordania y Líbano) emprendieron contactos para organizar e iniciar una ofensiva militar contra Palestina a fin de expulsar a la población judía recién organizada en su nuevo Estado. La marcha británica implicaba también la retirada de sus tropas y disipaba cualquier posibilidad de intervención directa del Reino Unido, pues este no adoptó ningún acuerdo o compromiso para mantener la estabilidad en la región. Esta situación suponía una oportunidad para recuperar el control de un Oriente plenamente árabe que durante tantos años había permanecido bajo tutela británica y turca.

A iniciativa del rey jordano Abdullah las fuerzas combinadas de estos estados árabes bautizadas como Ejército de Liberación Árabe iniciaron el ataque. Las fuerzas combinadas de siete ejércitos sumaban sobre el papel cerca de 32.000 hombres. Sin embargo, tan solo entre 20.000 y 25.000 soldados entraron en combate. El estado de estos siete ejércitos más la ayuda de milicias palestinas era insuficiente. El material del que disponían era anticuado y el poco material moderno estaba en manos de tropas mal adiestradas en el uso de nuevas armas. El estado mayor de estos ejércitos era conservador, corrupto y muy poco imaginativo. La combinación entre los ejércitos era casi nula pues se dictaminaron unas directrices a seguir desde cada sector que cada ejército emprendería como mejor pudiese sin mayor coordinación que iniciar el ataque al unísono. Las fuerzas árabes resultaban una amenaza irreal dado su mal estado para entrar en combate y la autonomía que presentaban entre sí resultó ser uno de los principales inconvenientes para que la ofensiva resultara exitosa.

Enfrente se hallaba el recién formado ejército israelí. Los integrantes de las Fuerzas Armadas israelíes constituyan una fuerza de cerca de 25.000 hombres entre el ejército profesional y voluntarios. La ventaja de este contingente radicaba en la experiencia militar de sus efectivos. La mayoría de israelíes eran veteranos de la Segunda Guerra Mundial, conocían las armas y las tácticas y, pese a que sus fuerzas aéreas aún eran muy exiguas, eran plenamente conscientes de la enorme importancia de hacer un uso eficiente de estas.

Una ventaja relevante que les benefició fue la facilidad de las comunicaciones. En 1948 la comunicación era relativamente moderna, pero podía ser primitiva o insuficiente sin un adecuado sistema e infraestructura óptima para su correcto funcionamiento. Israel, a diferencia de sus oponentes, cubría una franja de terreno más pequeña que le permitió tener un contacto rápido y directo de las novedades de cualquier punto del reducido frente. También, al ser un territorio reducido, podía desviar con rapidez unidades de un sector de la línea a otra para reforzar puntos de ataque o debilitados. La alianza árabe en cambio debía cubrir una franja de terreno mayor puesto que era la fuerza “sitiadora”, debía tener contacto entre el flanco sur (Sinaí) y el norte (Líbano) pasando por el frente del centro (Jordania – Cisjordania). Esto complicaba la eficacia y la correcta coordinación de las fuerzas árabes y el refuerzo de los frentes recaía respectivamente en cada ejército.

Pese a estas ventajas técnicas, Israel temía seriamente que una fuerza tan arrolladora como siete ejércitos de frente y milicias palestinas por la retaguardia pudieran sobrepasar con facilidad sus defensas. La prensa internacional exageró la capacidad del Ejército de Liberación Árabe e infravaloró la resistencia de Israel. La sorpresa fue igual de grande para el mundo como para los países árabes: Las Fuerzas de Defensa de Israel no solo fueron capaces de detener el avance enemigo, sino que iniciaron una contraofensiva que les llevó más allá de las fronteras marcadas inicialmente por las Naciones Unidas. El ejército israelí recuperó el control de Jerusalén. En total, según la ONU, la contraofensiva ocupó un 40% de territorio más del que ya disponía el pequeño Estado, controlando al finalizar el conflicto el 78% del territorio de Palestina. De este modo, Israel se consolidó en la región como Estado soberano del territorio de Palestina bajo una administración única judía.

La guerra se desarrolló entre el 14 mayo de 1948 y el 20 de julio de 1949 (con intervalos de treguas y embargos militares). La ofensiva iniciada por los ejércitos árabes resultó inicialmente exitosa. Se tomó Jerusalén por parte de los jordanos, los libaneses, iraquíes y milicias palestinas, que también ocuparon gran parte del territorio de Galilea. Mientas que Egipcio arrollaba a su paso por el sur tomando el control de la mayor parte del desierto del Negev. Por el contrario, la respuesta de Israel no dio resultados y los primeros contraataques para recuperar aldeas entorno Jerusalén y Galilea fueron rechazados. Sin embargo, los árabes fueron detenidos en su camino hacia Tel Aviv.

A partir de julio de 1948 las Fuerzas de Defensa Israelíes emprendieron una serie de ofensivas y operaciones dedicadas a recuperar el territorio perdido y asegurar las fronteras del Estado. La combinación de bombardeos y ataques por tierra desestabilizaron los puestos avanzados árabes haciendo retroceder a todas sus unidades del territorio ocupado hasta entonces. El éxito israelí fue tal que sus fuerzas sobrepasaron el territorio marcado por las Naciones Unidas varios kilómetros dentro de los respectivos países enemigos. Pese a que la organización internacional intentó mediar durante y después de este primer conflicto, Israel alegó que, ante la amenaza de un nuevo ataque árabe no cedería el territorio ocupado. La guerra por la soberanía del antiguo territorio de Palestina acababa de empezar.

 A la izquierda territorios controlados por Israel el 1 de julio de 1948 (beige) y las ofensivas árabes y territorio controlado por el Ejercito de liberación Árabe (verde). A la derecha territorios recuperados y capturados por las FDI entre junio de 1948 y enero de 1949 (beige) y ofensivas israelíes (marrón).
A la izquierda territorios controlados por Israel el 1 de julio de 1948 (beige) y las ofensivas árabes y territorio controlado por el Ejercito de liberación Árabe (verde). A la derecha territorios recuperados y capturados por las FDI entre junio de 1948 y enero de 1949 (beige) y ofensivas israelíes (marrón).

Oficialmente tras esta guerra la Palestina árabe desapareció y se dividió el territorio entre Israel, Jordania y Egipto en orden de mayor porcentaje de territorio. Casi un millón de palestinos son obligados a exiliarse mientras que aquellos que se quedan en territorio palestino quedan bajo tutela israelí en colonias y campamentos. Es en este escenario donde surge el Movimiento Nacional Árabe (MNA) como organización político-militar para enfrentarse al nuevo y reforzado Estado de Israel. Las acciones de este grupo serian secundadas y patrocinadas por los países árabes que participaron en la guerra, caracterizándose la acción del MNA por actos terroristas y de desestabilización en la región.

La guerra de 1948-49 sería el inicio de un conflicto, aún no resuelto, que traería nuevas guerras a la población de la región y de los países árabes que rodean Israel. Los combatientes tanto israelíes como árabes aprenderían de esta guerra a no subestimarse. Tras el cese de las hostilidades entre países se entraría en un periodo de rearme y de fuertes tensiones en el territorio que culminarían en la siguiente guerra: La Guerra de los Seis Días.

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