
El velero Madleen, organizado por la Coalición de la Flotilla de la Libertad, fue abordado por el ejército israelí el pasado 9 de junio cuando se dirigía a la Franja de Gaza para llevar ayuda humanitaria a la población palestina. El nombre de la embarcación honra a Madeleine Kolab, la primera mujer pescadora de la Franja de Gaza, cuya barca fue requisada por el Estado hebreo.
El Madleen, con bandera británica, transportaba entre otras cosas leche de fórmula, harina, arroz, pañales y suministros médicos. El acto es de carácter simbólico, pero muy importante, pues ha demostrado que Israel está aplicando un bloqueo naval sobre el territorio palestino como parte de su estrategia de guerra para forzar una hambruna en la población. Si Tel Aviv permitiera la entrada un solo barco, muchos más podrían replicar la travesía, haciendo imposible continuar el genocidio.
La Coalición de la Flotilla de la Libertad
Los primeros intentos de romper el bloqueo israelí por mar comenzaron en 2008, tras la fundación del Movimiento Gaza-Libre en 2006. En el curso de tres años, varios barcos –el S.S. Liberty, el Free Gaza y el Dignity– pudieron llegar a las costas del enclave y repartir ayuda humanitaria. Sin embargo, Israel fue aumentando la presión y llevando a cabo acciones hostiles contra las embarcaciones. En 2010, durante el noveno intento, la primera Flotilla de la Libertad, compuesta por ocho barcos, fue interceptada en su totalidad. En uno de ellos, el Mavi Marmara, las fuerzas israelíes mataron a diez tripulantes.
En 2025, la situación no ha sido diferente. El pasado 2 de mayo, el velero Conscience fue golpeado por un dron cuando se preparaba para zarpar desde Malta, lo que obligó a retrasar la misión hasta junio con una nueva embarcación. El Conscience fue atacado a 14 millas náuticas de la costa maltesa, en aguas internacionales, provocando cuatro heridos, además de daños estructurales e inundaciones en el velero.
Israel asalta el Madleen
Entre los doce integrantes del Madleen se encontraban la activista sueca Greta Thunberg, la eurodiputada francesa Rima Hassan o el activista español Sergio Toribio. Todos ellos fueron detenidos en aguas internacionales, a 185 kilómetros de las aguas territoriales de la Franja de Gaza.
Durante horas, las comunicaciones del velero fueron interrumpidas con medios de guerra electrónica y varios drones dieron vueltas rociando una sustancia blanca que producía irritación, hasta que finalmente los militares abordaron el barco, que fue requisado mientras la tripulación fue secuestrada en Israel.
En tierra firme, fueron procesados por las autoridades para su deportación. El ministro de Defensa, Israel Katz, les calificó de antisemitas y sugirió hacerles ver una cinta de los ataques realizados por Hamás el 7 de octubre de 2023, una grabación que el ejército israelí solo muestra en privado. No obstante, el ministro de Exteriores, Gideon Saar, intervino para que fuera voluntario, pese a la insistencia de Katz.
Para proceder con la deportación, las autoridades intentaron que firmaran documentos en los que admitían haber ingresado ilegalmente al país y aceptaban una prohibición de regresar a Israel durante 100 años. Solo cuatro lo hicieron; el resto se negó y optó por impugnar la orden. Greta Thunberg fue una de las que se negó, aunque firmó un escrito en el que manifestaba su intención de regresar a casa lo antes posible. Junto a ella también fueron deportados el periodista Omar Faiad, de la cadena Al Jazeera, Sergio Toribio y Baptiste André.
La Flotilla de Gaza será juzgada por un tribunal israelí
Entre los ocho que se han quedado y deberán someterse a juicio se encuentra la eurodiputada francesa Rima Hassan, de ascendencia palestina, que nació en un campo de refugiados en Siria y cuyos abuelos fueron expulsados por la fuerza de Palestina por Israel en 1948. Para aquellos que han decidido enfrentar a las autoridades israelíes, la organización Adalah –que ofrece apoyo legal a los palestinos con ciudadanía israelí– ha asumido su defensa. Tanto Hassan como el activista brasileño Thiago Ávila han anunciado una huelga de hambre dentro de la prisión israelí.
El gobierno israelí ha intentado manejar la crisis ridiculizando a los activistas, acusándoles de buscar fama internacional. Sin duda el alto perfil de la tripulación explica la estrategia adoptada por Tel Aviv, que en el pasado no ha tenido miramientos en usar la fuerza letal contra otras embarcaciones.
Tel Aviv ha hecho propaganda de sus campos de concentración en la Franja de Gaza asegurando que la ayuda del velero Madleen llegará a la población por los medios adecuados. Es decir, a través de la polémica Fundación Humanitaria para Gaza, cuya supuesta distribución de ayuda termina provocando la muerte de decenas de palestinos.
En un comunicado de prensa, la Coalición de la Flotilla de la Libertad denunció que el ataque “violó flagrantemente el derecho internacional y las órdenes vinculantes de la Corte Internacional de Justicia exigiendo acceso humanitario sin obstáculos a Gaza”. Si bien esta flotilla no ha podido llegar a su destino, en la actualidad se está formando una nueva travesía, esta vez terrestre, para romper el bloqueo sobre la Franja de Gaza. La caravana al-Sumud –firmeza o perseverancia en árabe– ha partido de Túnez con docenas de autobuses para llegar hasta el territorio palestino a través de Egipto.
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