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Israel inicia una nueva operación para conquistar Gaza y expulsar a la población palestina

El ejército de Israel se prepara para la lanzar la Operación Carros de Gedeón contra la Franja de Gaza.
El ejército de Israel se prepara para la lanzar la Operación Carros de Gedeón contra la Franja de Gaza. Fuente: Fuerzas de Defensa de Israel.

El lanzamiento de la Operación Carros de Gedeón por parte del ejército israelí, el pasado 17 de mayo, contra la Franja de Gaza cabe entenderla en el contexto del fracaso de Israel en derrotar a la resistencia palestina y en la creciente presión internacional ante la hambruna y el genocidio.

Ambos elementos van unidos: Israel ha demostrado ser incapaz de dar una solución rápida al conflicto mediante su plan de limpieza étnica, razón que está llevando a sus socios a distanciarse y proponer otros medios para derrotar a Hamás. Este cambio de opinión entre los gobiernos occidentales no nace de un rechazo a los métodos genocidas del Estado judío, sino a una falta de confianza en su capacidad militar.

La Operación Carros de Gedeón

El 5 de mayo de 2025, el gabinete de seguridad de Israel aprobó un plan para conquistar gradualmente toda la Franja de Gaza y retenerla indefinidamente, estableciendo el 15 de mayo como fecha límite para que Hamás aceptara capitular antes del inicio de la ofensiva. De esta forma, la operación terrestre masiva comenzaría después de la visita del presidente Donald Trump a Oriente Medio.

Los intentos de Hamás de negociar un alto al fuego, llegando a establecer un canal de negociación secundario con Estados Unidos, no dieron ningún resultado a pesar de las concesiones realizadas por el grupo palestino. Esto se debe a que Israel exige como parte de cualquier acuerdo que termine el conflicto la limpieza étnica de la Franja de Gaza.

Así lo ha declarado el propio primer ministro Benjamin Netanyahu, asegurando que solo aceptaría el fin de la guerra "bajo condiciones claras que garanticen la seguridad de Israel y que todos los rehenes vuelven a casa, Hamás depone las armas, abandona el poder, sus dirigentes son exiliados de la Franja... Gaza queda totalmente desarmada; y llevamos a cabo el plan de Trump [la deportación de los palestinos]. Un plan que es tan correcto como tan revolucionario".

Para ampliar: Israel rompe el alto al fuego y reanuda el genocidio en Gaza

El único acuerdo de alto al fuego que ofrece el Estado hebreo es temporal, con la liberación de los prisioneros a cambio de 60 días de “calma”. Hamás exige una tregua global que ponga fin a la contienda. El gesto de buena voluntad de liberar al prisionero de guerra Edan Alexander, de doble nacionalidad israelí-estadounidense, tampoco alivió el asedio y la hambruna en la Franja de Gaza, donde continuó sin entrar suministros más de dos meses tras el bloqueo iniciado el 1 de marzo.

La Operación Carros de Gedeón establece que el primero de los objetivos es la “derrota de Hamás”, le siguen asegurar el “control operativo del territorio”, la “desmilitarización del territorio”, la “destrucción de los lugares de dominio de Hamás”, la “concentración y desplazamiento de la población” y, por último, como sexto objetivo, la “vuelta de los rehenes”. Los prisioneros son considerados por el gobierno de Israel como una herramienta de presión en manos de Hamás, como un problema molesto que le impide conducir la guerra con plena libertad, razón por la que en el curso de la misma ha tratado de ignorar su existencia.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha sido claro en que tener un control completo de la Franja de Gaza es el principal objetivo: “No habrá retirada de los territorios que hemos conquistado, ni siquiera a cambio de rehenes”. Esta decisión supone un cambio significativo en los objetivos de la guerra y sitúa, por primera vez, en el centro del debate la ocupación que promueven los colonos mesiánicos.

En la etapa anterior, el acuerdo de prisioneros aceptaba la retirada israelí, pero ahora como señala Smotrich: “Ocupamos Gaza para quedarnos; basta de entrar y salir. Esta es una guerra por la victoria y es hora de dejar de temer la palabra ocupación. Esta palabra era completamente natural durante la fundación del Estado: un pueblo que ama la vida ocupa su territorio”. El dirigente también asegura que el siguiente será iniciar la discusión sobre la anexión: “Una vez que ocupemos y permanezcamos [en Gaza], podremos hablar de soberanía. Pero no exigí que esto se incluyera entre los objetivos de la guerra. Primero, derrotaremos a Hamás”.

Israel y la destrucción de la Franja de Gaza

De esta forma, según el plan, las fuerzas de ocupación israelíes invadirían la Franja de Gaza con cuatro o cinco divisiones blindadas y de infantería y ocuparían y mantendrían gradualmente la mayor parte del territorio. A medida que las fuerzas israelíes ocupen partes de Gaza, arrasarán todos los edificios y trabajarán en la destrucción de las redes de túneles, siguiendo el modelo de Rafah y el norte con el Plan de los Generales. El ejército israelí arrasará con todos los edificios que quedan en pie y desplazará a toda la población de dos millones de personas a una pequeña franja en el sur.

Esta demolición es distinta a la que se ha llevado a cabo hasta ahora, que ha dejado el 92% de los edificios dañados. No consiste únicamente en destruir los edificios; se trata de que no queden ni los escombros, que de manera literal toda la Franja de Gaza sea convertida en un desierto completamente plano. De esta forma, Israel busca derrotar completamente a Hamás, quitándoles cualquier medio para seguir llevando a cabo un combate de guerrillas.

Para ampliar: El fracaso de los Acuerdos de Oslo y el camino hacia la guerra de Sucot

Es el método del genocidio para exterminar a la resistencia, pues la guerra no es con Hamás, sino con el pueblo palestino. En palabras de Smotrich: “Estamos desmantelando Gaza y dejándola reducida a montones de escombros, con una destrucción total sin precedentes a nivel mundial. Y el mundo no nos detiene”. Por eso mismo quizá sea apropiado empezar a hablar del Holocausto de Gaza.

Este plan también implica la construcción de nuevos corredores para dividir el territorio en pequeños enclaves. Por un lado está el corredor de Morag, que comenzó a construirse con la última operación sobre Rafah el 18 de marzo. A este se le sumaría el corredor de Kissufim, con el que se completarían “los cinco dedos”, cuyo objetivo es fragmentar Gaza en territorios pequeños, aislados y superpoblados.

Mapa de los corredores construidos por Israel en la Franja de Gaza bajo la estrategia de los "cinco dedos".
Mapa de los corredores construidos por Israel en la Franja de Gaza bajo la estrategia de los "cinco dedos". Fuente: European Council of Foreign Relations.

La clave para ello es el establecimiento de amplios corredores israelíes con puestos de control para monitorear los movimientos palestinos y servir de plataforma de lanzamiento para las incursiones regulares israelíes en el resto de la Franja de Gaza, lo que, de hecho, reproduciría el modo en que Israel ha intentado controlar Cisjordania mediante su fragmentación territorial.

Estos corredores suponen la demolición a gran escala de viviendas palestinas, desplazamientos masivos y la construcción de nuevas infraestructuras israelíes, incluidas redes de agua, alcantarillado y electricidad y la ampliación de carreteras para servir potencialmente a futuros asentamientos israelíes. De hecho, ese es el plan de los colonos: utilizar la infraestructura militar como punto de apoyo para el establecimiento de colonias.

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El quinto objetivo del Estado sionista en esta operación, la “concentración y desplazamiento de la población”, supone, en palabras del portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Efi Dufferin, la “migración de la población de Gaza”. Smotrich también ha sido claro en este sentido: “Gaza será totalmente destruida, los civiles serán enviados al sur, a una zona humanitaria sin Hamás ni terrorismo, y desde allí comenzarán a partir en grandes cantidades hacia terceros países”.

Bajo los eufemismos de la “evacuación” y la “emigración voluntaria” se busca ocultar lo que en los comités de la Knesét se declara abiertamente, como lo expresó el propio Benjamin Netanyahu a los miembros del comité de Seguridad y Asuntos Extranjeros: “Los habitantes de Gaza que expulsemos no volverán. No estarán allí. Controlaremos el lugar. No hay otro objetivo de guerra. Cualquier otro objetivo es solo un engaño”.

Campos de concentración y deportación

El plan de Israel, si tiene éxito, conlleva desplazar al máximo posible de palestinos al sur, en concreto por debajo del corredor de Morag, donde todo ha sido arrasado. En esta pequeña zona se montaría el centro de distribución de “ayuda humanitaria”; así es como quiere venderlo el Estado israelí. Para acceder a la comida es necesario pasar por una inspección, en la cual el ejército israelí controlara y vigilara biométricamente a cada persona y será el que decida si recibe ayuda.

De esta forma, el plan consiste en abandonar la distribución al por mayor y el almacenamiento de la ayuda y, en su lugar, hacer que las organizaciones internacionales y los contratistas privados de seguridad entreguen cajas de alimentos a las familias palestinas en el complejo que construyan, haciendo el proceso mucho más lento y complicado. Cada familia tendrá un representante designado encargado de llegar a una zona de seguridad del ejército israelí, donde se distribuirá la ayuda tras pasar por varias rondas de inspección.

Cada caja contendrá alimentos suficientes para varios días, hasta que se permita a los representantes de las familias regresar a la zona de seguridad para recibir otro paquete. La cantidad de ayuda estará calculada para cumplir el mínimo de calorías para sobrevivir, algo que ya hicieron durante el bloqueo de 2008-2009, induciendo la desnutrición.

Para ampliar: La fascistización del Estado de Israel y la desintegración del ejército israelí

A todos los efectos estamos hablando de un campo de concentración en el que Israel mantendrá un estricto control sobre la población. En un memorando privado, la ONU y las oenegés internacionales que han tenido acceso al plan afirman que este mecanismo de “ayuda” conlleva un “riesgo de internamiento...: cualquier tipo de zonas de contención o lugares de distribución cercados crearía entornos altamente controlados, potencialmente inhumanos, con condiciones de internamiento de facto”.

Mediante este método, el ejército israelí podrá decidir quién puede recibir comida y quién muere de hambre. Podrá vigilar si alguien publica críticas contra el genocidio e incluir su nombre en una lista negra para que no obtenga ayuda. También podrá utilizar este medio para chantajear a familias palestinas para que colaboren con las fuerzas sionistas a cambio de comida. Además, este complejo militarizado servirá de prisión para encarcelar y torturar a los palestinos sospechosos, estando cualquier varón de entre 12 y 80 años en peligro de ser secuestrado y desaparecido.

La administración Trump forma parte de las negociaciones y está presionando a los países para que donen dinero al mecanismo y a la ONU para que coopere con él. La nueva Fundación Humanitaria Gaza patrocinada por Estados Unidos sería la encargada de implementar el envío de la ayuda; para darle legitimidad, lleva el sello de David Beasley, ex director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos.

Palestinos hacen cola para recibir ayuda en medio de la grave hambruna que afecta a la Franja de Gaza.
Palestinos hacen cola para recibir ayuda en medio de la grave hambruna que afecta a la Franja de Gaza. Fuente: UNRWA

Sin embargo, todas las agencias de la ONU y las organizaciones no gubernamentales que trabajan en Gaza rechazaron unánimemente el plan de “ayuda humanitaria” israelí-estadounidense y dijeron que no cooperarán con él. “El Secretario General de la ONU y el Coordinador del Socorro de Emergencia han dejado claro que no participaremos en ningún plan que no se adhiera a los principios humanitarios globales de humanidad, imparcialidad, independencia y neutralidad", denunció en un comunicado. Incluso Emiratos Árabes Unidos, aliado clave de Israel y Estados Unidos, terminó por negarse a apoyar esta estrategia.

Desde el 1 de marzo hasta el inicio de la operación militar de Israel, no ha entrado ni un sólo camión de ayuda humanitaria. El Estado sionista usa así el hambre como arma de guerra. Según se estima, la disponibilidad media de alimentos en Gaza es, en el mejor de los casos, de 1.400 calorías por persona. El estándar humanitario mínimo es de 2.100 calorías diarias por adulto y de normal se suelen ingerir unas 2.600. En el norte de la Franja, durante el peor momento de la implementación del Plan de los Generales, se calcula que la población sobrevivía con una media de 245 calorías al día, el equivalente a cien gramos de pan.

Para ampliar: La doctrina Dahiya, la evolución de la estrategia militar de Israel

Se conoce que ya hay casos de niños y bebes que han muerto de malnutrición. La ONU declaró que Gaza “se enfrenta probablemente a la peor crisis humanitaria” desde el comienzo de la guerra y el Programa Mundial de Alimentos anunció el 25 de abril que sus reservas de alimentos estaban “completamente agotadas”. Según la clasificación integrada de las fases de seguridad alimentaria, toda la población se enfrenta a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, con medio millón de personas –una de cada cinco– amenazadas de inanición.

El 15 de abril, la ONU informó de que el 69 % de la Franja de Gaza se encontraba bajo control israelí o sujeto a órdenes de “evacuación”, lo que ha obligado a 2.2 millones de civiles a vivir hacinados en zonas costeras del sur y en las proximidades de la ciudad de Gaza, fragmentando el territorio y convirtiéndolo en un espacio no contiguo.

Por último, la mayor amenaza de este plan es el riesgo de expulsión forzosa. Éste es un objetivo declarado de Israel: la creación de estos campos de concentración en el sur es el preludio para poder iniciar una campaña de deportación a gran escala. El Estado sionista quiere establecer las condiciones para generar un consentimiento viciado en el que la deportación de los palestinos parezca la opción más sensata y razonable.

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