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Francia debate una ley que podría penalizar la crítica a Israel

Francia debate una ley que busca combatir el antisemitismo, pero que podría castigar cualquier crítica a Israel o el apoyo a Palestina.
Francia debate una ley que busca combatir el antisemitismo, pero que podría castigar cualquier crítica a Israel o el apoyo a Palestina. Fuente: Depositphoto

La Asamblea Nacional de Francia se prepara para examinar una proposición de ley que ha abierto un intenso debate político y jurídico en el país en torno a los límites de la libertad de expresión, la lucha contra el antisemitismo, el apoyo a Israel y la definición de los delitos de terrorismo y su apología.

El texto, registrado en noviembre de 2024 por la diputada macronista Caroline Yadan –de Renacimiento– y respaldado por más de un centenar de parlamentarios del bloque presidencial, será debatido los días 16 y 17 de abril en un contexto de fuerte polarización.

Partidarios y críticos de la ley Yadan

La iniciativa legislativa parte de la voluntad declarada de reforzar la respuesta penal frente al aumento de "actos antisemitas" tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra en la Franja de Gaza. En este sentido, sus promotores sostienen que el objetivo es cerrar vacíos legales y adaptar el derecho francés a nuevas formas de incitación en redes sociales y espacios digitales.

El texto presentado ante la Asamblea Nacional de Francia se apoya explícitamente en la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), que incluye no solo expresiones de odio hacia los judíos como grupo religioso o étnico, sino también ciertas manifestaciones dirigidas contra el Estado de Israel cuando este es percibido como una colectividad judía.

Sin embargo, el alcance de la proposición ha generado una fuerte contestación política y social. Sus detractores consideran que puede provocar una restricción significativa del debate público, especialmente en lo relativo a la crítica al Estado hebreo y al conflicto palestino-israelí.

Según estas críticas, el texto refuerza la tendencia a confundir antisemitismo con antisionismo, al establecer una relación directa entre ambos conceptos en su exposición de motivos, donde se afirma que la “hostilidad hacia el Estado de Israel es consustancial a la hostilidad hacia los judíos”.

Para ampliar: Cómo la muerte de un militante de extrema derecha ejemplifica la brutalización de la política francesa

Uno de los elementos más controvertidos del proyecto es la ampliación del delito de apología del terrorismo. La propuesta introduce la noción de “provocación implícita al terrorismo”, así como la penalización de la “minimización o banalización escandalosa” de actos terroristas.

Además, amplía el alcance del delito para incluir crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, esclavitud y colaboración con el enemigo, incluso cuando no hayan sido objeto de condena judicial previa. También se prevé castigar las formas de negación o trivialización de estos crímenes, “cualquiera que sea su formulación”.

Los críticos advierten de que conceptos como “implícito” o “trivialización escandalosa” introducen un alto grado de indeterminación jurídica, lo que podría dejar un amplio margen de interpretación a jueces y fiscales.

En este sentido, alertan del riesgo de que expresiones académicas, periodísticas o políticas que contextualicen conflictos armados o analicen sus causas puedan ser interpretadas como formas de apología o justificación indirecta del terrorismo.

Se pone como ejemplo el peligro de criminalizar discursos que describan a determinados grupos como “resistencia” o que analicen el origen de organizaciones consideradas terroristas por la legislación francesa.

Manifestación a favor del reconocimiento del Estado de Palestina promovida por el Partido Socialista de Francia. Fuente: Parti socialiste - bajo CC BY-NC-ND 2.0

Otro punto especialmente polémico es la creación de un nuevo delito que castigaría el llamamiento público a la destrucción de un Estado reconocido por Francia, con penas de hasta cinco años de prisión y multas elevadas.

Aunque sus defensores argumentan que esta medida busca proteger el orden internacional y el derecho de los Estados a existir –un derecho que parece solo aplica a Israel–, sus detractores sostienen que su formulación podría afectar a debates políticos sobre soluciones de uno o dos Estados en conflictos internacionales, especialmente en el caso de Israel y Palestina.

Incluso consignas como “From the river to the sea” han sido mencionadas por un parlamentario macronista como potencialmente incluidas en el ámbito penal del nuevo texto.

Asimismo, la proposición introduce una ampliación del delito de negación del Holocausto y de crímenes contra la humanidad, incorporando no solo la negación, sino también la “minimización o banalización” de dichos crímenes. Algunos de sus autores han señalado expresamente que esta extensión permitiría sancionar comparaciones entre el Estado de Israel y el régimen nazi, al considerarlas una forma de trivialización de la Shoah.

División política en Francia

El debate parlamentario refleja una profunda división política. Mientras el bloque presidencial defiende la necesidad de adaptar el marco legal a nuevas formas de incitación y desinformación, sectores de la izquierda y parte de la sociedad civil han expresado su preocupación por un posible retroceso en la libertad de expresión.

La Francia Insumisa se ha opuesto frontalmente, mientras que el grupo socialista ha anunciado su voto en contra tras una importante movilización ciudadana y la recogida de cientos de miles de firmas –al menos 700.000–, mientras que el grupo aliado del gobierno, el MoDem, ha sugerido incluso retirar temporalmente el texto del orden del día.

En paralelo, el debate también ha reactivado la discusión sobre el papel de la definición de antisemitismo de la IHRA en el derecho francés, especialmente en lo relativo a la distinción entre antisemitismo y crítica política a Israel.

Organizaciones críticas consideran que la ley podría consolidar una interpretación expansiva del antisemitismo que incluya formas de oposición política al sionismo o a las acciones del Estado israelí.

El impulso de esta ley no puede entenderse únicamente en clave jurídica o de seguridad, sino también dentro de un contexto político más amplio, debido a la existencia de una fuerte influencia de sectores proisraelíes en el debate público galo. Esto ayuda a explicar tanto el contenido del proyecto como el alineamiento político de Francia con Israel. 

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