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El Marco de Windsor: una nueva relación con Europa

Rishi Sunak y Von der Leyen dan la una rueda de prensa sobre el Marco de Windsor. Fuente: oficina del primer ministro británico
Rishi Sunak y Von der Leyen dan la una rueda de prensa sobre el Marco de Windsor. Fuente: oficina del primer ministro británico

El Marco de Windsor facilita al Reino Unido mejorar sus relaciones con la Unión Europea y con sus dos vecinos más importantes, la República de Irlanda y Francia, tras un periodo marcado por las tensiones originadas tras el Brexit. El acuerdo también estabiliza los vínculos con Estados Unidos, la gran potencia global. 

Washington y el lobby irlandés

El nuevo acuerdo debe entenderse como parte de una reconfiguración de la relación de Reino Unido con la Unión Europea, y especialmente de la relación transatlántica, en la que Londres se había situado tradicionalmente como el puente entre Washington y Bruselas. Con la salida de la UE perdieron esta posición privilegiada. Reino Unido dejó de mirar a Bruselas para tratar de acercarse a Washington. Desde el gobierno británico se entendió que la alianza anglosajona iba a ser más beneficiosa para sus intereses en un clima hostil en términos comerciales y políticos con Europa. Primero Theresa May, bajo la presión del republicano Trump, y luego Boris Johnson, siguieron esta senda. Joe Biden quiere reconstruir ese puente, y sobre todo tiene un interés concreto en preservar la paz en Irlanda del Norte.

Para ampliar: El Marco de Windsor para salvar la Unión

Washington ha dejado muy claro, reiteradamente, que no habrá tratado de libre comercio con Reino Unido mientras no se resuelva este problema. Chuck Schumer se lo ha dejado claro a Jeffrey Donaldson, líder del DUP, en vísperas de San Patricio: “Como líder de la mayoría del Senado de Estados Unidos, que decide sobre los tratados, no apoyaré ningún acuerdo comercial entre Estados Unidos y el Reino Unido si algún acuerdo socava el Acuerdo de Viernes Santo”.

Esto se explica por el enorme poder del lobby irlandés en Washington, algo que queda gráficamente ilustrado en la importancia que tiene la celebración de San Patricio. El propio Joe Biden es un católico de raíces irlandesas. Rishi Sunak quiere la foto con Biden cuando éste viaje a Irlanda por el 25 aniversario del Acuerdo de Viernes Santo. Necesita ese apretón de manos y unas palabras favorables para negociar un tratado de libre comercio. Pero el Partido Unionista Democrático (DUP) norirlandés no se lo está poniendo fácil, ya ha declarado que, aunque apoya el Marco de Windsor “en general” votará en contra por una cláusula específica: el “Freno de Stormont”. El DUP dice que no es suficiente para solventar el déficit democrático del Protocolo.

Nuevo horizonte europeo

Por otro lado, este acuerdo podría suponer un nuevo comienzo en las relaciones entre la UE y el Reino Unido, aliados naturales que deben encontrarse en diferentes marcos y retos globales, como el cambio climático y en cuestiones geoestratégicas bajo las siglas de la OTAN, como es el caso de la guerra de Ucrania. Lo lógico es pensar que se van a encontrar, ejemplo de ello fue una de las respuestas de la presidenta Von der Leyen en la rueda de prensa tras el anuncio, en la que fue preguntada por si el Reino Unido volvería o no a formar parte de Horizon Europe, el programa europeo para la inversión en I+D del cual el Reino Unido salió tras la aprobación del Brexit.

Este acuerdo puede significar el cierre de una de las etapas más complicadas para la unión desde su creación. El primer abandono de un Estado miembro ha supuesto una crisis dentro de la institución, además de una terna constante con un aliado. El cierre de las disputas puede permitir el inicio de una nueva vida en común, de colaboración y de cooperación, buscando construir conjuntamente para así satisfacer los intereses de ambas partes. Disputas futuras habrá seguro, pero puentes por los que caminar juntos se están construyendo.

Dentro del marco de la UE, es interesante analizar las posiciones de distintos miembros en particular. Francia históricamente siempre ha tenido disputas con el Reino Unido, compartir frontera marítima y haber sido dos de los más grandes Imperios occidentales no debe de ser fácil para la convivencia. Pero lo cierto es que, al igual que con la Bruselas, existen intereses y valores compartidos entre ambos, que permiten dejar las disputas en un segundo plano.

Esta última idea es precisamente la que refleja el sentir y posicionamiento de la V República Francesa en este momento. La ministra Catherine Colonna compareció ante la prensa para agradecer el trabajo de la Comisión Europea y el Reino Unido en las negociaciones que llevaron al acuerdo. Pero al igual que lleva haciendo el gobierno francés desde la salida de Angela Merkel del ejecutivo alemán, dejó unas declaraciones con aire de liderazgo en la Unión, recordando que “debemos [la UE y el Reino Unido] proteger nuestros valores y objetivos comunes, para así garantizarnos una buena relación después del Brexit”. Si bien se dejan las disputas en segundo plano, esto no significa que no sean importantes y se vayan a abordar.

Justo en esto incidió también la ministra cuando hablaba de los buques de pesca franceses –punto de tensión continua en los últimos años con detenciones de buques franceses en aguas británicas–, pues declaró que estos son una cuestión aparte a la implementación del Marco de Windsor, pero que será próximamente abordada por ambos Estados. Donde sí han encontrado ya espacio para la cooperación es en la cuestión de los flujos de inmigración en el canal de la Mancha. Londres necesita la cooperación francesa para implementar sus políticas, por lo que se ha mostrado dispuesta a desembolsar sumas importantes para subsidiar los servicios del Estado francés en materia fronteriza. En este ámbito también apuesta Sunak sus esperanzas electorales.

Irlanda y el dividendo del Brexit

La República de Irlanda también ha mostrado su aprobación y contento por la celebración de este acuerdo, así lo declaró el Ministro de Exteriores Michéal Martin. Este destacó, en línea con lo expresado por los demás socios comunitarios, que el acuerdo supone una oportunidad histórica para tejer puentes y alianzas, pero hizo especial hincapié en la oportunidad que supone para la colaboración británico-irlandesa, que es clave para continuar con la paz establecida en la isla desde el Acuerdo de Viernes Santo.

La llegada del acuerdo facilita la resolución de una problemática de la frontera no solamente irlandesa, sino también europea, permitiendo a Irlanda poner en el foco los puntos que realmente quiere resolver. Siguiendo con esto, precisamente, también comentó que ahora el foco se podría situar en poner en marcha las instituciones del Acuerdo de Viernes Santo, que llevan ya un buen tiempo paralizadas. Retomar la actividad de estas es clave para seguir garantizando la paz y la estabilidad en la región, así como el desarrollo de mejores relaciones bilaterales entre las dos Irlandas.

Para la República es clave poner en marcha tanto las instituciones norte-sur como las este-oeste, para poder normalizar y prosperar en materia de cooperación comercial, fronteriza y política tanto con el Reino Unido como en particular con Irlanda del Norte. Por esto habrá que seguir de cerca los efectos que tendrá la nueva posición del Ulster para la economía irlandesa, pues la isla ha quedado de cierto modo aislada del continente por la barrera geográfica que supone Gran Bretaña. Para Irlanda este era el puente para que sus bienes pudieran venderse en el mercado europeo, ahora esto está poniendo una presión sobre los productores irlandeses que deben buscar nuevas rutas conectando sus puertos con los franceses.

A su vez se está agudizando la disparidad económica entre la base productiva agrícola del país y su atractivo como paraíso fiscal para las grandes multinacionales estadounidenses (lo que se ha conocido como economía de duendes o Leprechaun economics), que se han afincado aquí como puerta a Europa. 

PIB y comercio de la República de Irlanda en la Green Jersey Era.
PIB y comercio de la República de Irlanda en la Green Jersey Era.

De esta forma el Brexit ha mejorado el atractivo de Irlanda para las multinacionales con lo que ha venido a llamarse el “dividendo del Brexit”, haciendo que empeore la crisis del coste de la vida a la vez que otros se enriquecían. La posición tanto de Irlanda como de Francia nos deja entrever que esta tregua es vital dentro del marco de la UE, pero, que los intereses y disputas particulares de los Estados miembros con el Reino Unido siguen abiertas y, en los próximos meses, con el capítulo del Brexit más cerca de llegar a su última página, deberán de ser abordados.

Si el acuerdo sale adelante como parece, es seguro que las relaciones entre la Unión Europea y Reino Unido continúen mejorando. Hay que recordar como hace tan sólo dos años se hablaba abiertamente sobre la posibilidad de una guerra comercial. Las tensiones con el gobierno de Boris Johnson fueron muy altas, pero el perfil más liberal y moderado de Rishi Sunak está permitiendo desplegar un diálogo mucho más cercano y que en el futuro podría preparar el terreno para otros acuerdos de mayor importancia. Si no es con Sunak, con los laboristas si ganan en 2024. Además, la Comisión Europea ha conseguido retener una gran influencia en las negociaciones sobre los Estados miembros, con lo que es muy posible que la relación se siga desarrollando en el actual plano bilateral entre Londres y Bruselas. La guerra de Ucrania también ha ayudado en este sentido.

Para ampliar: Liz Truss, Rishi Sunak y el nuevo gobierno conservador del Reino Unido

Por ahora, el éxito de los Laboristas en las encuestas se debe, no tanto por sus éxitos, sino por la larga crisis que atraviesan los Tories. Eso es explica el perfil conservador que adoptado el laborismo, que busca presentarse como partido del orden capaz de conjurar las tendencias secesionistas de la Unión. En los próximos años es probable que se de una tendencia hacia recuperar la relación comercial con Bruselas, como siempre la han entendido desde el neomercantilismo londinense, que se vea enfrentada por los sectores más nacionalistas dentro del conservadurismo.

Análisis de Àngel Marrades e Iago Vázquez

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