Disturbios en Irlanda del Norte: Vuelven los problemas tras el Brexit

Los disturbios en Irlanda del Norte se encadenan mientras la situación en el territorio parece empeorar cada vez más. Durante varias noches seguidas, manifestantes unionistas (a favor de Reino Unido) se han enfrentado a la policía y causado desórdenes en ciudades como Belfast y Derry. El motivo es el Protocolo de Irlanda del Norte, del Acuerdo del Brexit, por el cual se establece una frontera comercial entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El gobierno británico y el norirlandés empiezan a preocuparse por la situación, los viejos fantasmas resurgen.

Unas tensiones que nunca han desaparecido

El conflicto entre los partidarios de una Irlanda unida (republicanos o nacionalistas) y los leales a la corona británica (unionistas o lealistas) parecía llegar a su final por los Acuerdos de Viernes Santo en 1998. Sin embargo, el Brexit ha supuesto un punto de inflexión que ha llevado a un aumento de la tensión entre las comunidades, las heridas aún no han cicatrizado entre ambos bandos y cualquier chispa puede encender la llama. En este caso el rechazo a una frontera entre las dos Irlandas.

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A pesar de la firma de los acuerdos de paz, los grupos paramilitares han seguido activos, de hecho en 2012 se creó el Nuevo IRA, siendo el grupo paramilitar más importante, que rechaza completamente los Acuerdo de Viernes Santo. Han sido responsables de asesinatos y atentados en el Ulster, especialmente, en Derry, el este de Belfast y zonas rurales. Pero no solo está el Nuevo IRA, el IRA de Continuidad (CIRA), el IRA Provisional (PIRA) y el Ejército Irlandés de Liberación Nacional (INLA) son tres grupos nacionalistas que siguen en activo. Por otra parte, en el bando unionista siguen activos la Ulster Volunteers Force (UVF), Ulster Defence Association (UDA) y Loyalist Volunteer Force (LVF), con pocos miembros pero realizan actos criminales como contrabando y desórdenes públicos.

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En cuanto a la población, como ya se ha comentado, las divisiones entre católicos y protestantes continúan aún muy visibles. En Belfast son muy característicos los “muros de paz” que separan a los barrios protestantes de los católicos, de hecho, no es extraño ver lanzamientos de objetos entre ambos lados. En Belfast, la mayoría de escuelas segregan en función de si eres católico o protestante, no faltan tampoco los tratos discriminatorios en las políticas públicas como el reparto de viviendas o el acceso al mercado laboral. Además, durante las marchas de Orange, que conmemoran la victoria en 1690 del rey protestante Guillermo de Orange sobre el católico Jacobo II, se producen fuertes incidentes entre las dos comunidades.

Mural del Nuevo IRA. Vía  Center for International Security and Cooperation (CISAC)

El Brexit tensionó aún más Irlanda del Norte, ya que durante las negociaciones existía el temor entre la población republicana a que se estableciese una frontera entre ambas Irlandas. Rompiendo de paso una de las cláusulas del Acuerdo de Viernes Santo, que suponía la desaparición de los controles en la frontera con la República de Irlanda. Cabe mencionar que en Irlanda del Norte ganó la opción del Remain con un 55,78% de apoyo.

Un Acuerdo que no gustó a todos

Tras años de negociaciones entre la UE y Reino Unido, finalmente se llega a un Acuerdo de Brexit el 24 de diciembre de 2020, pocos días antes de que expirase el plazo. En él se establece el Protocolo de Irlanda del Norte, por el cual Irlanda del Norte se mantiene en el Mercado Único mientras que se implementa una frontera comercial en el Mar de Irlanda con Gran Bretaña, he aquí el punto que indigna a los unionistas ya que de igual manera rompe el Acuerdo de Viernes Santo.

El Primer Ministro Boris Johnson tenía tres opciones:

  • A: Frontera Irlanda del Norte-RU / Se queda fuera del Mercado único Gran Bretaña, esta es la opción elegida. Es rechazada por los unionistas del DUP por suponer el establecimiento de una frontera comercial entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña. A partir de 2017, la Primera Ministra de entonces, Theresa May necesitaba el apoyo parlamentario del DUP para gobernar y aprobar medidas (incluyendo el Acuerdo del Brexit), de ahí que no pudiera escoger esta opción. Sin embargo, con la llegada de Boris Johnson este problema desaparece, al no necesitar al DUP para gobernar.
  • B: Frontera Irlanda del Norte-Irlanda / Se queda fuera del Mercado Único todo Reino Unido. Esta opción es rechazada por los republicanos del Sinn Féin por suponer una división de las dos Irlandas, el DUP también la rechaza pero la prefiere a la opción A.
  • C: No hay fronteras entre las Irlandas/Reino Unido entra en el Mercado Único. Esta era la opción que no gustaba a los brexiteers, tampoco tenía sentido ya que era mantenerse en el Mercado Único, significaría ir contra las mismas tesis del Brexit y su Take back control.

Boris Johnson además, introduce una cláusula respecto a Irlanda del Norte que el acuerdo de May no tenía. Cada cuatro años, la Asamblea de Irlanda del Norte decidirá si quiere seguir con el Protocolo de Irlanda del Norte, si por mayoría simple vota a favor de no continuar con el Protocolo, abriría un proceso de negociaciones extraordinarias de dos años entre la Unión Europea y el Reino Unido, para intentar formar un nuevo acuerdo.

El Protocolo de Irlanda del Norte. Vía BBC.

Así pues, tenemos un Acuerdo de Brexit que ya suponía para Londres ver como se podía desestabilizar Irlanda del Norte debido al descontento de la comunidad unionista. En cualquier caso, el Protocolo de Irlanda del Norte establece un período de gracia para que las empresas norirlandesas se adapten a la nueva frontera comercial con Gran Bretaña. El Protocolo mantiene a Irlanda del Norte en el Mercado Único de bienes de la UE, que garantiza el libre comercio a través de la frontera irlandesa.

Pero los problemas no tardaron en llegar a Irlanda del Norte, ya que los empresarios, transportistas y estibadores comenzaron a criticar el Protocolo por suponer una interrupción en el comercio con Gran Bretaña, al requerirse mucho más papeleo para el transporte de algunas mercancías. Las trabas burocráticas han hecho temer a los empresarios norirlandeses por la posición de Irlanda del Norte en el mercado británico, comenzando a presionar al gobierno para que resolviese la situación. En ese sentido, la Ministra Principal de Irlanda del Norte, Arlene Foster, declaró que el mercado interno del Reino Unido estaba “siendo roto” por el Protocolo, instando a Boris Johnson a que quitase las restricciones entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña.

Ante esta situación, el gobierno británico decide a principios de marzo extender unilateralmente el periodo de gracia de la frontera del Mar de Irlanda hasta octubre, por “peligro de desabastecimiento”. La moratoria del Protocolo de Irlanda establecía la moratoria hasta abril, y se negociaba para conseguir una prórroga hasta 2023. Ante este anuncio, la Unión Europea protesta ya que significaba una violación del Acuerdo de Brexit, el mismo Ministro de Exteriores irlandés calificaría a Londres de socio “no fiable”. Aunque Bruselas amenazó con acciones legales (denunciaría oficialmente a Londres posteriormente), Johnson decidió contentar al DUP, que aprobó la medida.

La tensión estalla en Irlanda del Norte

El anuncio de la prórroga del período de gracia para el Protocolo de Irlanda del Norte, sería respondido por la retirada del Acuerdo de Viernes Santo por el Consejo de Comunidades Leales, organización que representa las opiniones de los grupos paramilitares lealistas del Ulster, hasta que se eliminase la frontera en el Mar de Irlanda. Los grupos paramilitares unionistas argumentaban que el Protocolo había socavado las bases por la cual habían dejado la vía armada, aún así, destacaban que su oposición iba a ser pacífica y democrática.

Sin embargo, no pasa un mes hasta que estallan disturbios en el Norte de Irlanda, especialmente en los barrios unionistas de Belfast y Derry. Durante varias noches, grupos de manifestantes se han enfrentado a la policía, a la que han llegado a lanzar cócteles molotov, provocando decenas de heridos y detenidos.

Es la noche del 7 al 8 de abril cuando los desórdenes escalan, primero con el incendio de un autobús por parte de manifestantes unionistas, y después por el lanzamiento de objetos y cócteles molotov en ambos lados de un “muro de paz” en Belfast. Esto enciende las alarmas en Londres, Boris Johnson muestra su “preocupación” en Twitter además de insistir en el “diálogo”. Los principales líderes de Irlanda del Norte también piden “calma” a la población, por su parte, la Primera Ministra de Irlanda del Norte, Arlene Foster, se mostró más dura, calificando de “vandalismo” lo sucedido, reiterando que los disturbios no representaban a los unionistas.

Los disturbios se explican por el sentimiento de traición que sienten numerosos unionistas, después de todo, Boris Johnson, había prometido que no iba a haber una ninguna frontera ni entre las Irlandas, ni con Gran Bretaña, promesa que ha sido incumplida. Además, posteriormente Johnson prometió un nuevo acuerdo comercial post Brexit con la UE para que no hubiese frontera en el Mar de Irlanda. Aunque Londres no necesita ya en el Parlamento al DUP para aprobar sus medidas, si que necesita al partido lealista para mantener la paz social. El DUP sin embargo, se ha sentido engañado por el gobierno británico y ha estado jugando a un doble juego, a finales de febrero se reunió con el Consejo de Comunidades Leales, justo a los pocos días declararon su intención de salirse de los Acuerdos de Viernes Santo. El DUP, mientras llama a la calma, maniobra para presionar a Londres para que cumpla sus promesas.

Detrás de los desórdenes están unos jóvenes que ven como el gobierno británico les ha traicionado a pesar de que sus padres, abuelos, bisabuelos… han mostrado una lealtad absoluta a Londres. Tampoco ha mejorado la situación el funeral en Belfast del ex miembro del IRA, Bobby Storey, que congregó a decenas de políticos del partido republicano Sin Feinn, saltándose las restricciones sanitarias por la pandemia.

Muchos unionistas piensan que los negociadores británicos del Brexit han cedido a las exigencias de los republicanos por temor a un resurgimiento de la violencia. De ahí que vean legítimo utilizarla para protestar contra el Protocolo. Aún así, no todo es el Brexit, ya que desde hace varios años el partido unionista DUP ha sufrido varios reveses políticos, en 2017 Sin Feinn obtiene un resultado histórico en las elecciones regionales, casi sobrepasando a los unionistas. En 2019, en las elecciones generales, los republicanos consiguen más diputados que los unionistas por primera vez. Está surgiendo en Irlanda del Norte una juventud que cada vez vota más republicano, esto es, a favor de una Irlanda unida, provocando que los lealistas se sientan “asediados” y a la defensiva, ante un futuro en el que puede que tengan que abandonar el Reino Unido. Después de todo, en los Acuerdo de Viernes Santo, está estipulado la celebración de un referéndum sobre la unión de las dos Irlandas, si la población así lo desea.

En cualquier caso, lo que queda claro es que el conflicto seguirá presente mientras exista la frontera en el Mar de Irlanda. Si no se encuentra una solución a largo plazo, no es extraño que la situación vaya escalando, con los grupos paramilitares cada vez más activos.

Graduado en Historia y en el máster en Cooperación Internacional por la UCM. Interesado en geopolítica y en relaciones internacionales. Intentando comprender como funciona el mundo. https://twitter.com/PablodelAmo77?s=09

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