El colapso ruso en Járkov

El ejército ucraniano en las afueras de Vasylenkove, localidad ubicada en la región de Járkov, durante la ofensiva en el noreste del país. Fuente: Reuters

En cuestión de días Ucrania ha recuperado prácticamente la totalidad del óblast de Járkov ocupado por Rusia. Las fuerzas rusas se han retirado de la zona abandonando enclaves estratégicos como Kupiansk e Izium. Se trata de una de las mayores victorias ucranianas, sobre todo por su componente político, moral y discursivo. La guerra da un nuevo giro tras la ofensiva.

Para ampliar: Cobertura ruso-ucraniana

Una guerra de seis meses

El 24 de febrero Rusia iniciaba una invasión total del territorio ucraniano para a los pocos meses anunciar la retirada del norte del país. Los rusos entonces dejarían atrás su presencia en Kiev, Chernígov, Sumi y parte de Járkov. El Kremlin no lograba alcanzar sus objetivos políticos de hacer colapsar el gobierno ucraniano. La caída rápida no llegaría, fallando la estrategia y la consolidación de las líneas de suministro. Rusia se vería obligada a llevar a cabo modificaciones en su planteamiento militar.

Para ampliar: Fase 1 de la guerra de Ucrania ¿fracaso ruso?

En los meses de abril y mayo, Moscú daba por iniciada la fase 2 de la guerra en Ucrania. En este caso la estrategia se centraría en conquistar el Donbás, región en disputa desde 2014. Las fuerzas rusas se concentrarían en esa zona, dejando en un segundo plano otros frentes como el de Jersón, el de Zaporiyia o el de Járkov. Aun así, los combates de Donestk se quedaría relativamente estancados durante algún tiempo para concentrar los recursos en el sitio de Mariupol, ciudad estratégica que caería a finales de mayo tras un duro asedio que se alargó varias semanas.

Rusia entonces se centraría en recuperar el óblast de Lugansk, concentrando para ello toda su masiva artillería con el objetivo de debilitar las posiciones ucranianas. La zona del Donbás es la más fortificada de Ucrania dado que, como se ha mencionado, se llevan produciendo enfrentamientos desde 2014. Las fuerzas rusas buscarían rentabilizar su abrumadora superioridad artillera atacando posiciones ucranianas para después avanzar intentando evitar pérdidas humanas y materiales. En los meses de mayo y junio los ucranianos, por su parte, sufrirían muchas bajas. El mando de Kiev llegaría a hablar de 1000 diarias, con al menos 100 muertos entre sus filas.

Finalmente, el 3 de julio las fuerzas rusas y aliadas tomaban todo el óblast de Lugansk, un territorio parecido en extensión a países pequeños como Macedonia del Norte o Eslovenia. Tras la caída de Lugansk, Rusia decidió ralentizar las operaciones en Donestk a pesar de que parecía tener una ventana de oportunidad para infligir un daño mayor. El frente se mantendría relativamente tranquilo hasta las últimas semanas de agosto.

Para ampliar: La caída de Lugansk ¿Cómo ha podido pasar?

Golpe de mano de Kiev

Durante semanas se produciría un estancamiento del frente. Sin embargo, eso no traería la intención de iniciar conversaciones de paz o incluso un alto el fuego. Ambos bandos dejarían claro que su objetivo era revertir dicho estancamiento en el campo de batalla. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski declararía que el objetivo de Kiev era expulsar completamente a los rusos y volver a las fronteras de 1991.

En verde clarito, territorio recuperado por Ucrania en la ofensiva de Járkov hasta el 12 de septiembre. Fuente: Descifrando la Guerra

En ese contexto, se empezaría a hablar de una contraofensiva ucraniana en el sur del país. Esta región es una zona de gran importancia geoestratégica y económica debido a que provee conexiones con el Mar Negro y Crimea. Durante las dos últimas semanas de agosto Ucrania llevaría a cabo múltiples bombardeos gracias a los HIMARS donados por Estados Unidos contra depósitos de munición rusos, así como varios ataques en la península de Crimea, destacando el del aeródromo de Saki. Estos ataques, aunque sin clara relevancia decisiva en el campo de batalla, sí supusieron un refuerzo moral para Kiev y un importante desgaste de la logística rusa.

El 29 de agosto finalmente se iniciaba la contraofensiva ucraniana en el sur con el objetivo último de recuperar el óblast de Jersón. Sería una ofensiva que podría durar meses y que buscaba también debilitar las capacidades rusas en la zona. Tras días de combates, los ucranianos tomarían varias localidades, pero no conseguirían mayores avances sobre el terreno. Y es que los rusos lograrían desplegar una defensa elástica que causaría mucho daño a los ucranianos. Debido a la dificultad de una ofensiva –los ucranianos están acostumbrados a llevar una estrategia defensiva–, las bajas serían numerosas.  Sin embargo, desde un terreno moral, los ucranianos demostraban que eran capaces de llevar a cabo una operación a gran escala.

En ese contexto, y de manera sorpresiva, las fuerzas ucranianas inician el 7 de septiembre una ofensiva en el óblast de Jarkov. Hay que destacar que la actividad militar no se había detenido en la región, sobre todo centrada en la capital. El primer objetivo de la ofensiva ucraniana sería Balakliya –alrededor de 25.000 habitantes. La localidad estaría indebidamente defendida con un puñado de hombres mal entrenados y equipados. Tras rodear el enclave, los rusos se retirarían. El vertiginoso avance ucraniano continuaría llegando a tomar en pocos días los enclaves estratégicos de Kupiansk –27.000 habitantes– y sobre todo de Izium –45.000 habitantes–. Ambas ciudades eran clave para la comunicación y logística rusa en la región, suponiendo un golpe duro para las aspiraciones militares de Moscú.

La cuestión es que los ucranianos no han tenido que enfrentase a una gran fuerza defensiva. De hecho, llama la atención la ausencia de combates. Las fuerzas ucranianas han llevado a cabo un avance ligero sin prácticamente resistencia. Incluso han permitido la retirada rusa ya que no han hostigado ni atacado su huida de la ciudad de Izium. Debido a esto, las bajas en el bando ruso no han sido importantes. En todo caso cabe destacar el equipo militar que han dejado atrás, sobre todo munición y vehículos blindados. Por su parte los ucranianos no han tenido tampoco grandes bajas. La mayoría se han producido por la aviación rusa que cubría la retirada de los suyos.

Los rusos han abandonado una región que llevaba siendo estable desde hacía meses y que contaba  con una administración colaboracionista propia compuesta por un cuerpo de funcionarios. Además, estaba muy bien comunicada internamente, por eso hay preguntas muy pertinentes que hacerse ¿Por qué los rusos no han desplegado defensas suficientes en la zona? ¿Acaso carecen de los recursos para mantenerlas en ese frente?

No era el caso de la zona norte cercana a la capital del óblast, ya que contaba con un frente muy conflictivo que no había dejado de tener actividad desde abril-mayo. De hecho, en las últimas semanas se habían producido intensos bombardeos sobre la ciudad. Aparte de desarrollarse combates, el frente es estrecho, lo que hace muy difícil maniobrar, además de que los rusos no tenían recursos para iniciar un asalto a Járkov o llevar a cabo un sitio. Lo cual significaba que la zona absorbía muchos recursos militares constantemente sin quedar claro la relevancia de dicho frente en el devenir de la guerra. En todo caso sí que se podría argumentar que mantenía fijadas a un gran número de tropas ucranianas que podrían haberse desplegado a otros frentes. Por tanto, es más razonable que se hubiera producido el abandono de esta zona por parte de los rusos.

¿Y ahora qué?

Ucrania tenía como finalidad demostrar a Occidente de que si conceden más apoyo político, económico y militar es capaz de ganar la guerra. Con las ofensivas de Jersón y especialmente de Járkov es evidente que han sido capaces de alcanzar dicho objetivo. Asimismo, el momento ucraniano ha sido clave debido al endurecimiento de la crisis energética en Europa y las medidas adoptadas para intentar contrarrestar sus efectos. Es decir, ha sido una buena manera de influir en la narrativa negativa que se estaba extendiendo en el viejo continente sobre las consecuencias del conflicto. Si bien puede que no sean avances decisivos en la guerra, el golpe moral ucraniano ha sido muy fuerte, algo que necesitaban.

Tropas ucranianas en el óblast de Járkov. Fuente: Metin Aktas / Anadolu Agency

Por parte rusa, esto se trata de un desastre sin paliativos. Ucrania toma la iniciativa militar y sobre todo política y discursiva. El ejército queda en un mal lugar de cara al exterior y su prestigio queda seriamente dañado. Más allá de los avances ucranianos en Járkov, debería preocupar en Moscú que ahora Occidente pueda estar más dispuesto a aumentar la ayuda a Ucrania y la presión en su contra.  Ahora Rusia es percibida como un Estado mucho más débil.

Desde febrero, asimismo, estamos viendo cómo Moscú está cometiendo errores muy graves, primero por la misma estrategia inicial de invasión y después por dejar desprotegido una zona tan importante. Mientras tanto, Kiev está aprovechando mejor sus medios, aunque sean menores en términos de material militar. Queda por ver si Rusia es capaz de ganar una guerra total sin movilizar todos sus recursos disponibles, ya que Ucrania lo ha hecho, gracias en parte a la ayuda crucial que le ha llegado desde Occidente.

Para darle una vuelta a la guerra ¿acaso Rusia realizará una movilización general, pondrá en marcha una economía de guerra y declarará formalmente la guerra Ucrania? Sería una escalada considerable que podría provocar una reacción interna. De momento, tenemos muchas incógnitas sobre la mesa. Rusia ha anunciado su intención de centrarse en Donestk. Sin embargo, al perder Izium su posición es más débil, ya que la ciudad servía como cabeza de puente.

Ucrania por su parte tiene de su lado la narrativa de la guerra, cuenta con una movilización total y una nación que está dispuesta a luchar, mientras recibe armas y dinero de Occidente. Hay que ver si es capaz de ganar terreno a los rusos en una ofensiva militar propiamente dicha, ya que, prácticamente todo el territorio que ha retomado ha sido debido a la retirada rusa.


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Graduado en Historia y en el máster en Cooperación Internacional por la UCM. Interesado en geopolítica y en relaciones internacionales. Intentando comprender como funciona el mundo. https://twitter.com/PablodelAmo77?s=09

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