
El Consejo de Transición del Sur (STC), el principal paraguas político militar del secesionismo sureño en Yemen, anunció el viernes 9 de enero de 2026 su “disolución” en una declaración leída en televisión saudí por un miembro de la delegación desplazada a Riad.
La medida llega al final de una secuencia marcada por la derrota militar, la retirada del patrocinio externo y la fractura de la cadena de mando. En los últimos días, el STC ha perdido posiciones clave en el sur y el este, su liderazgo ha abandonado el país y su delegación en Riad ha pasado, en la práctica, a quedar bajo el control político saudí.
Contraofensiva en el sur de Yemen
El punto de partida de la actual crisis del sur de Yemen está en la ofensiva del STC, iniciada en diciembre, sobre las gobernaciones de Hadramout y al-Mahra. Estas regiones son particularmente sensibles por su proximidad a Omán y Arabia Saudí, y por su valor como corredor territorial y, en algunos casos, energético.
El movimiento intentó convertir una expansión rápida en un hecho político consumado, pero la maniobra chocó con una línea roja saudí. La reacción saudí acabó materializándose a finales de diciembre en dos planos.
En el político, Riad dejó claro que no iba a tolerar una reconfiguración del sur que escapara a su arquitectura de “unidad” formal y control indirecto. En el militar, la presión escaló con numerosos bombardeos y con el apoyo a fuerzas locales y gubernamentales alineadas, que comenzaron a recuperar posiciones.
El resultado fue el colapso de la ofensiva hacia el este. Allí donde el STC aspiraba a consolidar territorio, se vio empujado a replegarse hacia sus bastiones tradicionales en la franja costera, en torno a Adén y otros enclaves del sur.
En ese repliegue, el STC anunció varios pasos políticos orientados a la independencia, presentándolos como un proceso irreversible. En la práctica, fue una huida hacia adelante que buscaba compensar la pérdida de impulso militar elevando la apuesta política. Tras esa declaración, Arabia Saudí incrementó la presión sobre el STC.
En primer lugar, convocó una cumbre de las fuerzas del sur de Yemen como respuesta al anuncio secesionista. Riad la presentó como un intento de recomponer el tablero sureño bajo su tutela y de aislar al STC si mantenía su hoja de ruta. El movimiento aceptó parcialmente ese marco y envió señales de disposición a encuadrarse en el proceso, pero la ofensiva saudí no se limitó al plano político.
En paralelo, y aprovechando la disminución del apoyo de Emiratos Árabes Unidos, fuerzas respaldadas por Arabia Saudí avanzaron hacia Adén, la capital de facto del sur. La combinación de presión política y militar, sumada a la retirada emiratí, provocó el colapso de la cohesión interna del bloque sureño.
Con la cadena de mando tensionada y sin respaldo externo, la capacidad del STC para sostener una línea defensiva se erosionó con rapidez y el repliegue se convirtió en una huida desordenada.
La retirada emiratí y el derrumbe del STC
Durante años, Emiratos Árabes Unidos fue el principal respaldo externo del STC. Su apoyo político y material permitió al movimiento consolidar influencia en el sur y operar como el socio local más alineado con Abu Dabi dentro del campo antihutí, en paralelo a la arquitectura liderada por Arabia Saudí.
Con ese respaldo en retirada, el STC quedó expuesto en plena ofensiva de Riad. La presión política saudí y el avance militar hacia Adén aceleraron la fractura interna del movimiento y evidenciaron hasta qué punto su cohesión dependía del patrocinio emiratí, incluida la continuidad de su propio liderazgo.
Durante esa ofensiva, el presidente del STC, Aidarous al-Zubaidi, abandonó Yemen. Arabia Saudí sostiene que su salida fue facilitada por oficiales emiratíes y que su destino final habría sido Abu Dabi.
En los días previos, Emiratos culminó la retirada total. Ese repliegue terminó de hacer inviable la huida hacia adelante secesionista. La salida de la isla de Socotra, por su valor geoestratégico en el Índico y por su simbolismo como enclave asociado a la proyección emiratí, funciona como señal de que la retirada no era parcial ni táctica, como ya ocurrió en 2019-2020, sino estructural.
La captura de Adén y el anuncio de disolución del STC en la televisión saudí certifican el colapso del proyecto secesionista sureño. Aunque portavoces del STC han cuestionado la legitimidad del anuncio y han señalado además la pérdida de contacto con parte de la delegación, el derrumbe militar reduce la probabilidad de que estas protestas alteren el hecho central.
Con Emiratos ya en retirada, Arabia Saudí imponiendo un nuevo orden y con el liderazgo del STC fuera del país, el sur de Yemen entra en una fase de fragmentación en la que, bajo el paraguas saudí, la disputa se centrará en el control efectivo del territorio, de los aparatos locales de seguridad y de las rentas asociadas.
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