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Alemania gira a la derecha

Friedrich Merz, líder de  de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) y primera fuerza en las elecciones alemanas de febrero de 2025.
Friedrich Merz, líder de de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) y primera fuerza en las elecciones alemanas de febrero de 2025. Fuente: Steffen Prößdorf - bajo CC BY-SA 4.0

Las elecciones alemanas del 23 de febrero de 2025 han estado marcadas por el triunfo de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) como primera fuerza política y el fuerte ascenso de Alternativa por Alemania (AfD), que se convierte en el segundo partido más importante del país. Previsiblemente, el líder conservador Friedrich Merz se convertirá en el nuevo canciller, aunque deberá pactar con otras formaciones políticas para poder gobernar.

Una campaña electoral agitada

En la historia de la República Federal de Alemania pocas campañas electorales han tenido las características y los ingredientes de esta. Todo comenzó hace unos meses, con la ruptura del gobierno de coalición germano que encabeza el canciller Olaf Scholz. El sector liberal abandonó el gabinete por diversos desencuentros sobre política fiscal, provocando una crisis que Scholz no pudo evitar que desembocara en un precipitado adelanto electoral para febrero de 2025.

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Con una situación socioeconómica tan agitada, y con el partido Alternativa por Alemania subiendo en las encuestas, se podía intuir que la campaña electoral iba a dejar muchos titulares en la prensa. Pero las expectativas se han quedado cortas. A pocos días de las navidades, un atentado en la ciudad de Magdeburgo, protagonizado por un ciudadano de origen saudí, dejó varios muertos y varias decenas de heridos. Con posterioridad se han registrado otros atentados, como un atropello múltiple en Múnich o varios ataques con cuchillo, que dejaron varios muertos y heridos.

A comienzos de año, la inesperada intrusión del magnate norteamericano Elon Musk en favor de Alternativa por Alemania agitó las aguas de la política germana. Musk publicó un artículo el diario “Die Welt” en el que brindaba su apoyo a este partido, siendo la primera vez que un rotativo germano daba espacio a esta postura que rompía el “cordón sanitario” que ha venido funcionando en torno a AfD desde hace años.

No obstante, la cosa no quedó ahí y Musk continuó dando su apoyo a la formación desde redes sociales, participando también en un debate con Alice Weidel, principal dirigente y candidata de AfD para las elecciones generales. Un apoyo que ha cogido a muchos en Alemania con el pie cambiado, y que en muchos sectores se ha identificado como una intromisión.

A finales de enero la campaña se vio agitada con una votación en el parlamento alemán, el Bundesag, sobre un proyecto de ley de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) para restringir la inmigración. La propuesta salió adelante gracias a los votos de los liberales (FDP) y de AfD. Lo que en un principio parecía una victoria política de la CDU sobre Scholz, pronto se tornó en una tormenta política de fuerte calado. No tardaron en desatarse críticas desde otras formaciones políticas contra lo que consideraban una ruptura del “cordón sanitario” sobre AfD y una colaboración parlamentaria.

Lejos de arreciar la tormenta, las críticas contra Friedrich Merz también llegaron desde sus propias filas, en este caso, de la antigua canciller Angela Merkel, quien ha criticado al líder de su partido por haber cooperado con AfD. Cabe recordar que Friedrich Merz ha señalado en varias ocasiones que si ganaba las elecciones no pactaría con la formación derechista.

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Pero Merkel no ha sido la única dentro de la CDU descontenta con la reciente maniobra parlamentaria. Una segunda votación en el Bundestag sobre el proyecto de ley fracasó al no recibir suficientes apoyos. En esta ocasión se descolgaron los liberales del FDP, así como varios diputados pertenecientes al grupo de la CDU/CSU.

La posibilidad de que AfD accediera al poder o pudiese tener influencia en la toma de decisiones ya había motivado la convocatoria de varias manifestaciones contra la formación. Sin embargo, la votación en el Bundestag generó un rebote en las movilizaciones, con la formación democratacristiana en el punto de mira. Se llegaron a reportar incidentes de distinto grado en varias sedes de la CDU, entre otras la de Hannover. Por un momento pareció que las cosas se le habían torcido a Friedrich Merz, que hasta entonces era el favorito a ganar las elecciones.

Alemania y la derecha con CDU y AfD

A pesar de los atentados e incidentes que han trufado la campaña, la jornada electoral transcurrió con normalidad. Y desde primera hora de la mañana se observó una importante afluencia de ciudadanos a los colegios electorales, llegando a alcanzarse una participación cercana al 83%. Constituye una de las cifras de participación más altas desde la década de 1990, lo que da idea del grado de movilización que han generado estos comicios. 

A medida que avanzó el recuento, se evidenció la victoria de la unión CDU/CSU, que obtuvo 28,6 de los votos y 208 escaños en el Bundestag. De estos, 152 parlamentarios corresponden a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y 44 corresponden a la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU). Unas cifras que acercan a Friedrich Merz a la cancillería, pero que no han logrado devolver a la Unión a los resultados electorales de la época Merkel.

En segundo lugar quedaría Alternativa por Alemania, con un 20,8% de los votos y 152 escaños en el parlamento. Sobresale el hecho de que AfD ha quedado como primera fuerza, a bastante distancia de la CDU, en varias regiones: Brandeburgo, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia.

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El Partido Socialdemócrata (SPD) queda relegado, por primera vez en muchas décadas, a la tercera posición tras obtener un 16,4% de los votos y 120 escaños. Los socialdemócratas han obtenido lo que en algunos medios de comunicación ya se considera como uno de sus peores resultados en la historia. Incluso en la ciudad-región de Berlín, que antaño fue un feudo socialdemócrata, han quedado relegados como quinta fuerza política con apenas un 15,1% de los sufragios.

Los Verdes pierden posiciones respecto a los comicios de 2021 y quedan como cuarta fuerza política, tras obtener un 11,6% de los votos y 85 escaños en el Bundestag. La caída ha sido mucho menor de lo que hace unos meses pronosticaban algunas encuestas y permite reconducir la situación tras el reguero de derrotas electorales que sufrieron el año pasado. No obstante, esto no ha evitado que en las regiones orientales el partido mantenga su deriva hacia la irrelevancia política.

Alemania gira políticamente a la derecha con la victoria de la CDU de Friedrich Merz y el auge de la derecha radical, representada por AfD.
Alemania gira políticamente a la derecha con la victoria de la CDU de Friedrich Merz y el auge de la derecha radical, representada por AfD. Fuente: Erinthecute - bajo CC BY-SA 4.0

La sorpresa de la noche la protagonizó Die Linke, que logró entrar en el Bundestag con un 8,8% de los votos y 64 diputados, una cifra muy superior a lo que pronosticaban las encuestas hace unas semanas. Peor fortuna tuvo la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que se quedó a las puertas de entrar en el Bundestag con un 4,97% de los votos. Situación parecida fue la del Partido Democrático Libre (FDP), que también se quedó fuera del parlamento con un 4,3% de los votos. Cabe recordar que en Alemania la ley electoral establece el requisito de obtener un mínimo del 5% para obtener representación

Valoración general y el escenario postelectoral

Las elecciones del 23 de febrero de 2025 certifican el fracaso estrepitoso de la coalición “semáforo” que se constituyó a finales de 2021, que se ha saldado con la debacle de los liberales y el hundimiento de los socialdemócratas. Christian Lindner, líder del FDP, dimitió la misma noche de las elecciones. Paradójicamente, Los Verdes, cuyas políticas tanto desgaste han supuesto para sus compañeros de coalición, son los que mejor librados salen con una caída más suave de varios puntos. Los ecologistas no solo logran salvar los muebles, sino que además evitan repetir un resultado como el de las elecciones europeas de junio de 2024. Sin embargo, no han podido evitar la fuga de muchos electores hacia las filas de Die Linke, que sale muy reforzada.

La derecha alemana es el espectro político que más reforzado sale de estos comicios. La unión CDU/CSU logra volver a convertirse en la fuerza política más votada y sube varios puntos. Sin embargo, el mayor crecimiento lo ha experimenta Alternativa por Alemania, que crece diez puntos respecto a los comicios de 2021 y duplica el apoyo recibido entonces.

AfD se convierte así en la primera fuerza por delante de formaciones históricas como los socialdemócratas o los verdes, algo inédito hasta ahora. En varias regiones del oeste del país AfD ha conseguido obtener un 20% de los votos, lo que confirma que el partido está siendo capaz de expandirse con éxito fuera de sus feudos orientales. Algo que, al mismo tiempo, constituye una seria alarma para la CDU del oeste.

La izquierda alemana ha tenido un desempeño muy desigual. Die Linke, que hace unos meses se veía virtualmente fuera de parlamento, ha logrado capear el temporal y revertir esa tendencia. Aún más, ha conseguido mejorar los resultados respecto a 2021, algo atribuible en no poca medida a su candidata Heidi Reichinnek y sus campañas en redes sociales, que han logrado conectar bien con una parte del voto joven desmovilizado en el espacio de la izquierda. La Alianza Sahra Wagenknecht, aunque ha recibido un importante apoyo electoral, ha fracasado en su intento de entrar en el Bundestag, lo que deja a la formación ante un futuro incierto.

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La formación de gobierno no se antoja fácil. Friedrich Merz ya señaló la misma noche electoral que no contemplaba la entrada de AfD en su gabinete. A priori, habida cuenta de lo ocurrido durante la campaña, tampoco parece que vaya a haber colaboración entre ambas fuerzas a nivel parlamentario.

La CDU/CSU parece llamada a entenderse con otros socios, como los socialdemócratas, con los cuales podría articularse una Gran Coalición que con los resultados preliminares gozaría con mayoría absoluta en el parlamento. Esto dejaría al partido verde sin capacidad de ser socio clave, y su fuerza por sí sola es insuficiente para forjar un bipartito junto con los demo-cristianos.

Tanto el canciller como el futuro gobierno de Alemania se van a encontrar una situación muy complicada en varios frentes. Entre otras cuestiones, lidiar con las crisis económica y energética que afectan al país desde hace años, al tiempo que se gestiona el posible final de la guerra de Ucrania y la relación con la administración Trump.

Merz ha destacado durante los últimos años como ardiente crítico de las políticas de Merkel, pero está por ver si el nuevo gobierno desarrolla una nueva línea de actuación o recupera ciertas dinámicas del pasado en relación a la política exterior o el comercio. Y aún más después de las declaraciones que realizó la noche electoral en las que planteaba la independencia de Europa respecto de Estados Unidos.

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