
Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, busca arrebatar la presidencia de Brasil al Partido de los Trabajadores y al actual jefe de Estado, Lula da Silva. Empresario, diputado provincial en Río de Janeiro entre 2003 y 2018, y senador desde 2019, hoy es el elegido del Partido Liberal para que el bolsonarismo retorne a Planalto.
Dos apuntes rápidos permiten dimensionar el fondo político del particular bolsonarismo representado por Flávio. Varias veces ha puesto el foco en dos "otros" que ha ensalzado discursivamente: la “agenda ambientalista radical” y la “agenda woke”. En alguna ocasión ha reivindicado la gestión negacionista de su padre durante la pandemia de 2020 al criticar lo que él define como “la tiranía del COVID”.
"Él, Jair Bolsonaro, luchó contra los cárteles de la droga. Luchó contra los intereses de la élite global, contra la agenda ambiental radical, contra la agenda woke que destruyó familias, pero, sobre todo, luchó por la libertad. Mi padre también fue aliado de Donald Trump y el último líder mundial en reconocer a Joe Biden [expresidente de Estados Unidos] como presidente", dijo el senador.
Flávio Bolsonaro, ¿candidato del evangelismo?
En síntesis, Flávio Bolsonaro ha pertenecido siempre a la derecha conservadora brasileña, y hoy representa su variante ultraderechista bolsonarista. Sus posiciones combinan el conservadurismo social, cercano al fundamentalismo religioso, el énfasis en la “seguridad” –bajo un enfoque eminentemente punitivista–, la defensa de la libre portación de armas y una nítida apuesta por la venta de activos estratégicos estatales y por la liberalización económica.
Por su parte, el vínculo de Flávio Bolsonaro con el evangelismo tiene dos caras: de un lado, existe una asociación natural e ideológica, fruto de las históricas posiciones ultraconservadoras defendidas por la familia Bolsonaro en política.
De otro lado, existe una necesidad electoral. El auge del evangelismo en Brasil y su apoyo electoral a la extrema derecha –especialmente desde los sectores pentecostales y neopentecostales– explica la victoria de Jair Bolsonaro en 2018 y las opciones de Flávio en esta contienda. Más de 47 millones de brasileños se identificaron como evangélicos en el censo de 2022, casi el 27% de la población, cinco puntos más que en 2010.
Este crecimiento ha convertido al evangelismo en un actor político cada vez más relevante. Aunque el mundo evangélico brasileño es muy diverso –incluye iglesias protestantes históricas, pentecostales y neopentecostales–, buena parte de sus dirigentes se ha aproximado progresivamente a la derecha y, durante la última década, al bolsonarismo.
La alianza entre Jair Bolsonaro y sectores evangélicos se consolidó alrededor de cuestiones como la familia, el aborto, los derechos LGBTQ+ y la oposición a políticas identificadas con la izquierda. Los líderes religiosos también desempeñaron un papel importante en la movilización electoral. Sin embargo, este apoyo no es uniforme.
En 2026, la Iglesia Universal del Reino de Dios y su brazo político, Republicanos, han mantenido una posición de neutralidad oficial respecto a Flávio Bolsonaro, aunque algunos de sus dirigentes le apoyan individualmente. Este hecho podría marcar la diferencia en una elección particularmente ajustada, especialmente si se considera que, en 2006, apoyaron a Lula, en 2010 y 2014, a Dilma Rousseff, en 2018, a Geraldo Alckmin, y en 2022, a Jair Bolsonaro.
Volver a Donald Trump
Sus continuas referencias al “narcoterrorismo” anticipaban una cercanía plena a la política hemisférica trumpista, en línea con las buenas relaciones que su padre ya mantuvo con Donald Trump a lo largo de su primer mandato.
En este sentido, no solo ha defendido que Brasil se sume al Escudo de las Américas, la célebre apuesta del gobierno MAGA para dirigir las fuerzas armadas y la inteligencia de sus aliados latinoamericanos, sino que también ha anticipado un alejamiento de China.
El mayor de los hermanos Bolsonaro ha criticado la tradición “antiamericana” del Partido de los Trabajadores y ha asegurado que Lula da Silva ha acercado a China y ha defendido “socavar el dólar como moneda global”.
En política exterior, Flávio Bolsonaro plantea un giro hacia Estados Unidos, Israel y los gobiernos latinoamericanos de extrema derecha. Su relación con Donald Trump sería previsiblemente estrecha: ha defendido profundizar los vínculos con Washington y ha anunciado que Brasil se incorporaría al ya mencionado Escudo de las Américas. También ha planteado negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
Israel ocuparía igualmente un lugar destacado. En junio de 2026, Flávio afirmó que, si llegara al poder, Brasil volvería a alinearse con el Estado hebreo; de hecho, en el lanzamiento de su candidatura recibió un mensaje de apoyo del primer ministro Benjamin Netanyahu. Su programa oficial incluye, además, la intención de recomponer las relaciones con Tel Aviv, junto con Washington y Buenos Aires.
El tercer eje sería una mayor coordinación con gobiernos latinoamericanos de derecha. El argentino Javier Milei ya ha expresado públicamente su respaldo a Flávio, mientras este ha destacado la convergencia entre distintos gobiernos conservadores de la región. En junio mencionó expresamente a dirigentes como Milei, Trump y otros presidentes latinoamericanos de derecha.
Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€
Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.







