
Las acusaciones a Etiopía sobre su apoyo a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) sudanesas empiezan a coger forma. Según una investigación realizada por Reuters, el país africano ha construido un campamento secreto en mitad de un área boscosa que serviría para albergar y entrenar a miles de combatientes del grupo. Así, se trataría de la primera evidencia de la implicación directa de Etiopía en la guerra que asola Sudán desde abril de 2023.
Varias imágenes satelitales muestran un asentamiento con centenares de tiendas de campaña, así como una infraestructura un poco más al norte por donde entrarían y saldrían camiones. Esta instalación se encuentra en la región de Benishangul-Gumuz, a unos 32 kilómetros de la frontera sudanesa y muy cerca del punto de encuentro entre Sudán, Sudán del Sur y Etiopía.
A su vez, se encuentra bastante cerca del aeropuerto de Asosa, donde las imágenes también muestran varias instalaciones nuevas construidas en los últimos meses, como un hangar, una estación de control de drones y una antena satelital, todas ellas para un uso previsiblemente militar.
Entre las pruebas aportadas por Reuters también se encuentra el testimonio de varias fuentes, incluyendo la de un alto funcionario del gobierno etíope que no se especifica. Estas fuentes aseguran que la financiación para este proyecto la habría aportado Emiratos Árabes Unidos, país que, aunque sigue negándolo, ha sido el principal apoyo de las RSF desde el inicio de la guerra.
Asimismo, en la investigación se cita una nota de los servicios de seguridad de Etiopía donde se afirma que, desde enero, 4.300 combatientes de las RSF han recibido entrenamiento militar en este campamento, así como que los suministros logísticos y militares están siendo proporcionados por Emiratos Árabes Unidos.
Según las fuentes, la mayoría de los combatientes presentes en el campamento son etíopes, aunque también habría personas procedentes de Sudán y Sudán del Sur. Del mismo modo, se hace referencia a miembros de la organización sudanesa Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte, un grupo que controla amplios territorios en el vecino Estado sudanés de Nilo Azul y Kordofán, y que mantiene una estrecha alianza con las RSF.
Precisamente en la región de Nilo Azul se están produciendo algunos de los más importantes avances del grupo paramilitar en las últimas semanas, poniendo en grave riesgo el control de las Fuerzas Armadas sobre los territorios surorientales del país.
Los intereses de Etiopía en Sudán
Las sospechas sobre el apoyo etíope a las RSF no son nuevas y, desde hace meses, responsables del ejército sudanés han estado acusando a Adís Abeba de servir de refugio a los miembros del grupo y de permitir el tránsito de material militar a través de su territorio. Sin embargo, hasta ahora no se habían presentado pruebas concluyentes; desde Etiopía han rechazado siempre estas acusaciones y defendido su estricta neutralidad ante el conflicto.
Desde un punto de vista estratégico, Etiopía tiene varios intereses para involucrarse en Sudán, con quien mantiene conflictos fronterizos como las disputas por la región agrícola de al Fashaga o por la cuestión de la Gran Presa del Renacimiento, ubicada a pocos kilómetros de la frontera entre ambos.
Un Sudán débil y fragmentado le ofrece un mayor margen de maniobra para influir sobre el país en estas cuestiones, al contrario de un gobierno central fuerte que adoptara posiciones más firmes en estas disputas. Además, la guerra ha llevado a las Fuerzas Armadas Sudanesas a estrechar todavía más sus lazos con un gran rival histórico de Etiopía, Egipto, por lo que apoyar a las RSF contribuiría a contrarrestar esta alianza.
Por otro lado, también cabe destacar el factor interno dentro de Etiopía, con el temor de que pueda reactivarse la guerra entre el gobierno federal y el Frente de Liberación de Tigray (TPLF), que esta vez estaría apoyado por Eritrea.
Desde las RSF llevan tiempo denunciando la participación de combatientes del TPLF junto al ejército sudanés, lo cual ha sido negado por la administración de Tigray. A pesar de ello, queda claro que Adís Abeba y el TPLF dan apoyo, directo o indirecto, a bandos contrarios de la guerra sudanesa, lo que podría entrelazar ambos conflictos.
Por último, es importante destacar el relevante papel de Emiratos Árabes Unidos en el acercamiento del gobierno etíope a las RSF, manteniendo con ambos una alianza estratégica. Desde la ruptura de sus pactos con Somalia, desde Abu Dabi parecen haber incrementado los vuelos hacia Etiopía cargados supuestamente con material militar, sustituyendo al puerto somalí de Bosaso como punto de apoyo para canalizar los suministros a las RSF.
Etiopía se une a la larga lista de países utilizados por Emiratos como plataformas logísticas para canalizar la ayuda a las RSF, que incluye a Chad, Libia o Sudán del Sur. Esto, unido a la investigación realizada por Reuters, viene a confirmar una implicación directa de Etiopía en la guerra de Sudán, lo que podría tener relevantes repercusiones tanto en la prolongación del conflicto como en las propias dinámicas internas etíopes.
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