
Rusia ha conquistado la localidad de Síversk, ubicada en el óblast de Donetsk. Esta pequeña ciudad se había mantenido bajo el control de las fuerzas de Kiev desde el comienzo de la guerra. La caída de este núcleo compromete la posición ucraniana en Donbás y facilita el avance ruso sobre Sloviansk.
Una larga lucha por Síversk
La pequeña ciudad de Síversk, que en 2022 tenía una población de 10.785 habitantes, se había mantenido bajo el control de Ucrania desde el comienzo de la contienda. En 2014, durante la guerra de Donbás, fue brevemente ocupada por las fuerzas separatistas prorusas.
Tras el comienzo de la invasión en 2022, el ejército ruso logró hacerse con el control de los territorios circundantes, pero Síversk y sus alrededores no llegaron ser conquistados. Esta zona no tardó en ser fortificada por los ucranianos, con el fin de establecer una barrera defensiva.
Desde un punto de vista militar, Síversk no constituye un núcleo de importancia estratégica. Carece de relevancia como centro económico: apenas dispone de industria y las antiguas minas de dolomita están clausuradas desde hace años. Además, tampoco constituye un nodo de comunicaciones.
Su importancia estriba en que hasta ahora la localidad y su hinterland habían constituido una barrera defensiva que contribuían a proteger de los avances rusos al resto del Donbás bajo control ucraniano. La cercana localidad de Bilohorivka, en el óblast de Lugansk, fue uno de sus núcleos fortificados del frente ucraniano tras la contraofensiva de las fuerzas de Kiev en septiembre de 2022.
Durante los siguientes años, el ejército ruso lanzó varias operaciones con el fin de retomar Bilohorivka, si bien no sería hasta comienzos de 2025 cuando se materializó este objetivo. Esta circunstancia supuso que, durante un largo tiempo, el frente permaneciera prácticamente estático, en contraste con lo que ocurría en otros sectores.
Unos meses después de la caída de Bilohorivka, las unidades rusas lograron despejar el bosque de Serebriansky y la zona del río Síverski Donets. Esta zona, por sus características geográficas, había venido siendo un hueso duro de roer para las fuerzas de Moscú. Ello dejó expedito el camino hacia Síversk, que para entonces ya se encontraba virtualmente rodeada desde el este y el norte.
Ya iniciado el otoño, las fuerzas rusas comenzaron a converger sobre Síversk. A diferencia de lo ocurrido en otras poblaciones de Donbás, la batalla por el casco urbano no revistió una gran dureza. La poca solidez de la defensa ucraniana permitió que los asaltantes pudieran ir ocupando la localidad sin demasiada dificultad. Para el 11 de diciembre el ejército ruso logró hacerse con el control de la localidad.
La caída de Síversk deja tocado el dispositivo defensivo ucraniano en la parte norte del Donbás que todavía controla. De entrada, complica la posición de Limán, una pequeña ciudad e importante nudo de comunicaciones, situada a 25 kilómetros de Síversk. Sobre Limán ya existe una fuerte presión por parte de las fuerzas rusas.
La caída de esta última localidad dejaría aún más expuesta a Sloviansk, que constituye, junto a Kramatorsk, uno de los últimos grandes núcleos urbanos que aún controla Kiev en la zona.
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