
La madrugada del 23 de marzo, dos ambulancias de paramédicos de la Media Luna Roja acudieron a la zona de Al-Hashashin, en Rafah, para asistir a los heridos de un bombardeo israelí. El día anterior, el ejército sionista había comenzado su campaña sobre Rafah tras la ruptura del alto al fuego el 18 de marzo, provocando la muerte de alrededor de 600 personas, incluyendo al menos 200 niños, en apenas 48 horas. El ataque se llevó a cabo sin ningún aviso previo, desatando el caos entre los cientos de miles de refugiados palestinos.
Los servicios de emergencia palestinos perdieron la comunicación con las ambulancias de la Media Luna Roja enviadas a Al-Hashashin, por lo que se decidió mandar a un equipo de paramédicos que, al encontrar a sus compañeros muertos o heridos, fueron recibidos con disparados por parte del ejército israelí. De esta forma, el primer equipo fue abatido por las fuerzas israelíes y el resto de las unidades de asistencia fueron alcanzadas durante varias horas mientras intentaban localizar a los desaparecidos.
El área permaneció completamente cerrada durante ocho días, imposibilitando las labores de búsqueda. Cuando Israel finalmente levantó el bloqueo, los servicios de emergencia encontraron en total a ocho paramédicos, seis trabajadores de la Defensa Civil Palestina y un miembro del personal de las Naciones Unidas en una fosa común; el resto de sus compañeros continuaban en paradero desconocido.
Las autopsias realizadas y la ubicación de los orificios de entrada revelan indicios de que se trató de una ejecución: “Los análisis preliminares sugieren que fueron ejecutados, no desde una distancia lejana, ya que las ubicaciones de las heridas de bala eran específicas e intencionadas. Una observación es que las balas iban dirigidas a la cabeza de una persona, otra al corazón y una tercera había recibido seis o siete disparos en el torso”.
Asimismo, algunos de los cuerpos tenían las manos y las piernas atadas al cuerpo, lo que sugiere que habían sido detenidos antes de ser ejecutados, según declara el portavoz de la Media Luna Roja, Nebal Farsakh. El ejército israelí rodeó todo el lugar y cavaron un gran hoyo, donde aplastaron y enterraron todos los coches de la Media Luna Roja y de la Defensa Civil, para posteriormente ser cubiertos con arena.
Israel ha negado los hechos, asegurando que dispararon contra vehículos no identificados que habían entrado en una "zona de guerra", que no se habían coordinado previamente y que transportaban a miembros de Hamás y Yihad Islámica Palestina. No obstante, Tel Aviv no ha aportado ninguna prueba sólida que respalde esta versión.
Prueba contra Israel: el vídeo de un paramédico asesinado
Un vídeo recuperado del teléfono de una de las víctimas en la fosa común muestra que todos los vehículos estaban claramente identificados como personal médico. El equipo asesinado “llevaba emblemas que deberían haberles protegido; sus ambulancias estaban claramente marcadas”, declaró Jagan Chapagain, jefe de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Además, el distrito de Tel al-Sultan era considerado "seguro" y la circulación en él era normal; es decir, no estaba marcado como “zona roja” ni había necesidad de coordinación.
En el vídeo, publicado por el New York Times, puede verse cómo los vehículos circulaban con las luces de emergencia encendidas cuando las tropas israelíes abrieron fuego durante varios minutos, sin mediar ningún tipo de aviso. Otro testigo, Munther Abed, voluntario de la Media Luna Roja que iba con el primer convoy, también explica que las tropas israelíes habían tendido una “emboscada” al segundo equipo. Su ambulancia fue atacada y él fue detenido, desnudado y torturado.
Tras estas nuevas revelaciones, el Estado sionista ha cambiado su versión de los hechos. Ahora se excusa en que los vehículos se acercaban “peligrosamente” a su posición y que los cuerpos fueron enterrados en una fosa común para evitar que fueran devorados por animales salvajes. Las ambulancias, según explica Tel Aviv, fueron enterradas para evitar obstaculizar el tráfico.
Desde su ofensiva sobre la Franja de Gaza, Israel ha matado al menos a 1.060 trabajadores sanitarios, entre ellos 30 integrantes de la Media Luna Roja. Dos de estos últimos fueron asesinados en febrero de 2024, cuando intentaron rescatar a Hind Rajab, una niña de 5 años que murió junto con otros seis familiares al quedar atrapados en su coche mientras las tropas israelíes no paraban de disparar. Estos hechos muestran el patrón del genocidio perpetrado por Israel en el enclave palestino.
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