
En la tarde del 1 de marzo de 2025, las calles de Jaramana, localidad siria del sudeste del área metropolitana de la capital, Damasco, se convertían en testigos de un reto más para la estabilidad del nuevo Estado sirio. Alrededor de las 19:30 hora local, surgieron reportes de enfrentamientos armados entre las fuerzas de seguridad de Siria y miembros de grupos armados drusos de la zona, habitada mayoritariamente por drusos y cristianos.
Las tensiones parecen haberse originado por un altercado previo ocurrido el viernes, que dejó al menos un miembro del Ministerio de Defensa sirio muerto en un punto de control de acceso a la ciudad. No obstante, las estimaciones varían entre una y dos víctimas mortales, además de hasta tres heridos. Asimismo, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (SOHR), organización con sede en el Reino Unido, reportó otro incidente en el que dos miembros de los servicios de seguridad abrieron fuego contra dos combatientes de grupos locales, resultando en la hospitalización de uno de ellos.
En las escaramuzas del sábado, el saldo de víctimas aumentó con un muerto y nueve heridos adicionales, aunque se desconoce a qué facción pertenecía el fallecido. La agencia oficial siria de noticias, SANA, citó al jefe local de seguridad, el coronel Hossam al-Tahhan, quien advirtió sobre las repercusiones de estos incidentes en la "seguridad, estabilidad y unidad" de Siria.
El lunes, Ahmed al-Sharaa, actual presidente sirio desde el 29 de enero, concedió un discurso en la Conferencia de Diálogo Nacional en el que recalcaba la importancia de que los grupos armados se integrasen en el ejército sirio. Estas recientes confrontaciones representan, por tanto, otra muestra del largo camino que aún queda por recorrer para el nuevo Estado sirio, tras las tensiones con los kurdos y la reciente formación del Consejo Militar de Suwayda (SMC).
Israel reacciona a los choques en Jaramana
Al poco tiempo de producirse los enfrentamientos, Israel Katz, ministro de Defensa israelí, anunciaba que había indicado a las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) que se preparasen para defender Jaramana del ejército sirio. El mensaje era claro: “Si el régimen daña a los drusos, afrontará las consecuencias. Estamos cometidos a proteger a nuestros hermanos drusos en Israel y tomaremos todos los pasos necesarios para proteger a sus homólogos sirios”.
El comunicado israelí, que era rápidamente secundado por declaraciones del propio Benjamin Netanyahu, daba aparente motivo a las tropas israelíes para intervenir a aproximadamente 60 kilómetros de la frontera y a escasa distancia de la capital, en el contexto de su ya reciente avance en las provincias del sur de Siria de Daraa y Suwayda.
La declaración de intenciones israelí venía seguida de un comunicado oficial de movilización “inmediata” de las tropas por parte del recién establecido SMC para “defender al pueblo si fuese necesario”. Convoyes de tropas de refuerzos partían desde Suwayda en dirección a Jaramana, al mismo tiempo que las fuerzas de seguridad sirias recibían personal adicional en el suburbio de Damasco provenientes de Ghouta, al norte de la capital.
Poco después de decretarse la movilización del SMC, el Estado sirio emitió un ultimátum a las facciones drusas de Jaramana. En este, demandaba la entrega inmediata de los responsables del incidente del puesto de control, estableciendo además un límite de cinco días para la renuncia de las armas y la eliminación de barreras en el terreno local. Los últimos desarrollos en la tarde-noche del 1 de marzo señalaban la implementación de un control de acceso a la localidad por parte de las autoridades sirias y la continuación de enfrentamientos.
En la tarde del 2 de marzo, sin embargo, Siria anunció la entrada de efectivos en la localidad de Jaramana, citando a Al-Tahan, quien afirmó que las tropas habían empezado a desplegarse dentro de la ciudad para “acabar con el estado de caos y los puntos de control ilegales”. El comunicado también señalaba el fracaso de las negociaciones con miembros drusos de facciones armadas locales para la captura y entrega de los responsables del incidente del viernes.

Finalmente, en la tarde del domingo, el Comité Local de Acción de Jaramana anunció la implementación de un acuerdo con Damasco, manteniéndose la paz tras la entrada de los vehículos de las fuerzas oficiales en la localidad. Algunos de ellos podían incluso ser vistos sujetando banderas drusas, en lo que podría interpretarse como un símbolo de unidad. Asimismo, el grupo druso Men of Dignitiy rechazó a través de su líder y su portavoz las declaraciones israelíes, afirmando que no habían pedido protección y declarando su intención de “ser un pilar fundamental en la construcción del Estado sirio”.
Asimismo, según Syria Times, la autoridad espiritual drusa en Jaramana subrayó en una declaración la “unidad con Damasco y el rechazo a cualquier intento de fomentar la sedición”. El Ministerio de Defensa, por su parte, declaró que responderá con “mano de hierro” ante cualquier intento de desestabilización. El antiguo líder del Partido Socialista Progresista de Líbano y figura política drusa, Walid Jumblatt, alertó sobre un “complot israelí” para intervenir en Siria, hizo un llamado a la unidad y anunció una próxima visita a la capital siria.
El rol de Turquía
Tras varios rumores sin confirmar acerca de la retirada de tropas turcas de la región de Idlib, al norte de Siria, la extensión del involucramiento e influencia de Turquía en la región ha vuelto a quedar en evidencia con los acontecimientos del sábado. Independientemente del reciente e histórico alto al fuego firmado con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), fuerzas turcas llevaron a cabo una campaña de ataques aéreos mediante bombardeos en el norte de Irak y Siria, alcanzando posiciones kurdas en Kobane y depósitos de municiones de las Unidades de Protección Popular (YPG) en Raqqa.
En un más relevante devenir de los acontecimientos, al final del día se intensificaron los aviones y drones turcos sobrevolando espacio aéreo sirio, llegando tan al sur del país como Damasco y Suwayda, un acontecimiento sin precedentes.
Los detalles de un vuelo militar turco supuestamente aterrizado en la capital siria aparecen ahora como “no disponibles” en plataformas de seguimiento aéreo. El movimiento turco puede considerarse no sólo como respuesta directa a la promesa israelí de defensa de Jaramana, sino como un relevante gesto simbólico dados los recientes informes que indican una posición antiturca por parte de Tel Aviv en lo que a Siria concierne.
En reuniones con homólogos estadounidenses, oficiales israelíes han insistido en el fomento de Rusia como potencia en la región en detrimento de Turquía para contribuir al desequilibrio y falta de unidad de lo que considera un gobierno islamista que representa una amenaza para su seguridad. En este sentido, según los últimos reportes, Al-Sharaa estaría abierto a la posibilidad de negociación con Moscú respecto a la permanencia de las bases militares que opera en el país.
Así pues, los últimos enfrentamientos en Jaramana representan, además de un episodio más en el frágil mantenimiento del orden interno, una demostración de los intereses en juego de las potencias extranjeras colindantes.
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