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Abdullah Öcalan anuncia la disolución del PKK

Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), realiza un declaración política el 27 de febrero de 2025 llamando a abandonar la lucha armada contra Turquía.
Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), realiza un declaración política el 27 de febrero de 2025 llamando a abandonar la lucha armada contra Turquía.

La expectación era enorme en todas las localidades kurdas de Turquía, donde miles de personas se congregaron en las plazas para seguir el esperado discurso del líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan. “Hago un llamamiento a dejar las armas y asumo la responsabilidad histórica de este llamamiento”, afirmó Öcalan en un comunicado hecho público a través de diversos parlamentarios del Partido por la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (DEM). “Todos los grupos deben deponer las armas y el PKK debe disolverse”, concluía el comunicado.

El mensaje no dejó indiferente a nadie, pues, si se concreta, se trataría del punto y final a más de cuatro décadas de lucha armada contra el Estado turco. El PKK fue fundado en 1978 por el propio Öcalan como organización política, pero, en 1984 se decide a tomar las armas para enfrentarse a la represión de las fuerzas de seguridad turcas. Según diversas estimaciones, más de 40.000 personas habrían muerto desde el inicio de los combates y más de medio millón de personas se habrían visto obligadas a abandonar sus hogares.

Para ampliar: Abdullah Öcalan, el líder proscrito del PKK kurdo

Nacido al calor del surgimiento de decenas de organizaciones de liberación nacional en todo el mundo durante la Guerra Fría, el PKK surge como una organización marxista-leninista cuyo objetivo era la consecución de un Estado kurdo. Sin embargo, con el tiempo han virado su postura ideológica hacia postulados confederales como alternativa al Estado-nación. Öcalan fue el ideólogo del conocido como Confederalismo Democrático, un concepto político basado en la democracia directa, el feminismo y el ecologismo.

“La negación absoluta de la realidad kurda y las restricciones a los derechos y libertades fundamentales”, así resumió Öcalan las causas de la fundación del grupo en el texto leído por los diputados que han podido visitarle en la cárcel durante las últimas semanas. En consecuencia, Öcalan señala el “colapso del socialismo real, la disolución de la identidad kurda y las mejoras en la libertad de expresión” durante la década de los noventa como las causas del “debilitamiento del significado fundacional del PKK que dio lugar una repetición excesiva”, lo cual, según Öcalan, “ha hecho necesaria su disolución”.

“Convoquen su congreso para integrarse con el Estado y la sociedad voluntariamente”, declaró Öcalan, instando a las bases del grupo a encauzar sus reivindicaciones por la vía democrática. “No hay alternativa a la democracia en la búsqueda y realización de un sistema político”, añadió. La declaración de Öcalan fue recibida con entusiasmo por la inmensa mayoría de la comunidad kurda de Turquía, la cual se calcula en aproximadamente 20 millones de personas y representa un 15% del país.

La importancia de Öcalan y el PKK

A pesar de que las bases y combatientes del PKK se encuentran actualmente el Kurdistán iraquí, Turquía ha seguido usando el argumento del “terrorismo kurdo” para reprimir con dureza cualquier reivindicación o intento de lograr autonomía, lo que incluye la deposición y encarcelamiento de cargos electos en los principales ayuntamientos por, supuestamente, estar vinculados al PKK. Ahora, la población kurda espera que el final de la lucha armada pueda llevar a un alivio de las acciones del ejército y la policía turca.

Aunque muchos han señalado la posibilidad de que haya grupos que se decidan por continuar con la lucha armada, es importante señalar que la figura de Öcalan cuenta con un amplio consenso dentro de la sociedad kurda a pesar de llevar más de un cuarto de siglo en prisión. Fue detenido en 1999 en Kenia en una operación que los kurdos denominan como “gran complot internacional” por la participación de los servicios secretos de Israel y Estados Unidos. Durante mucho tiempo, fue el único preso de la prisión de Imrali, situada en una isla del mar de Mármara, y durante años se le ha sometido a un régimen de estricto aislamiento.

Para ampliar: La fragmentación estatal del pueblo kurdo

El permiso a los diputados de DEM para visitarle en la cárcel fue uno de los primeros indicios del inicio de un proceso de paz. No obstante, paradójicamente, el diputado de extrema derecha y socio de gobierno de Recep Tayyip Erdogan, Devlet Bahçeli, fue de los primeros en hacer referencia a la posibilidad de iniciar conversaciones con el PKK.

El pasado mes de septiembre, incluso llegó a afirmar que se encontraba dispuesto a facilitar la excarcelación de Öcalan e invitarlo a hablar en el parlamento de Turquía si el PKK anunciaba su disolución. Aunque el presidente turco nunca se ha mostrado tan explícito, sí ha sugerido en distintas ocasiones su posible apoyo a la iniciativa de Bahçeli.

Consecuencias para toda la región

Aunque aún es pronto para definir cómo va a evolucionar este proceso de paz y cuáles serán sus consecuencias, sin duda se trata de una noticia histórica con efectos en toda la región. Dentro de la propia Turquía, el gobierno se ha mostrado cauto y sus principales miembros todavía no se han pronunciado al respecto. Uno de los pocos que lo ha hecho ha sido el asesor principal del presidente, Mehmet Uçum, quien en sus redes sociales afirmó que “la declaración de Öcalan estaba en línea con el marco y el contenido elaborados por la iniciativa estatal expresada por el presidente Erdogan y Bahçeli desde el principio”.

Por su parte, el vicepresidente del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo, Efkan Ala, se limitó a señalar que “observaremos el resultado; nosotros, como Turquía, veremos si esto [la disolución] sucede”. Todos en Turquía esperan ahora las declaraciones del propio presidente, quien, sin duda, presentará la disolución como una victoria.

Dos combatientes de las YPG kurdas sostienen un retrato de Ömer Ócalan, fundador del PKK y preso en una cárcel de Turquía desde 1999.
Dos combatientes de las YPG kurdas sostienen un retrato de Ömer Ócalan, fundador del PKK y preso en una cárcel de Turquía desde 1999. Fuente: Kurdishstruggle - bajo CC BY 2.0

Sin embargo, el anuncio pone la pelota en su propio tejado, debiendo decidir si opta por ceder a algunas de las demandas históricas de la comunidad kurda, lo que podría incluir la excarcelación del propio Öcalan. También deberá enfrentarse a la posible pérdida del fuerte rédito electoral que le ha aportado históricamente el conflicto con los kurdos.

Donde más reacciones ha suscitado el anuncio ha sido en la vecina Siria, país que vive una transición política tras la caída de Bashar al-Asad y donde los kurdos mantienen un sistema de autogobierno con fuertes vínculos con el PPK. El líder del Partido de la Unión Democrática (PYD), Salih Muslim, se mostró a favor del camino tomado por Öcalan, afirmando que “si desaparecen las razones para llevar armas, las abandonaremos”.

Para ampliar: El pueblo kurdo, clave en la guerra de Siria

No obstante, el comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), Mazloum Abdi, se encargó de remarcar que la declaración “se aplica solamente al PKK” y que “no tiene relación con nosotros en Siria”, aunque reconoció que este tendría consecuencias muy positivas para toda la región. De este modo, intentaba remarcar su independencia política respecto al PKK, pues la definición por Turquía de las SDF como una simple “extensión” de este es el motivo de las frecuentes ofensivas militares turcas y de la ocupación de territorios a través de milicias afines.

El histórico anuncio de Öcalan también ha conllevado una inmensa reacción internacional. El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, calificó la medida como un “rayo de esperanza” y desde la Casa Blanca declararon que “creemos que traerá paz a una región conflictiva”. Sin duda se trata de un momento histórico y supone un punto de inflexión tanto para Turquía como para toda la región.

Los principales beneficiarios deberían ser los propios kurdos, quienes se han enfrentado desde hace décadas a un estado de guerra casi permanente. Ahora, la declaración de Öcalan abre la puerta a una resolución pacífica a las demandas históricas de su pueblo, lo cual requerirá de voluntad política de parte de todas las partes.

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