
Finalmente no hubo sorpresa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Croacia: Zoran Milanovic ha sido reelegido para un nuevo mandato al frente de la jefatura del Estado. El candidato socialdemócrata recabó el 74,66% de los votos, superando con claridad a Dragan Primorac, de la Unión Democrática Croata (HDZ), partido de gobierno, que obtuvo el 25,34% de los sufragios.
Milanovic ya rozó el triunfo en la primera fase de los comicios, quedándose a tan solo unas décimas de no precisar una segunda vuelta, pero el ascenso a nivel de apoyos supone el máximo para cualquier candidato en la historia de la República de Croacia. De esta manera, el socialdemócrata supera el anterior tope, alcanzado por Stjepan Mesić en 2005 con un 65,93% de los votos en el ballotage.
"Tiene que haber cooperación”, declaró Milanovic en su discurso de celebración tras el anuncio de los resultados. “Este es mi deber hacia aquellos que dicen que son responsables del 99% de las cosas en este país, y hacia nosotros que somos responsables del 1%”. “Nadie tiene más del 75% de los apoyos, eso es sólo en este momento y sólo hoy", prosiguió. “Me atendré a la Constitución, repito, es mi deber ser igual en política exterior, y eso requiere cooperación”.
De esta manera, Milanovic da un importante paso adelante en su camino hacia las elecciones parlamentarias de 2028, donde se espera que compita por romper la hegemonía de los democristianos con Andrej Plenković a la cabeza. Un HDZ que sale muy damnificado de estos comicios y cuya apuesta por un cuadro conservador como Primorac no ha salido como esperaba. Incapaces de confrontar con Milanovic a nivel discursivo y sin medidas reales que proponer por el tipo de elección que era, el electorado ha apostado por mantener al líder del Partido Socialdemócrata (SDP) en el cargo.
Por delante, cuatro años donde el socialdemócrata podrá reforzar su imagen y trabajar en afianzar los apoyos en un electorado dividido por la derecha y sin el apoyo suficiente por la izquierda hasta el momento. Un rol como el de presidente de la República que no debería desgastarle mucho a nivel político, siendo este un cargo más nominal y sin apenas poderes.
Sin embargo, la fuerza simbólica y el contundente resultado podrían llevar al SDP a explorar vías como una moción de censura para tratar de adelantar las elecciones. Un escenario que en la precampaña varias figuras del partido usaron como arma arrojadiza ante los medios con los últimos casos de corrupción que afectaron al HDZ.
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