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Croacia decide su futuro político entre los dos hombres fuertes y la extrema derecha

Bandera de Croacia.
Bandera de Croacia. Fuente: Richard Mortel – bajo CC BY 2.0 DEED

El pasado 17 de abril Croacia acudió a las urnas en unas elecciones anticipadas convocadas por el gobierno del primer ministro Andrej Plenković, de la Unión Democrática Croata (HDZ). Inicialmente previstas para coincidir con las elecciones europeas en junio, el adelanto de dos meses atendió a un cálculo del partido gobernante para asegurar su mayoría y frenar el crecimiento de la oposición. En febrero habían comenzado protestas contra la corrupción del HDZ, exigiendo que los comicios parlamentarios se celebrasen lo antes posible. El desencadenante fue el escándalo de los mensajes privados de WhatsApp de un antiguo funcionario del HDZ, Josipa Rimac, con el nuevo Fiscal del Estado de Croacia, Ivan Turudić.

A pesar del clima de movilizaciones y hastío con el gobierno de Plenković, se esperaba unas elecciones sin mayores sobresaltos en las que el HDZ obtuviera un tercer mandato de gobierno con facilidad. Sin embargo, la entrada del presidente Zoran Milanović al ruedo político supuso una sorpresa que dinamitó la dinámica interna. Milanović, primer ministro de 2011 a 2016 por el partido Socialdemócrata de Croacia, fue elegido para el cargo en 2020 y es el político más popular en Croacia. Con su estilo irreverente y populista, su irrupción en los comicios descolocó las previsiones de una victoria sin obstáculos del centroderecha. 

La orientación geopolítica de Croacia

Uno de los puntos en disputa en estas elecciones ha sido la política exterior croata. El actual primer ministro Andrej Plenković defiende la orientación europeísta y atlantista de su gobierno, apostando por reforzar el gasto militar y los lazos con la Alianza Atlántica. Durante la campaña, el HDZ ha insistido en la necesidad de que Croacia mantenga sus compromisos internacionales y en posicionar al país como un socio fiable de la OTAN y la Unión Europea.

Plenković ha puesto el acento en que la situación de seguridad global “exige gente responsable que dirija Croacia los próximos cuatro años”. De su rival Plenković ha criticado que Milanović ha adoptado posturas de apoyo a Rusia y de “empujar a Croacia y al pueblo croata al mundo ruso”.

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Frente al euro-atlantismo del HDZ, Zoran Milanović ha mantenido un discurso crítico con Bruselas, y más pragmático con Moscú. En los últimos años Milanović ha girado a posiciones más euroescépticas, posicionándose en contra de enviar ayuda militar a Ucrania y oponiéndose al ingreso de Suecia y Finlandia a la OTAN. Un gobierno de Milanovic podría alejar a Zagreb de la orientación pro-ucraniana de la Unión Europea, consolidando un bloque dentro del ámbito comunitario junto a Hungría y Eslovaquia. También podría favorecer unas mejores relaciones con la Serbia de Aleksandar Vučić. Otro resultado de un cambio de gobierno sería debilitar el bloque de Estados favorables a la reelección de Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea. 

Milanović moviliza

El anuncio en marzo del presidente Zoran Milanović de que sería el candidato socialdemócrata a las elecciones legislativas para “limpiar el país de la corrupción” hizo que se animaran unos comicios que se esperaba que fueran un trámite. Plenković y su Unión Democrática Croata (HDZ), que ha sido el partido dominante desde la independencia, se sometían a un plebiscito sobre los ocho años de gobierno. El partido de centroderecha se enfrentaba a claros signos de desgaste por los años en el poder, la corrupción y la inflación –la mayor de la eurozona, a la que Croacia accedió en 2023–. Los temas centrales de la campaña en clave interna fueron la corrupción, la inmigración, el desempleo y la inflación.

Milanović representa al ala más liberal del partido socialdemócrata, cuando se puso al frente del partido en 2010 lo rejuveneció deshaciéndose de la antigua guardia de Racan; al mismo tiempo, lideró la llamada Coalición Kukuriku, con la que llegó al cargo de primer ministro en 2011. La actual coalición Ríos de Justicia es una reedición de dicha alianza. En los últimos años Milanović ha dado un giro a la derecha y defiende posiciones cada vez más conservadoras para reclamar el mismo espacio político que el gobernante Unión Democrática Croata de Plenković.

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Lo cierto es que la sociedad croata tiene una tendencia más conservadora que liberal, teniendo el electorado una orientación de derechas y tradicional. A pesar de que el HDZ es el gran partido conservador, fuera orbitan muchas otras formaciones que mantienen este espacio fragmentado. En este sentido, Milanović ha tratado de movilizar a este electorado, animando a votar, aunque no fuera a su coalición. La intención era convocar a aquellos sectores conservadores descontentos con el HDZ; Milanović entendía que cuanto mayor fuera la participación, más posibilidades tenía de derrotar a Plenković. 

Frente al conservadurismo de corte europeísta de Plenković, se puede decir que Milanović ha tratado de representar una tendencia nacionalista de corte soberanista. Esta posición puede haber alejado a parte del electorado más de izquierdas de los socialdemócratas. Aunque, sin duda, ha conseguido cumplir su objetivo de movilizar: la participación ha subido 15 puntos, acudiendo a las urnas el 62,3% del electorado. 

Mapa de las elecciones parlamentarias croatas de 2024, con el partido mayoritario y la distribución de escaños en cada circunscripción.
Mapa de las elecciones parlamentarias croatas de 2024, con el partido mayoritario y la distribución de escaños en cada circunscripción. Fuente: Gust Justice – bajo CC BY 4.0 DEED

El resultado ha arrojado el primer puesto para la coalición de centroderecha del HDZ con 61 escaños de los 151 del parlamento –la mayoría son 76 escaños–, perdiendo 6 escaños. Su principal rival, la coalición Río de Justicia, reunida en torno al Partido Socialdemócrata (SDP), obtuvo 42 diputados, ganando 2 escaños; los socialdemócratas esperaban un mejor resultado. En tercer lugar quedó la coalición derechista liderada  por el Movimiento por la Patria con 14 escaños. Por último, pueden tener peso la coalición Most (El Puente), soberanistas de tendencia social conservadora que cosecharon 11 escaños, y Mozemo! (¡Podemos!), un partido de liberal de izquierdas que consiguió 10 asientos y es el que más crece del parlamento, al sumar 5 escaños. 

Formación de gobierno

La composición del Sabor, el parlamento croata, deja un resultado bastante igualado. Aunque el HDZ de Plenković consiguió imponerse como el partido más votado, no cuenta con los suficientes apoyos para asegurar una mayoría. Los dos escenarios más probables son los de un gobierno minoritario o una repetición electoral. La coalición Movimiento por la Patria de Miroslav Škoro se erige en estas circunstancias como la fuerza decisiva para la formación del próximo gabinete. Es la fuerza del Sabor más escorada a la derecha, incluyendo elementos de extrema derecha, y es crítica con las políticas de Plenković.

Su candidato en estas elecciones, Ivan Penava, ha defendido el uso del antiguo eslogan fascista de los Ustacha: Za dom spremni! (¡Por la patria, ¡listos!), afirmando que quien se sienta ofendido por este lema no debería visitar Vukovar. El partido no se opone a negociar con la Unión Democrática Croata y tampoco está en contra de que Plenković continúe como primer ministro; han dejado claro que están dispuestos a pactar siempre que el centroderecha cambie sus políticas. También imponen como condición que quede fuera el partido de la minoría serbia SDSS, uno de los pocos aliados del HDZ.  

Un gobierno entre el HDZ y el Movimiento por la Patria sería una vuelta a las antiguas raíces Ustacha que también definieron a la Unión Democrática Croata durante las guerras de Yugoslavia. Durante años, Plenković ha intentado equilibrar las tendencias nacionalistas al integrar tanto a sectores europeístas y liberales de orientación conservadora en una plataforma amplia, como al tratar de mantener dentro de la gran familia del centroderecha a figuras notablemente nacionalistas, como el propio Ivan Penava.

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Otro de los candidatos del Movimiento por la Patria es el antiguo ministro de Cultura del HDZ, Zlatko Hasanbegovic, quien se refirió a la derrota del Estado Independiente de Croacia –aliado de los nazis en la Segunda Guerra Mundial– como la “mayor tragedia y derrota nacional” de su país. Además de la esfera de la educación –donde la enseñanza ya tiene un carácter marcadamente nacionalista sobre las guerra yugoslavas y la limpieza étnica de los serbios– y en los derechos de las minorías, el Movimiento por la Patria también podría influir en la política hacia la Unión Europea, ya que se oponen a la integración en la eurozona, y en el apoyo a Ucrania, donde su posición es ambivalente.

Zoran Milanović lo tiene más difícil, pues para que los socialdemócratas gobiernen necesitan el apoyo de una segunda formación además del Movimiento por la Patria. Uno de los socios naturales de la coalición Ríos de Justicia es Možemo!, pero ni este partido ni la fuerza de extrema derecha están dispuestos a cooperar entre sí. Otra opción es que consigan el apoyo de Most-Soberanistas. Un último escenario sería la propuesta por el líder del SDP, Peđa Grbin, de un “gobierno anticorrupción”. El objetivo de esta colaboración sería meramente la aprobación de varias leyes importantes, incluida la electoral, así como anular el nombramiento del Fiscal del Estado Ivan Turudić. Después, en caso de que los partidos no pudieran ponerse de acuerdo sobre la creación de un gobierno conjunto, podrían celebrarse nuevas elecciones.

Andrej Plenković, primer ministro de Croacia, en una cumbre del Consejo Europeo.
Andrej Plenković, primer ministro de Croacia, en una cumbre del Consejo Europeo. Fuente: Vlada Republike Hrvatske – bajo CC BY-NC 2.0 DEED

Adicionalmente, hay que tener en cuenta la situación del presidente Zoran Milanović, quien cuando presentó su candidatura el Tribunal Constitucional dictaminó que no podía ser candidato –como dicta la Constitución– mientras no renunciase como Jefe de Estado, un cargo que requiere independencia política. Ríos de Justicia aceptó la decisión, pero Milanović continúo haciendo campaña a pesar de no ser cabeza de lista. La intención del presidente era renunciar después de dar a los socialdemócratas el encargo de formar gobierno, para tomar así inmediatamente el cargo de primer ministro. Esto ha hecho que la campaña haya sido especialmente tensa, con acusaciones de “golpe de Estado” y corrupción sobre el poder judicial por parte de Milanović; mientras, Plenković le atacó por una “flagrante violación de la Constitución”. 

Finalmente, tras las elecciones, el 19 de abril, el Tribunal Constitucional dictaminó que el presidente Zoran Milanović no era elegible para convertirse en primer ministro en caso de que el SDP pudiera formar gobierno, citando sus declaraciones y su comportamiento durante la campaña electoral. Según la sentencia, se le impediría recibir el mandato para sellar un nuevo gobierno, aunque hubiera dimitido previamente como presidente.

Ahora Milanović tiene más incentivos para tratar de constituir un gobierno y realizar importantes reformas en el Tribunal Constitucional, echando a los jueces que ha llamado “matones”. Esto podría provocar una importante crisis en Croacia. De fondo, estos comicios son la antesala de los comicios europeos, que se celebran en junio, y presidenciales, programadas para finales de año, donde habrá que ver si Milanović buscará la reelección si permanece como presidente.

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