
Una inflación creciente, una lucha por el derecho al aborto y un conflicto agravándose en Oriente Medio son el trasfondo de la carrera hacia la Casa Blanca de 2024. El 5 de noviembre, Estados Unidos vivirá una de las elecciones más polarizadas y significativas de su historia reciente. Los principales contendientes son el expresidente Donald Trump, quien ha enfrentado recientes condenas judiciales, y la actual vicepresidenta Kamala Harris, exfiscal general de California; ambos aspiran a liderar una de las naciones más influyentes del mundo.
Con el país dividido, la juventud estadounidense tiene la posibilidad de determinar el resultado de estas elecciones. Históricamente, los votantes más impredecibles, Gen-Z y Millennials, conforman el bloque electoral más amplio de este ciclo. Con 41 millones de "zoomers" habilitados para votar en 2024, una serie de temas que dividen a esta generación podría inclinar la balanza en la contienda.
La pandemia de la COVID-19 ha dejado al país en una situación económica de la que aún se está recuperando, especialmente en el terreno de la inflación. Desde febrero de 2020, los precios de los bienes de consumo han subido un 21,2%, mucho más que la media de cuatro años. Estados Unidos tiene un desempleo que alcanza el 4,1%, al mismo tiempo que la Reserva Federal ha subido once veces consecutivas los tipos de interés desde marzo de 2022 hasta septiembre de 2024.
Para comprender lo que está en juego para las generaciones más jóvenes, conversamos con cuatro ciudadanos estadounidenses, de entre 18 y 21 años, para conocer qué candidato les inspira o, incluso, si realmente planean votar el próximo 5 de noviembre.
La economía y los jóvenes estadounidenses
Ian Shehab es estudiante de tercer curso en la Universidad de Florida. Ian nos cuenta que está “muy preocupado por la economía y el futuro para generar ingresos para nuestra generación”. La vivienda en Estados Unidos se ha encarecido cada vez más: el coste medio de una casa ha aumentado un 47% desde 2020, y muchas personas que buscan comprar una casa después de haber pasado años ahorrando, simplemente no pueden permitírselo.
Ante esto, Kamala Harris ha propuesto un plan para ayudar a que la adquisición de una casa sea más fácil para los prestatarios primerizos. Con la promesa de 25.000 dólares de entrada para quienes compren su primera vivienda y un aumento de la construcción de viviendas multifamiliares, Harris espera impulsar el mercado inmobiliario y ayudar a los jóvenes compradores en el camino.
Ian cree que la promesa "suena increíble sobre el papel, pero cuando realmente lo analizamos económicamente, dar a los propietarios primerizos una ayuda de 25.000 dólares para el pago inicial, sólo va a producir una inflación en el mercado inmobiliario y los precios van a subir... en realidad no creo que vaya a ser muy beneficioso".
Ian reconoce que ha mantenido históricamente opiniones políticas conservadoras y cree que Donald Trump sería mejor para la economía. “Puedes ver lo que un político va a hacer, basándote en lo que ya han hecho”, nos comenta Ian, a lo que añade que “Kamala Harris ha hecho muchas promesas para mejorar la situación económica de Estados Unidos, pero durante su mandato no ha hecho nada de eso. Al contrario, Trump ha estado en el cargo y hemos visto su éxito. La economía era mejor, era más fácil comprar una casa y había menos guerras en el extranjero. Sin embargo, sigo pensando que está muy influenciado por los grupos de interés".
A pesar de todo, Ian declara que no votará ni a Harris ni a Trump, sino a la candidata del Green Party, Jill Stein, aunque cree que la demócrata tiene muchas posibilidades de ganar.
En Missouri, Jade Pita es estudiante de cuarto curso en la Universidad Washington en San Luis. Pita nos señala que se alinea más con el Partido Demócrata, teniendo una opinión opuesta a la de Ian. En sus palabras, “creo que el plan económico [de Donald Trump] es completamente erróneo. Vemos a docenas de economistas galardonados con el Premio Nobel publicando análisis que predicen los impactos de su política y parece que todo lo que planea hacer por la economía va a ser a expensas de la clase media".
"Los consumidores estadounidenses van a tener que pagar por las bajadas de impuestos y los aranceles que planea implementar”, concluye Pita. Cabe recordar que el candidato republicano ha anunciado que, si sale elegido presidente, promulgará aranceles del 10-20% para todos los países y del 50-60% sobre los bienes importados de China.
Aunque históricamente la estrategia de aumentar los aranceles a las importaciones ha demostrado escasos beneficios para la economía estadounidense, los consumidores y el comercio global, Donald Trump sostiene que este es el camino para fortalecer la economía del país. No obstante, en estos comicios, la economía no es el único factor decisivo.
La cuestión del aborto
En 2022, durante el gobierno de Joe Biden, el Tribunal Supremo de Estados Unidos revirtió la doctrina surgida del caso Roe contra Wade. La histórica sentencia de 1973 concedió a las mujeres de todo el país acceso al aborto legal. No obstante, en 2022, dicho derecho fue considerado inconstitucional por la mayoría conservadora del Tribunal Supremo, devolviendo a su vez a los estados la autoridad para regular esta práctica dentro de sus fronteras.
Dos años después, 21 estados han prohibido o restringido el acceso al aborto antes de lo establecido por la sentencia Roe contra Wade, lo que obliga a las mujeres que quieren abortar a cruzar las fronteras estatales para interrumpir su embarazo sin enfrentarse a ser perseguidas por los tribunales estatales.
Donald Trump se ha atribuido en repetidas ocasiones el mérito de la decisión del Tribunal Supremo de anular la sentencia, pero ha anunciado que, si es elegido presidente, no firmará una prohibición federal del aborto. Al otro lado del espectro político, Kamala Harris ha usado esta cuestión como reclamo principal durante su campaña, asegurando que nunca permitiría que entrara en vigor una prohibición nacional de esta práctica y prometiendo restaurar el aborto y los derechos reproductivos en todo el país.
Aunque Jade no cree que la demócrata sea su candidata ideal, afirma que “en lo que estoy completamente de acuerdo con Kamala Harris es en el aborto”. Citando tragedias que se produjeron como resultado de las políticas abortistas conservadoras, como las dos mujeres de Georgia que murieron tras no recibir tratamiento médico a tiempo, “[Donald Trump] obviamente no tiene consideración por las mujeres. Ya hemos visto a dos mujeres en Georgia que fallecieron a causa de sus leyes abortistas; creo que es realmente peligroso. Creo que las personas que deciden apoyarle únicamente por su política económica y hacen caso omiso de sus políticas sociales no ven lo que está en juego y cómo ese argumento no tiene un peso significativo”.
Para Jade, la candidata demócrata simboliza un futuro en el que las mujeres en Estados Unidos no tengan que temer por sus derechos, en claro contraste con lo que percibe como un futuro incierto bajo Donald Trump. Jade tiene claro que votará por Harris, señalando el derecho al aborto como una de sus principales prioridades en estas elecciones.
El aborto es una de las principales prioridades para muchos votantes jóvenes, quienes, en las elecciones de mitad de mandato de 2022, fueron el único grupo de edad que señaló el aborto como su tema prioritario. Los demócratas parecían contar con el voto femenino joven; sin embargo, el respaldo de Estados Unidos a Israel en la guerra en Gaza ha alejado a muchos de esta plataforma.
El impacto de la guerra en Gaza
A medida que estallan los conflictos y aumentan las tensiones en Oriente Medio, la política exterior estadounidense se ha convertido en el centro de atención de muchos jóvenes votantes en Estados Unidos. El ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 ha desencadenado continuas represalias israelíes en cuatro países distintos, dejando 1,2 millones de desplazados en Líbano y 1,9 millones de refugiados gazatíes –el 90% de la población–.
Con la Franja de Gaza prácticamente en ruinas y nuevos frentes de batalla emergiendo en Cisjordania, Siria, Líbano, Irán y Yemen, la guerra de Israel en Oriente Medio, junto con el apoyo inquebrantable de Estados Unidos al Estado israelí, se ha convertido en un tema clave para la juventud estadounidense.
Maha Adnan, estudiante de cuarto curso de la Universidad de Florida, está registrada como independiente y se inclina por abstenerse de votar en estas elecciones, afirmando que “la cuestión israelí-palestina es una de las grandes razones por las que tomo esta decisión”. Tanto Donald Trump como Kamala Harris han expresado inequívocamente su lealtad y apoyo a Tel Aviv, a pesar de la grave crisis humanitaria que ha creado en la Franja de Gaza. En la actualidad, Washington contribuye con el 15% del presupuesto de defensa de Israel, que asciende a 23.400 millones de dólares, y es poco probable que ninguno de los dos candidatos disminuya la ayuda militar.

Aunque Maha ve a la demócrata como una mejor candidata, aplaudiendo su actuación durante el debate presidencial de 2024 y su postura sobre el derecho al aborto, piensa que “la incapacidad de señalar lo que está mal en el mundo me deja muy mal sabor de boca. Sobre todo, viniendo de su entorno, siendo una mujer mitad afroamericana y mitad sudasiática”.
Para Maha, la situación en Oriente Medio es uno de los temas principales de este ciclo electoral, pero no está convencida de que ninguno de los candidatos o partidos represente los valores y la integridad que ella cree que Estados Unidos debería defender en su política exterior. A la pregunta de quién cree que ganará las próximas elecciones, Maha opina que la lealtad de los votantes de Donald Trump le llevará a cruzar primero la línea de meta.
Dentro las fronteras norteamericanas, el conflicto israelí-palestino también traía sus consecuencias. El 17 de abril de 2024, la Universidad de Columbia fue testigo de cómo se desarrollaba en su campus una acampada pro-palestina, en protesta por las inversiones económicas y sus vínculos con Israel. Este fue el catalizador que condujo a las acampadas en más de dos docenas de campus universitarios y de enseñanza secundaria en todo Estados Unidos, donde muchos estudiantes que protestaban se enfrentaron a la administración universitaria y a la policía, lo que llevó a la detención de más de 3.000 personas.
Laila Ahmed, estudiante de primer curso en el Emerson College de Boston, Massachusetts, preguntada por la forma en que la administración Biden había gestionado las protestas estudiantiles de la pasada primavera, declarando que "[a la administración Biden] no le importa... sé que Kamala Harris forma parte de esa administración y que su política nunca se alineará con la gente que quiere ver una Palestina y una Gaza libres".
Laila cree que la crisis humanitaria en Oriente Medio sería igual de catastrófica con ambos candidatos y ha decidido votar a la candidata abiertamente pro-palestina del Partido Ecologista, Jill Stein. "Muchos jóvenes de izquierdas que han decidido no votar en estas elecciones, o votar a un tercer partido no son necesariamente musulmanes, sud asiáticos o árabes estadounidenses. Son simplemente personas que entienden que este genocidio no puede continuar por más tiempo", concluye.
Cuatro estudiantes, uno de los cuales sabe que va a votar a uno de los candidatos de los grandes partidos. El resto, u optan por candidatos sin posibilidades de ganar o por la abstención. Tal situación no es un efecto aislado ante el desencanto general de las nuevas generaciones con la vieja política.
El expresidente y la vicepresidenta han estado compitiendo para ganarse el voto de estos 41 millones de votantes jóvenes que tienen el poder de hacer oscilar estas elecciones. Sin embargo, la volatilidad de este grupo es alta, y ninguno de los dos partidos parece estar atrayendo a los jóvenes de forma que les interese. La popularidad de Jill Stein, candidata de un tercer partido, está aumentando gracias a su plataforma firmemente propalestina, mientras que Harris y Trump están divididos en cuestiones como la economía y el aborto.
Por el momento, no hay un claro ganador a la vista, pero es evidente que la voz de los jóvenes en estas elecciones importa más que nunca, pudiendo cambiar el curso del futuro de Estados Unidos.
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