
La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca tras las elecciones de 2016 constató la asociación táctica entre el líder republicano y la alt-right –derecha alternativa, por su traducción al español–, hasta entonces agrupada en torno a organizaciones marginales de la esfera política de la derecha radical norteamericana. Hasta agosto de 2017, dicha simbiosis fue en cierta medida orgánica, debido al rol de Steve Bannon como consejero presidencial.
Los lazos simbólicos entre el trumpismo y la alt-right encuentran su reflejo en la demografía electoral de Estados Unidos, tal como evidenció
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