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Los escándalos marcan las primarias en Japón para suceder a Fumio Kishida

Fumio Kishida, primer ministro japonés y líder del Partido Liberal Democrático (PLD).
Fumio Kishida, primer ministro japonés y líder del Partido Liberal Democrático (PLD). Fuente: 首相官邸 (PMO) - bajo CC BY 4.0

Hace unas semanas, Fumio Kishida, primer ministro japonés y líder del Partido Liberal Democrático (PLD), anunció su intención de no seguir al frente de la formación. Cuando hace casi tres años asumió ambos puestos, no podía imaginar Kishida todo lo que se le iba a venir encima: la guerra de Ucrania, el asesinato de Shinzo Abe, el escándalo de la Iglesia de la Unificación, el escándalo de financiación del PLD o el estancamiento de la economía nipona.

En todo este tiempo se han sucedido las crisis de gobierno y las dimisiones de ministros, lo que ha obligado al primer ministro a hacer un complicado equilibrio. Agotado, Kishida finalmente ha tirado la toalla y ha abierto la carrera por la sucesión entre sus correligionarios.

Para ampliar: Segundo aniversario del asesinato de Shinzo Abe

Tras ponerse en marcha la maquinaria del PLD, se fijó que la fecha de las primarias fuese el 27 de septiembre. Se perfilan nueve candidatos para liderar el partido: Yoshimasa Hayashi, Shigeru Ishiba, Yōko Kamikawa, Katsunobu Katō, Takayuki Kobayashi, Shinjirō Koizumi, Taro Kono, Toshimitsu Motegi y Sanae Takaichi.

La mayoría de ellos son políticos veteranos, y algunos ya han participado con anterioridad en primarias, como es el caso de Shigeru Ishiba o de Sanae Takaichi. Y, aunque algunos candidatos tienen escasas de opciones de ganar, otros sí tienen más margen para llevarse el gato al agua. De hecho, no se recordaban en el PLD unos comicios internos tan reñidos.

La clave de estas primarias estará en lo que ocurra con los votos de los candidatos menores que salgan derrotados en las primeras votaciones. Las encuestas de los últimos días arrojan que los dos candidatos que más opciones tienen de ganar las primarias son Shigeru Ishiba y Shinjirō Koizumi, gozando Ishiba de una ligera ventaja.

Ishiba es un veterano del PLD y desde la década de 2000 ha participado en numerosas primarias, hasta ahora sin éxito. En cuanto a Koizumi, sobresale por su juventud y por ser el hijo del ex primer ministro Junichiro Koizumi, que ocupó la jefatura del gobierno entre 2001 y 2006. La ministra Sanae Takaichi, considerada una conservadora acérrima, goza de importantes –pero insuficientes– apoyos en el aparato del partido.

Para ampliar: La sombra de la Iglesia de la Unificación en Japón

El ganador de las primarias tendrá la ardua tarea de reconstruir la confianza del electorado en el Partido Liberal Democrático, alejando la sombra de los escándalos. Una tarea que a priori no parece nada fácil, especialmente en el caso de la Iglesia de la Unificación, que ha sido una auténtica pesadilla para Kishida.

La economía, que en febrero entró en recesión, es otra tarea pendiente, al igual que la política exterior en una Asia oriental en la que cada vez hay más tensiones con China y Rusia. Por el contrario, el PLD tiene algo a su favor: la oposición sigue siendo débil y está muy desunida, por lo que no constituyen una amenaza a corto plazo para el partido del gobierno. En el horizonte están las elecciones generales de 2025, cuya celebración está prevista para finales de octubre. 

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