
El 8 de diciembre de 2024, el mundo fue testigo de la caída de la dinastía Asad en Siria tras 53 años en el poder. Este acontecimiento no solo plantea la posibilidad de un efecto dominó en Irán, uno de sus países vecinos, sino que también genera dudas sobre un posible cambio en la dinámica de la región.
La relación entre el Irán de los ayatolás y la Siria de los Asad se caracteriza como una alianza estratégica y pragmática, fundamentada en intereses políticos, militares y geopolíticos compartido
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