Pablo Fuente: “Controlar que no se produzca una segunda ola de contagios es muy complicado”

Esta entrevista de Miriam González se realizó el pasado 8 de abril .

Pablo Fuente es un investigador y colaborador de Cuarto Milenio y Milenio Live. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Complutense y Máster en Administración de Empresas por ESADE, aunque su gran vocación siempre fue el periodismo. Tiene una larga trayectoria en su sector profesional y además creo el pódcast El Respeto, que tiene también su propio canal de Youtube.

– ¿Por qué comenzaste a prestar atención a este nuevo tipo de coronavirus cuando más allá de lo que estaba pasando en China y en otros países de Asia, el discurso más generalizado en Europa mantenía que este virus no era más que un tipo de gripe?

Nada más y nada menos que por curiosidad. Yo colaboro con Iker Jiménez y una de las cosas que creo que nos caracteriza como equipo es que somos gente muy curiosa. A principios de año leí un artículo sobre lo que estaba sucediendo en China, creo que era en torno al 15 de enero, y decidí seguir este tema. Me puse a indagar por mera curiosidad.

– La versión oficial sobre el origen de este virus señalaba a un mercado húmedo en China y a ciertos animales como el murciélago. ¿A día de hoy, qué datos pueden aportar información fehaciente sobre el origen de la COVID-19?

El genoma del virus se secuencia muy rápidamente en China y se comparte entre los científicos con una velocidad extraordinaria. Por un lado va la política pero por otro lado va la ciencia.

Cuando se realiza el análisis sobre el virus no se aprecian elementos extraños. No se ha utilizado otro virus anterior, que es lo que los científicos denomina un backbone de un virus conocido; no se ve que se hayan “pegado y cortado”, por así decirlo, diferentes partes para formar un nuevo virus distinto.

La secuenciación dice que no parece que haya sido creado en un laboratorio, el gran consenso de los científicos del mundo afirma que el virus no es una creación de un laboratorio. ¿Se podría llegar a hacer? Yo he hablado con expertos y doctores que afirman que sí podría realizarse con tiempo y que no se dejarían huellas. Pero yo creo en la versión de la gran mayoría de los científicos que dicen que este coronavirus no es una creación humana.

“El gran consenso de los científicos del mundo afirma que el virus no es una creación de un laboratorio. “

Por qué se ha extendido la duda entonces, pues como todos sabemos en Wuhan hay un laboratorio de categoría 4 de alta seguridad que estudiaba este tipo de virus y que además, con la terrible coincidencia de que habían estado trabajando en una quimera hace unos años, en la que utilizaron un coronavirus de un murciélago y realizaron una serie de modificaciones que lo hacían muy peligroso. Finalmente ese proyecto se abandona.

Laboratorio de Wuhan / Oficina General del Gobierno Popular Provincial de Hubei.

La duda es: ¿puede ser que este coronavirus tenga un origen natural, que haya ocurrido un accidente en un laboratorio y que el virus se haya escapado o que alguien se haya infectado? Debido a que este virus en muchos casos no presenta síntomas, ¿podría haber sucedido que una persona se haya infectado y el coronavirus se haya podido comenzar a expandir? No se puede descartar, pero es algo muy remoto. Los propios empleados y la científica jefa de este laboratorio de Wuhan juraban por su vida y por su honor que eso no había sucedido. Pero esto no lo vamos a saber nunca.

Nos tenemos que quedar con el sentido común y pensar que esto es una zoonosis –las zoonosis han ocurrido en el pasado y volverán a ocurrir– y que tiene toda la pinta de que haya sido originada por la naturaleza, en este caso por un murciélago. Todavía no sabemos con certeza si hay un huésped intermedio; no se sabe si es el pangolín, pero podría ser un hurón, podría ser un gato y esto es importante conocerlo. También se desconoce si por el contrario podría haber habido una transmisión murciélago-humano aunque es mucho más difícil, pero tampoco se puede descartar hasta que no sepamos quien es el huésped intermedio, si lo hay.

– ¿Qué indicios existen sobre la forma de transmisión del coronavirus y por qué hay tal divergencia de opinión en los sectores especializados?

Al ser un virus nuevo, aunque sea parecido a otros coronavirus, hay que estudiar las maneras de contagio, la ciencia va aprendiendo cosas cada día. En un principio se nos decía que la transmisión era a través de las famosas gotitas, que al estornudar o al toser se precipitaban rápidamente, podían permanecer en una superficie y si alguien toca esa superficie y se lleva la mano a la boca, a la cara o a los ojos se pudiese llegar a infectar. Poco a poco se empiezan a hacer más estudios en los que se cuestionan si esas gotas permanecen en el aire: ¿puede que este virus se transmita, como dicen los americanos, por una especie de nubes que permanecen en el aire durante un determinado tiempo y que alguien las aspire? Pues parece ser que así es.

Cuando los médicos llevan a cabo determinados procedimientos como son las pruebas de PCR, en las que se tiene que hacer la extracción de una muestra de la garganta o de la nariz se producen una serie de aerosoles; en las habitaciones de los hospitales en las que se llevaron a cabo estos procedimientos –aunque son condiciones muy especiales– se ha llegado a medir que esas “nubes hipotéticas” podrían permanecer hasta tres horas activas. Parece ser que la transmisión por el aire esta ahí. Esto se puede trasladar a la vida diaria, por ejemplo, si alguien en un supermercado tose puede que el virus permanezca; parece ser que esto puede pasar, pero tampoco se sabe con certeza. He leído un estudio de un instituto de Finlandia en el que precisamente analizaban esto –la prevalencia de esta nube hipotética de gotitas en un supermercado– y se supone que hasta unos treinta minutos después se podía detectar.

Cada día se aprende algo nuevo y viendo el número de contagios hay algo que creo que se nos estaba escapando. La tasa de reproducción del virus es muy muy alta y esto tiene que tener alguna explicación, posiblemente esta sea una de ellas.

– ¿Qué es un “supercontagiador”?

Como ha sucedido con otros virus se da el caso de ciertas personas que pueden llegar a contagiar a un número muy elevado de gente. Normalmente, cuando hablamos de la tasa de reproducción R0, hay diferentes tipos de estimaciones. Inicialmente en China estaba en torno al 2-2,3. Esto quiere decir, simplificándolo mucho, que una persona podía llegar a infectar a otras dos. El Imperial College ha hecho un artículo hace poco en el que estimaban que esta tasa de reproducción básica era del 3,87 y el CDC americano la pone por encima de 5. Cuanto más alta sea la tasa de reproducción más contagios se llevan a cabo a través de una sola persona.

Un supercontagiador es alguien que en lugar de respetar esa norma de 3 o 5 que mencioné, puede llegar a 80 por ejemplo, tal y como ha sucedido en Corea del Sur, donde una sola persona ha contagiado a otras 80. El misterio está en conocer por qué esas personas son supercontagiadores. Pero esto se ha dado en otras ocasiones y con otros virus, de vez en cuando surgen personas que tiene una tasa de reproducción básica gigantesca.

– Las cifras de contagiados y de fallecimientos por la COVID-19 están siendo objeto de polémica por la desproporción en el número de casos positivos y de muertes entre los diversos países ¿a que se puede deber este fenómeno ya que mientras hay estados duramente golpeados otros no han sufrido unas consecuencias tan acusadas?

Aquí surgen diferentes hipótesis. La lógica es que si nos creyésemos las cifras que China reportaba estábamos hablando de una tasa de muerte muy baja. En Europa, y concretamente en Italia que fue el primer gran país que se enfrentó a esto de manera grave, se puede ver que la tasa de fallecimientos es altísima. Italia tiene una tasa de mortalidad que está en torno a un 10 por ciento. Para calcular los fallecidos por el coronavirus hay que ver el número de test que se efectúan.

“Para calcular los fallecidos por el coronavirus hay que ver el número de test que se efectúan”

Si no se hacen muchos test el número de contagios es relativamente bajo y la tasa de fallecimientos parecerá más alta ya que no se han detectado todos los casos positivos. Esa puede ser una de las explicaciones: que el número de contagios sea mucho más alto de lo que pensamos. Otra teoría es que se nos haya ocultado la magnitud real de fallecimientos.

Hemos visto que en China –donde es obligatoria la cremación– el número de urnas era mucho más alto que el número oficial de fallecidos; según un artículo que he leído as respecto se decía que el número de fallecimientos en China podía ser mucho más del doble.

Pero esto estamos viéndolo también en España: si cogemos los periódicos vemos que las funerarias están comunicando números mucho más altos que las cifras oficiales. Yo creo que los gobiernos están controlando los mensajes para no asustar a la población, no se trata de una cuestión que pase solo en China.

En mi opinión es una conjunción de factores; por un lado la tasa de muertos es seguramente más alta de lo que se nos cuenta, y por otro al no estar haciendo test y no conocer la cantidad real de contagios de forma precisa el porcentaje parece más alto.

– ¿No será contraproducente que se esté controlando, supuestamente, la información con el fin de no alarmar cuando ya se sabe que el virus va permanecer mucho más tiempo?

Yo soy partidario de informar. Precisamente de esto hablaba con la ex consejera de la Organización Mundial de la Salud –que ha manejado las crisis de comunicación en otras pandemias– y decía que hay que contarle a la gente la verdad y cuanto antes, hay que comunicar de forma completa. Cuanto más transparente se es a la hora de informar, más orientadas serán las medidas que se puedan tomar.

“Creo que se nos está tratando de manera un poco infantil y se nos está tratando de sobreproteger en exceso”

Creo que se nos está tratando de manera un poco infantil y se nos está tratando de sobreproteger en exceso, pero al final es contraproducente porque los números saldrán a la luz y las medidas se tendrán que prorrogar. Ese juego de seguramente levantemos medidas el día 26 de abril y luego no, creo que es peor.

– La Organización Mundial de la Salud ha dado marcha atrás sobre el uso mascarillas y ahora las recomienda, a medida que ha pasado el tiempo la propia Organización ha ido reculando en cuestiones que ya estaban mostrando su eficacia en países como Corea del Sur ¿Cómo valoras la campaña informativa de la propia OMS ?

Pienso que la OMS ha hecho cosas muy bien como las alertas tempranas que se emitieron en diferentes países y los informes que se compartieron a través de sus propios enviados a China cuando estuvieron evaluando la situación real de la pandemia. Creo que la OMS había dado una voz de alarma muy clara que se ignoró por casi todo el mundo. Esto está en la parte positiva .

“Creo que la OMS había dado una voz de alarma muy clara que se ignoró por casi todo el mundo “

En el lado negativo, hay cosas que no comprendo, como el tema de las mascarillas y que sigan diciendo que no está probada su efectividad. Se siguen acogiendo a excusas un poco absurdas para no promover el uso entre la población cuando sabemos que siempre es mejor estar protegido que no estarlo. Yo ponía el ejemplo el otro día de las enfermedades de transmisión sexual: sabemos que existen multitud de enfermedades de transmisión sexual y no porque alguien no sepa utilizar un preservativo de forma adecuada se le dice que no lo use. Esto es muy parecido.

El jefe de la misión de la OMS en Wuhan, Bruce Aylward  / AP-Reuters

La carga viral de este coronavirus es muy importante y no es lo mismo recibir mil viriones que doscientos. Si hay una barrera en la nariz y en la boca y también en los ojos, de los que se habla poco pero que también hay que proteger, siempre va ayudar. La excusa de si la gente no se quita bien la mascarilla y ese tipo de cuestiones se pueden solucionar educando, y para esto están las televisiones públicas y los medios.

– ¿Cómo es posible que después de ver al ejército chino desplegarse en Wuhan, los gobiernos occidentales no se hayan dado cuenta de lo que venía?

Yo no creo que no se hayan dado cuenta. En mi opinión se ha mezclado un toque de prepotencia y de cierta ignorancia. No se ha hecho caso a los mensajes de alarma de la propia OMS, que ha estado publicando informes y eso es muy grave.

Se supone que la OMS es la entidad mundial a la que hay que escuchar y los gobiernos decidieron ignorarla. Se nos ha advertido durante mucho tiempo de los riegos de una zoonosis a nivel planetario que llegase a producir una pandemia como al final ha sido. Hay una tesis doctoral de una persona de la Universidad de Navarra, datada en 2013, que cuando uno se la lee tiene ganas de llorar porque todo lo que ha ocurrido paso a paso estaba allí descrito.

– ¿Cuáles son las medidas de protección adicionales que se deberían estar promoviendo para tratar de frenar la propagación de este coronavirus?

En primer lugar el tema de las mascarillas clarísimamente, si no tenemos mascarillas quirúrgicas FFP2 o FFP3, que se explique como hacerlas en casa. Hay formas de hacerlas con una camiseta o con un paño de cocina.

Militares chino / Carlos García Rawlins

Otra cuestión son las medidas adicionales de limpieza de los productos. Todavía hay mucho desconocimiento sobre la prevalencia del virus en superficies, no por parte de la ciencia que ya lo sabemos, pero la gente tiene que saber como limpiar el envase de un brick de leche, por ejemplo, necesita conocer que hay que coger un paño que debe tener una concentración de lejía u otro producto. Todavía hay cosas muy básicas –como la prevalencia del virus en superficies– que se están ignorando.

En algunos medios de transporte y en determinadas personas desplazándose por algunos sitios, incluso en los supermercados, no se están observando medias profilácticas. Si tenemos dudas sobre la transmisión de este virus por vía aérea, es mejor prevenir, y tendríamos que haber sido más duros con ciertas medidas.

– ¿Qué estrategia gubernamental ha sido hasta ahora más efectiva para frenar la expansión del virus?

Los grandes ejemplos son Corea del Sur y Singapur, donde las medidas consisten básicamente en pruebas masivas. Para tomar decisiones políticas sobre cuanto tiempo tiene que durar el estado de alarma tendremos que conocer cual es la tasa del transmisión. Esto afecta a todo y también a la teoría de la inmunidad de rebaño.

Hasta que no hagamos test y conozcamos cuanta gente ha pasado la enfermedad y es “teóricamente” inmune no vamos a poder ver cuan lejos o cerca estamos de relajar estas medidas. Todo lo que sea actuar si tener esas informaciones es ir a ciegas. 

“Si no hacemos test, seguimientos y aislamientos nos seguiremos enfrentado a nuevas olas”

Si no hacemos test tampoco sabremos cuantos casos de personas asintomáticas se siguen produciendo y si no hacemos seguimiento de esos casos –como sí está haciendo Corea del Sur y Singapur– el virus se va a seguir propagando. Tendremos que ver los datos reales para saber con quién ha estado en contacto una persona que haya dado positivo. Sin tests, seguimientos y aislamientos nos seguiremos enfrentado a nuevas olas que volverán y entraremos en un modo de aislamiento continuo hasta que surja una vacuna o un remedio farmacológico.

– ¿Cuándo una persona ha superado el coronavirus es ya inmune?

No hay certeza de esto, pero son suposiciones muy bien fundadas. Asumimos que una persona que se ha recuperado de la enfermedad va a ser inmune, pero no se sabe por cuanto tiempo. Se asume también que por lo menos la inmunidad durará un año, en el caso de SARS Co-V hay personas que hasta los doce años siguen siendo inmunes, pero realmente no lo sabemos.

Es importante conocerlo porque afecta directamente a la teoría de la inmunidad de rebaño, esta teoría nos dice que si un 66 por ciento de la población se recupera va a provocar que no se siga extendiendo la pandemia, teniendo en cuenta la tasa de transmisión. Pero si la inmunidad no se llega a producir, o no lo hace durante un tiempo demasiado largo, esto afecta a la vacuna, porque se tiene que saber cuan potente debe ser.

Japón / Charly Triballeau-AFP

Esta cuestión tiene muchas implicaciones y es precisamente lo que están tratando de conocer los análisis serológicos que en España se están comenzando a realizar ahora. He visto empresas privadas que ya los están ofreciendo. Además, hay otras empresas aquí que por su cuenta y sin esperar a que el estado los ofrezca ya están haciendo test serológicos para entender un poco más sobre la inmunidad y poder tomar decisiones clave para saber quien se puede incorporar al trabajo.

– Muchas consignas mediáticas que prevalecían en los primeros episodios de la propagación del virus se han ido derrumbando ¿a que crees que sebe la “laxitud” informativa que se ha visto en algunos sectores de la comunicación y que problemas pude acarrear?

En muchos casos los medios defienden los intereses de un mensaje gubernamental. La protección de la economía pudo ser el principal motivo para ignorar que esto era mucho más grave de lo que se nos decía.

Por otro lado está el papel lamentable de supuestos periodistas que no han hecho su trabajo. Yo que soy un outsider, que no soy periodista sino un mero curioso, no tengo información privilegiada, solamente he acudido a las fuentes, que es lo que deberían haber hecho estos periodistas. Si hubieran hecho su trabajo se habrían dado cuenta de que esto era muy grave, que no era una gripe y que iba a ocasionar problemas en relación a los equipos de protección individual y a los ventiladores que España no tenía y que íbamos a necesitar. Estas fueron las cuestiones sobre las que yo pregunté en aquel famoso programa, pero no lo hice porque yo fuera especial o pitoniso, sino porque había hecho mi trabajo de acudir a las fuentes.

Creo que se ha mezclado una falta de profundidad a la hora de hacer bien su trabajo y luego seguramente intereses de minimizar el problema para no ocasionar daños colaterales. Pero yo que soy economista siempre decía: los infectados y la pandemia acabarán cerrando la economía. No hace falta que nosotros la protejamos porque se acabará cerrando sola.

La situación económica tiene muy mala pinta, porque estamos viendo un país paralizado, con un paro muy alto y el número de ERTEs reales se ha quedado muy atrás de lo esperado. Se van a cerrar muchas empresas, esto tendrá un gran impacto sobre la liquidez de compañías que terminarán desapareciendo. Todo va a depender de cuanto dure esta parálisis y de si tenemos la suerte de que aparezca un remedio farmacológico que sea útil. No hablo de vacunas, porque ahí soy un poco más pesimista respecto a los tiempos.

Hay estudios en curso que prometen mucho –uno de ellos es el proyecto Solidarity de la OMS– respecto a los tratamientos farmacológicos. Si mañana nos dijesen por ejemplo que la cloroquina es un remedio eficaz que permite pasar el virus sin que te acabe matando, se reactivaría el sector productivo.

– ¿Por qué eres pesimista con respecto al tiempo que tardará en desarrollarse la vacuna de la COVID-19?

Un poco mirando al pasado y teniendo en cuenta otros factores como que nunca se ha desarrollado una vacuna contra un coronavirus. Existe en animales, por ejemplo en los gatos, pero no en humanos. También es verdad que el Sars y el Mers prácticamente han desaparecido solos.

No es fácil y llevará tiempo. Para hacer una vacuna de forma normal hablamos de un período de diez años y aquí se están dando plazos que rondan los doce o los dieciocho meses, con lo cual nos vamos a saltar muchos de los pasos que son deseables y eso significa asumir riesgos. Pero esto no quiere decir que no vaya a ocurrir. Yo jamás he visto en la historia de la humanidad una compartición tan bestial entre científicos en tiempo real sobre análisis filogenéticos, por ejemplo. Se han realizado más de 3.600 secuenciaciones de genoma de personas infectadas y todas se comparten en tiempo real para entender como evoluciona el virus.

Hay más de una veintena de empresas luchando por sacar una vacuna, que es lo normal, y más de treinta corporaciones elaborando remedios farmacológicos. Con este grado de unidad en la comunidad científica podríamos tener la suerte de que se consiga rápido y funcione, pero lo que me hace ser negativo y un poco pesimista es la gran desunión que observo a nivel político. Me refiero a países de la Unión Europea que han ido a salvarse por su cuenta y se han llegado a restringir la exportación de productos, algo que es algo inaudito.

Donald Trump durante una rueda de prensa sobre el coronaviurs / CNN.

Hay una falta de unión bestial ante un problema que es global, habría que actuar de forma global y todos a una. Por primera vez en la historia estoy observando que Estados Unidos ha rechazado erigirse como líder del mundo y tirar para delante. Parece ser que están más enfocados en su propio país. Me da un poco de miedo esta desunión.

– La geolocalización, los registros de datos personales y muchas medidas cercanas al control social se han implantado por parte de los gobiernos para tratar de frenar la propagación del virus, aunque ya eran una tendencia antes de esta crisis ¿Qué perspectivas de futuro y qué riesgos puede tener su aplicación tras el proceso de normalización que estamos observando?

Los riesgos son que medidas excepcionales que se pueden llegar a adoptar para atajar un problema, y que realmente son efectivas, se perpetúen en el tiempo.

Otro riesgo muy real es que esos datos que obtengan debido a la pandemia no se utilicen únicamente para sacarnos de esta y que acaben en manos de broker de datos como ha ocurrido en el pasado. Otra cuestión es que el gobierno tenga acceso, utilizando como excusa que ciertas medidas son necesarias para superar esta crisis, a datos que cuando se triangulan dicen mucho sobre quienes somos, sobre las orientaciones políticas y los gustos personales. Aunque siempre se habla de la anonimidad sabemos que es irreal, los datos nunca llegan a ser anónimos del todo, y se pueden triangular perfectamente. Hay experimentos sobre esto que llegan a asustar.

“Los datos nunca llegan a ser anónimos del todo”

Existe el riesgo de que se haga un mal uso de esta información y que estas medidas se perpetúen: situaciones excepcionales que se convierten en situaciones normales. Hay que explicar a los ciudadanos en que va a consistir este proceso y se nos tienen que dar unas garantías.

Se han hecho caminos importantes como la ley de protección de datos y a nivel europeo se había avanzado muchísimo, ahora estamos desandando ese camino. Creo que no hay garantías sobre el uso final de estos datos. También es cierto que los ciudadanos estamos cediendo nuestra información prácticamente sin saberlo; la gente está muy preocupada por este tipo de cosas pero si llegásemos a entender que ya lo estamos haciendo día a día pues igual nos preocuparíamos un poco menos. Es una mezcla de desconocimiento y oscurantismo.

– El coronavirus ha llegado para quedarse durante algún tiempo al menos y las duras medidas de confinamiento no pueden extenderse indefinidamente ¿Cómo va a ser la vuelta a la “normalidad”?

Todo pasa por los test serológicos que se van a implantar necesariamente y nos acabarán dando una foto de cual es la situación real. Si el conocimiento de la expansión del coronavirus nos indica que hay un alto número de españoles que ya han pasado el virus –imaginemos que lleguemos a la cifra del 60 por ciento– podrían volver a incorporarse al trabajo y la pandemia dejaría de extenderse. Como ese no va a ser el caso, porque cuando hagamos esa “foto”, veremos que estamos muy por debajo de ese porcentaje mágico que da la famosa inmunidad de rebaño, es posible que tengamos que ir de forma gradual. Lo que significa que a los grupos de riesgo de la sociedad, las personas mayores y los inmunodeprimidos, quizás se les pida que se queden en casa más tiempo y la gente más joven pueda salir paulatinamente.

Posiblemente esa gente que se vaya incorporando no va a poder hacer lo mismo que antes, a lo mejor no podemos acudir a un concierto en el Bernabeu con 100.000 personas. La vida tal cual la conocíamos va necesariamente a cambiar y es probable que se nos obligue a ir con mascarillas. Los empresarios en hostelería se tendrán que acostumbrar a redoblar sus medidas de higiene con controles muchísimo más estrictos.

– ¿Deberíamos esperar nuevas oleadas de contagios?  

Ojalá me equivoque pero creo que es inevitable que haya nuevas oleadas, sobre todo viendo lo que está ocurriendo en China o en Japón. Controlar la epidemia en un mundo globalizado, cuando se relajan las medidas y la gente comienza a moverse, es muy difícil. Igual que esto se extendió como la pólvora, controlar que no se produzca una segunda ola es muy complicado y por eso tan necesario ir paulatinamente, con mucha cautela, pero sobre todo no ir a ciegas. Necesitamos información para decidir.

Se están cometiendo errores increíbles como comprar test que no funcionan. Que se deje de comprar a los proveedores del propio país para irse a comprar fuera no es la mejor opción. Todos los que hemos importados productos de China sabemos que todo se basa en relaciones de confianza y a largo plazo. Alguien nuevo que llegue a comprar en China seguramente va comprar en condiciones peores que una persona que haya estado durante 15 o 20 años en ese mercado y que conozca como funciona. Pero si es cierto que nadie se ha enfrentado a esto antes y es muy fácil hablar de lo que habría que haber hecho a posteriori.

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Miriam Gonzalez Francisco

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