
Namibia tendrá por primera vez una mujer al frente del país. La actual vicepresidenta, Netumbo Nandi-Ndaitwah, obtuvo un 58% de los votos en las elecciones celebradas el 27 de noviembre, consiguiendo el mínimo exigido para evitar una segunda vuelta. Su partido, la Organización del Pueblo del África del Suroeste (SWAPO), se quedó a solo dos escaños de la mayoría absoluta, circunstancia que conseguirá gracias a los ocho diputados escogidos directamente por la presidencia. De este modo, SWAPO continuará siendo el partido hegemónico en el país, tras haber ganado todas las elecciones desde su independencia en 1990.
A pesar de que análisis y encuestas vaticinaban una posible derrota oficialista, los resultados dejaron al principal candidato opositor, Panduleni Itula, con cerca de un 26% de los sufragios. Su formación, Patriotas Independientes por el Cambio, ha anunciado acciones legales para impugnar los resultados, declarando que no los iban a reconocer desde antes de su anuncio.
Los comicios estuvieron marcados por la mala organización y repetidos fallos técnicos, que obligaron a alargar las votaciones más días de los previstos. En este contexto, Itula consideró que se había “violado el Estado de derecho”, por lo que no podían considerarse como “libres, justas y legítimas”.
A la espera de las decisiones de la justicia, la victoria de Nandi-Ndaitwah parece bastante consolidada y diversos mandatarios de la región se afanaron a felicitarla. “La nación namibia ha votado por la paz y la estabilidad”, declaró la presidenta electa tras anunciarse los resultados. La mala situación económica, el desempleo y los escándalos de corrupción que salpicaron el gobierno de Hage Geingob, fallecido en el cargo en febrero de este año, han sido los principales temas de la campaña, situación que la nueva dirigente aspira a superar gracias a las grandes bolsas de petróleo y gas descubiertas recientemente frente a las costas de Namibia.
Figura clave en Namibia
La historia de Nandi-Ndaitwah se encuentra estrechamente ligada a la de SWAPO, organización a la que se unió con tan solo 14 años. Por entonces, Namibia se encontraba bajo ocupación de Sudáfrica, quien imponía un régimen de apartheid. SWAPO surge como un movimiento de liberación contra el dominio de la minoría blanca. Tras ser arrestada, Nandi-Ndaitwah se exilió en Zambia y posteriormente en Tanzania, convirtiéndose en la representante principal de SWAPO en el exterior.
Tras la independencia en 1990, volvió a Namibia y ocupó varios cargos en los sucesivos gobiernos, incluyendo el de ministra de Relaciones Internacionales y Cooperación o el actual de vicepresidenta. Entre sus mayores logros se encuentra la promulgación de la Ley de Lucha contra la Violencia Doméstica, ejerciendo como una gran defensora de los derechos de las mujeres tanto en el exilio como en la administración. Sin embargo, por sus convicciones cristianas, ha mostrado tendencias más conservadoras en temas como el aborto o los derechos LGTBIQ+.
Entre sus mayores retos, se encuentra el de recuperar el paulatino retroceso electoral de SWAPO, quien en 2014 llegó a cosechar un 87% de los sufragios. Una situación que se repite en todo el sur del continente africano, donde los antiguos movimientos de liberación pierden cada vez más legitimidad ante una población muy joven.
Este mismo año, el Partido Democrático de Botsuana perdió el poder tras 58 años de gobierno ininterrumpido, el Congreso Nacional Africano no consiguió la mayoría absoluta por primera vez desde la caída del apartheid sudafricano y la victoria del FRELIMO en Mozambique se encuentra envuelta en acusaciones de fraude y masivas manifestaciones con decenas de personas asesinadas.
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