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Macron desvela su nuevo ejecutivo con concesiones a la extrema derecha

Michel Barnier, nuevo primer ministro de Francia.
Michel Barnier, nuevo primer ministro de Francia. Fuente: redes sociales de Barnier

Más de dos meses después de las elecciones legislativas, Emmanuel Macron ha dado a conocer a los nuevos ministros que van a componer el nuevo gobierno de Michel Barnier, un gabinete con una clara alineación a la derecha.

Este gobierno es la respuesta al crecimiento electoral de la extrema derecha en los últimos comicios. Si bien no se ha incluido ningún ministro perteneciente a Reagrupamiento Nacional (RN), es evidente que el giro hacia la derecha busca satisfacer a un sector del espectro político con influencia –142 diputados– que rechazaría un ejecutivo abiertamente progresista.

Para ampliar: Emmanuel Macron y el arte de nombrar a un primer ministro

En este caso, se renuevan la mayoría de los cargos, dando salida a caras asentadas del macronismo como Éric Dupont-Moretti en Justicia o Gérald Darmanin en Interior. Aunque algunas figuras permanecen, este gobierno cuenta con integrantes más a la derecha que los integrantes del partido de Macron. Se trata de un gabinete de minoría parlamentaria pero que busca abrir su apoyo con guiños a la extrema derecha, como sería el nombramiento de un ministro del interior de Los Republicanos (LR).

En esta renovación, de las carteras más importantes, solo una se repite: la de defensa, encabezada por Sébastien Lecornu. El antiguo miembro de LR fue nombrado secretario de Estado del Ministerio de Transición Ecológica en el segundo gobierno de Édouard Philippe en 2017. Tras integrarse en un gabinete macronista, fue excluido de su partido, pasando a las filas de la formación del presidente. Su trayectoria en la derecha podría haber sido determinante para conservar su puesto en la renovación de Michel Barnier.

Su caso es parecido al de Rachida Dati –que ya fue ministra de Justicia bajo Nicolas Sarkozy–. La actual ministra de Cultura, nombrada hace menos de un año, era la principal figura de la oposición en el consejo del Ayuntamiento de París. Habiendo una clara tensión entre Dati y la alcaldesa Anne Hidalgo, al asumir su nuevo cargo, Hidalgo no dudó en despedirla con un irónico “deseó buena suerte” al mundo de la cultura, haciendo muestra de la mala relación entre las dos mujeres más conocidas en la casa consistorial de la capital.

Otros tres miembros de más bajo perfil se mantienen en el gobierno, pero cambiando de puesto, como Catherine Vautrin, Agnès Pannier-Runacher  o Guillaume Kasbarian.

Para ampliar: Macron bloquea un gobierno de izquierdas en Francia

El presidente ha nombrado a un gobierno poco continuista con el anterior, con la intención de “tomar siempre en consideración” el “sufragio” de los franceses, aunque la realidad lo contradice. Este ejecutivo no representa la nueva arquitectura en la Asamblea Nacional, donde el Nuevo frente Popular (NFP) es el primer grupo de la cámara y RN el tercero. Ninguno de los dos ha obtenido una cartera ministerial.

Según informa el medio francés Le Monde, Macron buscó el beneplácito de Marine Le Pen y Jordan Bardella –líderes de RN– al nombrar a Michel Barnier como primer ministro con el objetivo de evitar, al menos, una oposición frontal de ambos ante el anuncio del nuevo jefe del ejecutivo.

Los poco más de dos años restantes de Macron

El presidente decía hace un año que tiene “un contrato temporal hasta 2027” en referencia a la obligación de dejar el Elíseo al final de su mandato. A poco más de dos años de las presidenciales, Macron sigue con la práctica de sustituir gobiernos desgastados por otros con el objetivo de continuar con su agenda política.

Su primer ministro tiene la tarea de capitanear un ejecutivo sin contar con un apoyo sólido en la Asamblea Nacional. Aunque por ahora no ha sido votado por RN, la realidad es que el primer ministro –y varios de sus miembros– pertenecen a Los republicanos, una formación que cosechó únicamente un 5% de los sufragios en las pasadas elecciones legislativas.

Sin embargo, ese pequeño porcentaje ha obtenido una de las cabezas del ejecutivo francés, lo que supone un golpe de suerte para un partido que temía su desaparición de la política nacional por la marcha de su secretario general, Eric Ciotti, y varios de sus integrantes a las filas de RN.

Para ampliar: La desdiabolización de la extrema derecha en Francia

En este contexto, seleccionar a un miembro de LR es una apuesta de Macron que le permite evitar el nombramiento de un primer ministro abiertamente de extrema derecha –como se temía después de las elecciones europeas de junio–, al tiempo que le otorga concesiones suficientes para avanzar con su programa político.

En el otro lado del tablero, la izquierda encabezada por el NFP se opone a la designación de Barnier, máxime teniendo en cuenta que su candidata, Lucie Castets, fue rechazada por Macron y su séquito por correr el riesgo de ser censurado. La solución del presidente galo ha sido elegir un primer ministro que ha encontrado el apoyo en RN. Pero la realidad es que Macron no quería una primera ministra de izquierdas, temeroso de que derogara la reforma de las pensiones o aumentara el salario mínimo, haciendo que “los mercados financieros se asusten y Francia se hunda”.

Aunque Marine Le Pen también se mostró contraria a la reforma, y su partido está intentando revertirla con una proposición de ley, el presidente de RN, Jordan Bardella, ha expresado su apoyo a la medida, Además, propuso aumentar la edad de jubilación hasta los 66 –dos años más que en la actualidad– si se quería obtener la pensión completa para aquellos que entren en el mercado laboral más tarde.

Así, la lectura del movimiento del presidente francés es la de un líder decidido a cumplir su "misión", dispuesto a hacer lo necesario para materializar sus objetivos; aunque eso implique ceder a la extrema derecha. 

Emmanuel Macron saluda a Gabriel Attal, anterior primer ministro francés.
Emmanuel Macron saluda a Gabriel Attal, anterior primer ministro francés. Fuente: redes sociales de Macron

Cierto es que poco se esperaba que la izquierda pudiera ganar viniendo de una división reciente, pero la previsión de tener a RN en cabeza tampoco era positiva. Ya en su momento, varios miembros del partido de Macron recibieron con enfado la convocatoria de elecciones. Unos comicios que pusieron al presidente de nuevo en la realidad, lejos de la posición de estratega.

El siguiente reto para él son los presupuestos. Será entonces cuando se verá de quién buscará el apoyo necesario para su aprobación: si de la ganadora coalición de izquierdas del NFP o de la cada día más poderosa extrema derecha de RN.

El nuevo gabinete tiene trabajo por delante. En el gobierno de Barnier la mayoría de carteras van a ser ocupadas por caras nuevas. Algunos previamente secretarios de estado o ministros delegados, pero que no estaban previamente en primera línea del foco político.

Los protagonistas del gabinete de Michel Barnier

Bruno Retailleau: el nuevo ministro del interior ha sido hasta ahora el presidente de LR en el Senado. Es un diputado senior, que también ha sido presidente de la región del País de la Loira –con capital en Nantes–. En 2022 se presentó a las primarias de la formación, perdiendo contra Eric Ciotti –quien posteriormente se acercó a RN–. Retailleau es un hombre conservador que ha hablado de la “descivilización” en referencia a los migrantes o franceses con orígenes extranjeros. Asimismo, en 2013 se opuso a la aprobación del matrimonio igualitario en Francia.

Para ampliar: Emmanuel Macron y los ecos de un imperio caído

Antoine Armand: el nuevo ministro de Economía y Finzanzas –sustituye a Bruno Le Maire tras siete años– es un “enarca” –nombre dado a los estudiantes de la extinta Escuela Nacional de la Administración– y es bisnieto del alto funcionario y expresidente de la SNCF, Louis Armand. Desde 2022, es diputado por el partido de Macron, Renacimiento. Su principal reto a corto plazo será la aprobación de los presupuestos generales este otoño.

Didier Migaud: exdiputado socialista, nombrado en 2009 por Nicolas Sarkozy como presidente del Tribunal de Cuentas francés, momento en el que se desligó de sus cargos y vínculos con el partido. Recibe el cargo de ministro de Justicia, sustituyendo a Dupont-Moretti, conocido por su actitud arrogante frente a sus adversarios políticos –y los miembros de la judicatura que lo desaprobaban–.

Jean-Noël Barrot: será ministro de Asuntos Exteriores y Europeos –que ya había sido diputado y ministro delegado de asuntos de Europa– y enfrentará la compleja tarea de ajustar la posición de París ante un empeoramiento y pérdida de relaciones con varias de sus antiguas colonias, agravado por una política exterior que no siempre ha estado en sintonía con la visión internacional de Macron.

Anne Genetet: asume la cartera de Educación. Proviene de la Asamblea Nacional, como diputada de los franceses en el extranjero en las regiones de Asia y Oceanía. Genetet debe hacer frente a varios problemas bajo la atenta mirada de los medios.

Para ampliar: Macron convoca elecciones legislativas en Francia y lanza un órdago a Le Pen

Por un lado, el descontento de los profesores ante condiciones de salarios o ratios de alumnos. Por otro, las polémicas como la prohibición de la abaya en las escuelas introducida por Gabriel Attal o la dimisión, a los 28 días de ser nombrada ministra, de Oudéa-Castera –quien luego fue trasladada al Ministerio de Deportes– tras sus declaraciones sobre la educación pública y la elección de una prestigiosa escuela privada parisina para sus hijos.

Geneviève Darrieussecq: médica alergóloga de formación, la nueva ministra de Sanidad ya recorría el gobierno en cargos de ministra delegada. Del Movimiento Demócrata –integrado en la coalición de Macron–, Darrieussecq lleva en política desde 2004. En su cargo, deberá afrontar, entre otros desafíos, la saturación de los hospitales franceses.

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