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Las filtraciones del Pentágono: la guerra en Ucrania y las luchas internas en Rusia

Las filtraciones del Pentágono han supuesto la publicación masiva de información de inteligencia estadounidense.
Las filtraciones del Pentágono han supuesto la publicación masiva de información de inteligencia estadounidense. Fuente: David B. Gleason – CC BY-SA 2.0

Desde febrero de 2023 se ha revelado una de las mayores filtraciones de inteligencia de Estados Unidos de la última década. Sin embargo, hay algo que distingue a estas filtraciones del Pentágono de otras anteriores, como las de Edward Snowden, Chelsea Maning o Reality Winner. Las motivaciones, y el contenido, no son los mismos. En este caso el culpable parece ser un joven de 21 años de la Guardia Nacional Aérea de Massachusetts, Jack Teixeira, que trabajaba en la división de inteligencia, razón por la que tenía acceso a información clasificada. 

La cuestión es que Teixeira no reveló información moral o políticamente sensible, ni sobre espionaje a ciudadanos estadounidenses ni sobre crímenes cometidos por EEUU, sino información mucho más mundana como evaluaciones sobre la situación bélica en Ucrania, la postura de otros países en la guerra o las capacidades de China. Tampoco filtró esta información a la prensa, es decir, Teixeira no es un delator (whistleblower), ni pretendía que esta información saliera al público general; ni trabajaba para una fuerza extranjera. Por el contrario, Teixeira compartió esta información entre un reducido grupo de personas en un canal de Discord, pues al parecer lo que le motivó fue algo tan simple como aparentar autoridad por conocer secretos del gobierno. 

Podemos concluir que este caso es el producto de la expansión sin precedentes que ha tenido el sector de inteligencia en Estados Unidos desde el 11-S, lo que provocada una amplia proliferación de la información de inteligencia. En la era de internet en la que muchas personas se sienten aisladas y deprimidas este tipo de casos podrían aumentar, Teixeira comenzó sus filtraciones durante la pandemia y estuvo haciendo esto durante tres años, hasta que se produjo una brecha y la información salió de su reducido grupo.

Bajmut y la contraofensiva

La mayor parte de las filtraciones tratan sobre el estado de la guerra ruso-ucraniana y hacían especial mención sobre la delicada situación en la ciudad de Bajmut antes de su caída. La evaluación de inteligencia filtrada data de febrero y establece que “las fuerzas ucranianas estaban prácticamente rodeadas operativamente por las fuerzas rusas” y citaba al general Budanov, de la inteligencia militar, describiendo la posición de Ucrania en ese momento como “catastrófica”. Por su parte, Roman Mashovets, asesor de Andriy Yermak, jefe de gabinete del presidente Volodímir Zelenski, informó de que una única carretera de suministro –bajo fuego de artillería ruso– seguía siendo accesible para las fuerzas dentro de la ciudad, “por esas razones, la moral en Bajmut era baja, y las fuerzas ucranianas tenían la impresión de que estaban prácticamente rodeadas desde el punto de vista operativo”. Por estas razones Estados Unidos recomendó a Kiev abandonar esta posición.

Para ampliar: La batalla de Bajmut

El documento también detallaba que Rusia podría lograr su objetivo de superioridad aérea en el mes de mayo debido a que Ucrania se estaba quedando sin misiles antiaéreos. Según una diapositiva secreta del Pentágono, del 28 de febrero, Ucrania iba a agotar completamente sus existencias de misiles Buk para el 13 de abril, y de misiles S-300 para el 3 de mayo, al ritmo de consumo de entonces. Por esta razón se recomendaba a Ucrania que, a corto plazo, tratara de encontrar municiones S-300 y Buk. El único aliado que le quedan este tipo de reservas es Grecia, que opera dos baterías de S-300. 

Esto explica la visita del ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Réznikov, a Atenas el mes de abril y las presiones para que envíen parte de sus existencias, algo a lo que por el momento se han negado por poder ir en detrimento de las capacidades del ejército heleno. Sin embargo, se han mostrado abiertos si Estados Unidos despliega baterías Patriot en Creta. A medio plazo la alternativa estaría en la adquisición de Nasams, Patriot y Iris-T y otros sistemas occidentales. Según la evaluación una consecuencia probable de la crisis de defensa aérea es que Ucrania perdería su capacidad de concentrar fuerzas terrestres cerca de las líneas del frente y de llevar a cabo una contraofensiva.

Sobre la contraofensiva, en concreto, las filtraciones del Pentágono detallaban que las dificultados de Ucrania “para concentrar tropas, municiones y equipos” podrían hacer que sus fuerzas armadas se quedaran “muy por debajo” de los objetivos originales de Kiev. La evaluación sobre las fuerzas ucranianas del Pentágono advierte de importantes “carencias en la generación y mantenimiento de fuerzas”, que junto a las “persistentes deficiencias ucranianas en materia de adiestramiento y suministro de municiones, probablemente dificultarán el progreso y agravarán el número de bajas durante la ofensiva”. De esta forma, las defensas rusas y el agotamiento de las tropas en una guerra que ya ha tomado el carácter de prolongada y de desgaste hace que haya una cierta ventaja para el ejército ruso, por ser más numeroso y no depender de apoyo extranjero. El documento concluye que Ucrania podría tener “modestas ganancias territoriales” en su contraofensiva. Seguramente todo esto explique el retraso de la cacareada contraofensiva de primavera, que podría deslizarse a verano. 

Por último, el Pentágono también detalla un incidente en el mar Negro entre un caza ruso y un avión de espionaje británico tripulado en septiembre de 2022. En el informe clasificado de los servicios de inteligencia de EEUU se señala que el piloto ruso malinterpretó lo que le decía un operador de radar en tierra y pensó que tenía permiso para disparar. El piloto disparó al avión británico, pero el misil no se lanzó correctamente, lo que evitó una grave escalada en lo que podría haber constituido un acto de guerra. Esto refleja lo cerca que están las potencias de un incidente grave ante las constantes provocaciones en sus fronteras, algo que no puede ignorarse y seguramente vuelva a ocurrir.

El futuro de la guerra y las negociaciones

La inteligencia estadounidense estima que “las negociaciones para poner fin al conflicto son improbables durante 2023 en todos los escenarios considerados”. Entre los escenarios considerados “el escenario más probable” es el de estancamiento de la guerra, en que el que ninguna de las partes logre un ventaja decisiva. El documento anticipa que el año terminará con ambas partes logrando sólo ganancias territoriales “marginales” como resultado de “tropas y suministros insuficientes para operaciones efectivas”. EEUU espera por lo tanto que el conflicto se prolongue al año 2024 sin que ninguna de las partes consiga la victoria o acepte sentarse a negociar una solución.

Para ampliar: La gran apuesta de la próxima ofensiva ucraniana

Este estancamiento en el conflicto sería especialmente perjudicial para Ucrania, que ante la guerra de desgaste el Pentágono prevé que crezca la frustración entre la sociedad y “aumenten las críticas” sobre la manera en que se está conduciendo la guerra, “haciendo más probables los cambios de liderazgo”. Si esta evaluación es correcta explica porque el gobierno ucraniano necesita una victoria en su contraofensiva y teme especialmente un fracaso. 

Otra de las consecuencias del estancamiento, según predice la filtración, sería una “movilización total” de su población elegible restante. También que Ucrania se verá cada vez más compelida a realizar ataques en territorio ruso como medida para compensar la incapacidad de hacer avances significativos en el frente; una dinámica que el documento considera peligrosa, pues tales ataques podrían obligar al Kremlin a escalar o dar a China motivos para comenzar a proporcionar apoyo letal a Rusia. Por su parte, el estancamiento también afectaría negativamente a Rusia, que se vería obligada a desplegar en el frente a “reservas degradadas debido a la disminución del poder de combate”. 

Uno de los documentos revelados tras las filtraciones del Pentágono.
Uno de los documentos revelados tras las filtraciones del Pentágono.

En el escenario de que Moscú alcance una “ventaja decisiva” en el campo de batalla se espera que “despliegue fuerzas para lograr otros objetivos, como el cambio de régimen”. Mientras que si es Kiev el documento prevé que “lleve a cabo operaciones ofensivas más arriesgadas para obtener ganancias adicionales”. Rusia podría “aumentar los ataques no convencionales contra Ucrania” como respuesta, aunque “el uso nuclear sigue siendo improbable”, dice la inteligencia estadounidense. También llevaría a una “nueva movilización nacional” por parte de Moscú, pues a pesar de que Ucrania recuperase cantidades “significativas” de territorio e infligiese “pérdidas insostenibles a las fuerzas rusas”, un resultado que el informe considera poco probable, Rusia no aceptaría negociaciones de paz. 

Las luchas internas en Rusia y el desgaste

La inteligencia estadounidense parece tener un conocimiento amplio de los entresijos del Kremlin, lo que explica las previsiones sobre la invasión a Ucrania desde octubre de 2021. También la capacidad que han tenido para proveer a Kiev de inteligencia sobre movimientos y planes de Moscú. Las filtraciones muestran como dieron a los ucranianos planes de ataque concretos a tropas e infraestructuras durante el mes de febrero de 2023. 

En otros documentos detallan como el GRU, la inteligencia militar rusa, planea una campaña de propaganda en países africanos con el objetivo de volver a la opinión pública en contra de los líderes que apoyan la ayuda a Ucrania y desacreditar a Estados Unidos y Francia. La mayor parte de la información parece proceder de ‘comunicaciones interceptadas’, medios de espionaje electrónico, pero también algunos vienen de ‘recursos humanos’, agentes o fuentes que trabajarían para Washington.

Los informes de inteligencia hablan de las luchas internas entre Prigozhin, líder de la compañía militar privada (PMC) Wagner, y Shoigu, el ministro de Defensa. En un documento reciente se detalla como Prigozhin habría mantenido contactos secretos con la inteligencia ucraniana, incluido una reunión en persona en algún país de África sin especificar, para darles información sobre posiciones de las tropas rusas en Bajmut a cambio de que se retirarán de la ciudad.

La propuesta habría sido rechazada por Ucrania debido que no confían en Prigozhin, y porque el Kremlin podría estar al tanto, el propósito de los contactos habría sido crear más divisiones y desconfianza entre las fuerzas rusas. El propio presidente Vladimir Putin habría intentado resolver la disputa personalmente convocando a Prigozhin y Shoigu a una reunión que se cree tuvo lugar el 22 de febrero.

Para ampliar: El eterno retorno de la guerra industrial

Otro ejemplo de estas luchas internas sería la acusación, según la inteligencia de EEUU, del FSB –el Servicio Federal de Seguridad– al Ministerio de Defensa del país “de ofuscar las bajas rusas en Ucrania”. El Ministerio de Defensa no incluiría dentro de las bajas de sus informes a los muertos y heridos de la Guardia Nacional Rusa, la PMC Wagner o los combatientes desplegados por Ramzan Kadyrov de Chechenia; lo que ilustra las disputas internas y un intento de maquillar las cifras. El FSB “calculó que el número real de rusos heridos y muertos en combate se aproximaba a los 110.000”.

Este considerable numero de bajas se ha debido en parte, según otro documento de la inteligencia estadounidense, al cuidado deficiente en el camuflaje de lugares sensibles y un almacenamiento imprudente de munición. De esta forma, las unidades rusas en el este del país están especialmente deterioradas y sufren de baja moral. Uno de los informes del Pentágono establece que la guerra ha dañado considerablemente las fuerzas spetsnaz (especiales) rusas y que Moscú tardará años en reconstruirlas. La evaluación de inteligencia dice que “todas menos una de las cinco brigadas especiales rusas que regresaron de las operaciones de combate en Ucrania a finales del verano de 2022 sufrieron pérdidas significativas” y citan como ejemplo a la unidad 346 que “perdió casi toda la brigada con solo 125 efectivos activos de 900 desplegados”.

Anuncio de las fuerzas armadas rusas. Puede leerse: “Tú eres un hombre. Sé ese hombre“. Según las filtraciones del Pentágono, Rusia está "reclutando silenciosamente" a 400.000 soldados adicionales.
Anuncio de las fuerzas armadas rusas. Puede leerse: “Tú eres un hombre. Sé ese hombre“. Según las filtraciones del Pentágono, Rusia está “reclutando silenciosamente” a 400.000 soldados adicionales.

Para suplir las pérdidas en el ejército la información filtrada del Pentágono asegura que Putin ha autorizado en febrero la petición del ejército de “reclutar silenciosamente” a 400.000 soldados adicionales durante 2023 para la guerra en Ucrania. El documento también dice que “la renuencia política percibida a ordenar una mayor movilización para reponer las pérdidas del ejército ruso en Ucrania está llevando a los altos funcionarios a considerar estrategias menos centralizadas para hacer frente a la escasez de personal”. 

Al mismo tiempo también se habla de un reclutamiento paralelo de 415.000 soldados bajo contrato en 2023, que seguramente forma parte de la campaña del Ministerio de Defensa por ampliar las Fuerzas Armadas de 1,15 a 1,5 millones para 2026. Según la inteligencia estadounidense este plan crea preocupación y rechazo entre funcionarios rusos del gobierno, encargados de la economía, que están preocupados por los posibles efectos por la escasez de mano de obra para la economía civil.

Estas pérdidas están imponiendo un severo coste sobre los presupuestos del Estado y la economía rusa. Según el informe de inteligencia, marcado como alto secreto, Rusia ha adoptado varias medidas para aliviar la crisis: “Moscú se basa en el aumento de los impuestos corporativos, su fondo de riqueza soberana, el aumento de las importaciones y la adaptabilidad de las empresas para ayudar a mitigar las presiones económicas”. También que “es probable que [las élites] persistan en defender los objetivos del Kremlin en Ucrania” y en “ayudar a Moscú a eludir las sanciones”. En este sentido, el FSB recomienda mantener un perfil bajo en las transacciones con empresas chinas para evitar que estas se vean afectadas por sanciones secundarias o abandonen sus contratos por temor a ser sancionadas. 

Deliberaciones en el alto mando ucraniano

Los documentos del Pentágono también muestran que Estados Unidos ha estado espiando a los principales líderes militares y políticos de Ucrania, lo que muestra que Kiev comparte poca información con sus aliados, precisamente por los temores a este tipo de filtraciones. Estas revelan principalmente las deliberaciones de los altos mando sobre hasta donde llevar los ataques contra Rusia y distintos planes. Por el aniversario del inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero, el jefe de la inteligencia militar ucraniana (HUR), Budanov, ordenó “prepararse para ataques masivos el 24 de febrero … con todo lo que la HUR tenía”. Entre las opciones estaba un ataque a la ciudad portuaria del mar Negro de Novorosíisk, pero Kiev acordó, “a petición de Washington, posponer los ataques”.

Otro de los planes abortados fue la idea de la inteligencia militar ucraniana de llevar a cabo ataques encubiertos contra las fuerzas rusas en Siria utilizando drones, con el objetivo de que Moscú tuviera que desviar recursos de Ucrania. Para ello se planteaba utilizar la ayuda de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) que recibirían dotación en el manejo de drones, con la condición de mantener su papel en secreto y no realizar ataques sobre posiciones rusas en zonas kurdas. 

La HUR considera que Siria “ofrece opciones de negación a Ucrania, atacando posiciones anteriormente golpeadas por los rebeldes sirios” o atribuir los ataques a “grupos no estatales”. Entre las opciones la inteligencia estadounidense muestra varios niveles según el peligro de cada operación, desde atacar posición de la compañía militar privada Wagner, que tendría “costos modestos” a ataques contra “infraestructura petrolera afiliada a Rusia”. Atacar “instalaciones rusas clave” en la costa de siria, como la base militar de Latakia, contaría con un “riesgo muy elevado”.

En diciembre de 2022 Zelenski ordenó congelar los planes, el documento del Pentágono estima que pudo deberse a la presión de Estados Unidos, pero también a problemas logísticos y otras limitaciones. Además, el éxito de las operaciones en territorio ruso y las zonas ocupadas, con sabotajes y asesinatos, podría ser otra razón para considerar la necesidad de gastar recursos en una operación tan compleja.

Por otro lado, también es interesante el hecho de que, según la inteligencia estadounidense, Turquía conocía el plan y trataron de convencer a Ucrania para que organizase los ataques en las zonas kurdas, pues estaría en el interés de Ankara “cebar a la alianza Ucrania-SDF para atraer la ira de Rusia”. De este modo, también “trataron de evitar posibles contragolpes” sobre los grupos rebeldes del norte y noroeste que apoya Turquía.

Uno de los documentos revelados tras las filtraciones del Pentágono detalla las posibles operaciones ucranianas en Siria contra Rusia.
Uno de los documentos revelados tras las filtraciones del Pentágono detalla las posibles operaciones ucranianas en Siria contra Rusia.

Aunque parece que las divisiones dentro de los mandos ucranianos sitúan a Budanov, de la inteligencia militar, como el principal instigador de mover la guerra a territorio ruso, las filtraciones muestran que Zelenski también se inclina en ocasiones por esta opción en privado. La información revela que el presidente ucraniano llegó a proponer ocupar pueblos rusos para “dar a Kiev influencia en las negociaciones con Moscú” o “hacer explotar” el oleoducto ruso Druzhba que suministra petróleo a Hungría, “Zelenskyy destacó que … Ucrania solo debería volar el oleoducto y destruir la industria húngara [del primer ministro] Viktor Orban, que se basa en gran medida en el petróleo ruso”. 

En otra reunión a finales de febrero el comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas Valerii Zaluzhnyi “expresó su preocupación” de que “Ucrania no tiene misiles de largo alcance capaces de alcanzar los despliegues de tropas rusas en Rusia ni nada con lo que atacarlos”; Zelensky “sugirió que Ucrania ataque lugares de despliegue no especificados en Rostov” utilizando drones en su lugar. 

Para ampliar: La gran apuesta de la próxima ofensiva ucraniana

Como indican los documentos filtrados, Estados Unidos tiene un mayor conocimiento de lo que ocurre en Rusia que en Ucrania. Al parecer, el Pentágono dispone de mucha más información sobre las unidades rusas que sobre las unidades ucranianas. De hecho, los mapas muestran ubicaciones exactas y precisas de la disposición y fuerzas de Rusia, con edificaciones claras y evaluaciones concretas sobre qué unidades rusas tienen capacidad de combate o no, y hay estimaciones muy específicas de la fuerza rusa en cada frente. 

Por el contrario, las unidades ucranianas no reciben designaciones de capacidad de combate, sus ubicaciones se indican de forma más general, y hay enormes rangos en los efectivos evaluados. Esto también se ve reflejado en las bajas y, en concreto, los muertos en combate. Las cifras ucranianas de muertos (16.000–17.500) son tan bajas que dejan claro que Estados Unidos desconoce el número real y que Kiev se ha negado a hacer pública esta información incluso entre sus aliados por lo sensible que es. Podemos comprobar que además que la cifra es muy cercana a la dada públicamente por el Ministerio de Defensa ucraniano. Mientras las muertes rusas (35.500–43.500) entran en un rango mucho más razonable, lo que de nuevo muestra que EEUU tiene información más creíble sobre Rusia que sobre Ucrania.

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