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Laos y Vietnam, una “excelsa amistad”

El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, comparece en una cumbre de cooperación con Laos celebrada en Hanói. Fuente: VNA

En el Sudeste Asiático se da una de las más hondas amistades entre dos estados soberanos a lo largo y ancho del globo: la que mantienen Laos y Vietnam, ambos países bajo gobierno de los comunistas agrupados en torno al Partido Revolucionario del Pueblo Lao y al Partido Comunista, respectivamente. Conviene apuntar que ambos partidos fueron fundados por cuadros de lo que antaño fue el Partido Comunista de Indochina, dirigido por el vietnamita Ho Chi Minh. Sus modelos socialistas “con particularidades laosianas/vietnamitas” y las similitudes y vínculos ideológico-programáticos entre ambos son un importante objeto de seguimiento en la región.

Las analogías entre ambas naciones no solo responden a características geográficas y políticas, sino también históricas. Sus respectivos siglos XX están estrechamente conectados. Ambas naciones fueron ocupadas por el imperialismo francés y agrupadas en el subgrupo de dominios que París vino a denominar como Indochina francesa. En el marco de la Segunda Guerra Mundial, los dos territorios fueron apropiados por el imperialismo japonés hasta el final de la contienda en 1945. Tras ello, los movimientos independentistas Pathet Lao y Vietminh (y otros, aunque fundamentalmente éste último) se enfrentaron directamente contra Francia, que pretendía retomar el control sobre la propia Indochina. Posteriormente, la guerra de Vietnam se conectó con la incipiente guerra civil laosiana, en la que el Pathet Lao enfrentó a los realistas apoyados por Estados Unidos. Las consecuencias de los bombardeos estadounidenses sobre territorio laosiano todavía pueden sentirse. De igual forma a como ocurriera en su país vecino, en Laos los comunistas vencieron en 1975. 

La convergencia de intereses entre el Pathet Lao y los comunistas vietnamitas durante varias décadas se vio además reflejada en los vínculos ideológicos de los socialismos laosiano y vietnamita. En el décimo congreso nacional del Partido Revolucionario del Pueblo Lao se formalizó el pensamiento de Kaysone Phomvihane como el elemento rector del modelo político del país, así como de la dirección del partido sobre el aparato estatal.

El corpus del pensamiento de quien fuera máximo dirigente del partido y del país desde 1955 hasta su muerte en 1992 incorpora múltiples elementos del pensamiento de Ho Chi Minh, fruto de una amistad que trascendió lo político durante la vida de ambos. En concreto, el pensamiento de Kaysone Phomvihane va en la línea de otros “pensamientos nacionales” del socialismo asiático. Es una suerte de “marxismo-leninismo con características laosianas”, tendencia compartida con otros países gobernados por los comunistas en la región (considérense los reconocidos pensamientos de Deng Xiaoping, Xi Jinping, Ho Chi Minh o incluso el kimilsungismo-kimjongilismo en Corea del Norte).

Países vecinos, ambos atravesados por el río Mekong, las relaciones Laos-Vietnam son verdaderamente profundas. Desde que se firmase en septiembre de 1962 el acuerdo para las relaciones diplomáticas entre ambos estados, los vínculos no han cesado. El acuerdo de Amistad y Cooperación entre ambos países firmado dos años después de sus respectivas victorias contra el Ejército estadounidense abría definitivamente la puerta a sendos intercambios en tiempos de paz. Es ilustrativa la frase pronunciada por el ex presidente laosiano (hasta 1995) Souphanouvong en la que describe que “la solidaridad lao-vietnamita es más alta que la más alta montaña, más profunda que el más profundo océano, y más flagrante que la más flagrante flor en el mundo”.

En términos de relaciones bilaterales, es destacable el hecho de que Vietnam reserva para Laos el término diplomático ‘Tình Hu’u Nghi Vi Dai’, que puede traducirse al castellano como “una excelsa amistad”. Como hace el Partido Comunista de Vietnam, el Partido Revolucionario del Pueblo Lao defiende estar “construyendo los fundamentos para transitar hacia el socialismo”, para lo que se vale de la ayuda de su vecino. Es importante tomar dimensión de la condición de “hermano mayor” que de alguna forma Hanoi (capital de Vietnam) juega con respecto a Vientián (capital de Laos), pues Vietnam supera en más de diez veces la población de Laos (96M:8M).

Sirva como apertura un proyecto de colaboración que ejemplifica el componente ideológico de sus relaciones interestatales: la construcción –con dinero público vietnamita– del edificio de la Asamblea Nacional laosiana, proyecto culminado en 2021. El coste de la infraestructura se estima en 112 millones de dólares, aunque lo más destacable es probablemente el qué y no el cuánto: el hecho habla por sí mismo sobre su propio carácter simbólico, pues se trata de la edificación por parte de un Estado extranjero de la sede de tu propia soberanía nacional.

Para el año 2012, Vietnam se colocó como el principal país en lo que a inversiones extranjeras en Laos refiere, superando incluso a China y Tailandia (aunque en la actualidad se ubica en tercera posición). El ex primer ministro de Laos hasta 2022, Phankham Viphavanh, incluso reconoció que la cooperación abarca a localidades concretas de uno y otro país. A principios de enero de 2023, los primeros ministros de ambos estados se reunieron en Vientián y pusieron el foco en la vinculación en defensa, seguridad, comercio e inversiones. No obstante, los lazos a varios niveles hunden sus raíces mucho más atrás. Laos jugó un papel importante para que Vietnam se viese aliviado en el marco del embargo propulsado por Estados Unidos sobre el país al concluir la guerra. Junto a países como Cuba o la Unión Soviética, el gobierno laosiano enviaba contingentes de comida, ropa, medicina y otros útiles que Vietnam necesitaba para su reconstrucción post bélica. A cambio, Hanoi ofreció una importante ayuda para el desarrollo logístico de un Laos marcadamente necesitado de ingenieros.

En nuestros días, varios proyectos de ayuda mutua son destacables. Durante la pandemia del COVID-19, Hanoi ha sido un importante donante para Vientián, enviando insumos médicos y doctores especializados. Al mismo tiempo, desde Vietnam se ha brindado cierta ayuda a Laos en materia de conectividad y salida al mar. Este detalle se torna especialmente relevante cuando se toma en consideración la particularidad geográfica de Laos: está encapsulado entre China, Myanmar, Tailandia, Camboya y el propio Vietnam. El puerto de Vung Ang es uno de los ejemplos más claros de esta estrecha colaboración, pues se ubica en suelo vietnamita (ya que Laos no tiene salida al mar), pero pertenece en un 60% al estado laosiano. A su vez, conviene destacar el tren de alta velocidad que conectaría el mismo puerto de Vung Ang con la capital, Vientián, en cuyo proyecto están involucrados ambos gobiernos.

En el plano de la defensa y la seguridad, son varios los documentos firmados entre ambos estados proclamando el principio de no permitir a fuerzas extranjeras el uso de uno de los dos territorios nacionales contra el otro. A su vez, es reconocible la empresa conjunta Unitel. La misma, formada por el grupo vietnamita Viettel y su homóloga laosiana Laos-Asia, abarca una porción crucial del mercado de las telecomunicaciones en Laos, con cerca del 57% de los usuarios. En el plano de los asuntos exteriores, la cooperación bilateral mantiene su particular densidad. Ambos países sostienen importantes canales de comunicación para cooperar y preservar una cierta coordinación en espacios interestatales compartidos, como la ASEAN, la ASEM o la ACMECS.

Posible recorrido del tren Vientián-Vung Ang. Fuente: Asia Briefing

La relevancia de esta amistad se comprende por completo al considerar el marco regional: Estados Unidos trata desde hace varios años de incrementar su presencia y su capacidad de influencia en la región del Asia-Pacífico, al tiempo que China se postula como el principal elemento de tracción en el territorio. Grandes poderes económicos como Corea del Sur o Japón se expanden por el resto de estados a través de sus grandes conglomerados, y la ASEAN no termina de consolidarse como una organización equivalente en cuanto a influencia a la Unión Europea. 

En este sentido, la posición de China cobra cierta importancia analítica. Consolidarse como el gran punto de pivote de la región es una de las prioridades del gigante asiático. Y, aunque relativamente amistosa, la relación que China sostiene con Laos y Vietnam es tensa en algunos puntos (el conflicto marítimo es quizá el hecho más reseñable de esta tirantez). Desde la perspectiva de Hanoi, robustecer el nexo con Vientián es ineludible para la construcción de una suerte de bloque indochino que pueda ejercer presión en hipotéticos pulsos con Pekín (el asunto hidrológico del Mekong es otro ejemplo ilustrativo). Los acercamientos con Camboya van en esta misma dirección. Vietnam no puede sacar a China de la ecuación. Tampoco puede ignorar al vecino norteño, y bajo ningún concepto puede confrontarle directamente; así pues, la relación es necesariamente tensa. 

Y, mientras tanto, Laos ejerce un importante rol de distensador a pesar de su reducido tamaño económico, militar y demográfico. Al beneficiarse de sendas relaciones con sus dos “colegas” geográficos e ideológicos, se erige en una suerte de puente. Es cierto que Laos recibió con los brazos abiertos la Iniciativa de la Franja y la Ruta; no obstante, Vientián no se olvida de que el territorio vietnamita es su única salida al mar. Al país le conviene que las relaciones Vietnam-China sean lo más amistosas posibles, por lo que podría llegar a tomar una posición de relevancia en futuras tensiones entre ambos Estados. 

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