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La lucha por la independencia y los primeros años del nuevo Marruecos

Miembros del Partido Istiqlal, formación que defendía la independencia de Marruecos
Miembros del Partido Istiqlal, formación que defendía la independencia de Marruecos.

En el artículo anterior nos ocupamos del nacimiento y los primeros pasos del movimiento nacional en Marruecos. Los círculos de propaganda de los años 1920 dieron paso a la agitación a gran escala en la década siguiente; la lucha contra el dahir berbère –legislación que decretaba que a las etnias no árabes se les aplicase una ley propia en lugar de la sharia o ley islámica– sirvió como plataforma para una primera tentativa en la construcción de un partido de masas. El Comité de Acción Marroquí y su órgano, l’Action du Peuple, tuvieron una vida corta pero fecunda. La represión de finales de los 1930 parecía haber atajado la amenaza, pero la Segunda Guerra Mundial atizaría de nuevo las llamas del anticolonialismo.

Entre 1939 y 1943 convergieron varios elementos externos que favorecían la creación de un gran partido independentista. El primero es la derrota militar de Francia. La administración colonial se vio debilitada por el enfrentamiento interno entre los partidarios de la Francia de Vichy –colaboracionista con Alemania– y los gaullistas –partidarios de luchar contra Alemania– hasta la victoria de los segundos en 1942 gracias a la conquista de Marruecos por las fuerzas aliadas.

El desembarco norteamericano es el segundo factor externo a considerar. No podemos negar que la perspectiva de una reestructuración en el bloque imperialista occidental, con el auge de Estados Unidos y sus promesas de descolonización, tuvo una enorme influencia en el movimiento nacional. Pero es más explicativa la evolución de la sociedad marroquí, ya que la lucha política nunca estalla si no se dan unas condiciones internas favorables. Así, en los años 1940 y 1950, un tercer elemento será clave de cara a la lucha por la independencia: la creciente incorporación del mundo rural a la lucha contra la metrópolis francesa.

La crisis agraria y el acercamiento campo-ciudad

En primer lugar, en Marruecos, la situación económica durante y después de la guerra favoreció un acercamiento político entre el campo y la ciudad. Entre 1943 y 1945 una fuerte crisis golpeó al país, con consecuencias devastadoras para la mayoría de la población, pero especialmente relevantes en el agro. La crisis y las requisas de alimentos por parte del ejército empobrecieron especialmente a la pequeña burguesía rural marroquí. Además, en medio de una situación de carestía generalizada, resultaba especialmente ultrajante la discriminación en el racionamiento, que favorecía sistemáticamente a los europeos mientras decenas de miles de marroquíes morían de hambre.

Para ampliar: El protectorado francés de Marruecos: el ocaso de la sociedad precolonial

Todo ello provocaba una mayor fricción entre los propietarios nativos y los colonos. Así, la pequeña y mediana burguesía rural marroquí, que siempre había desconfiado del nacionalismo urbano, se sentía impelida a simpatizar cada vez más con sus posiciones políticas. Sin embargo, el empujón decisivo para la convergencia del campo y la ciudad en la lucha por la liberación provino de un tercer actor: el sultán.

Los nacionalistas siempre habían apelado a la Corona como símbolo de unidad nacional, y a partir de 1947, su dedicación fue por fin correspondida. Ese año el sultán Ben Yusef dio un discurso en la ciudad internacional de Tánger, retransmitido por radio a todo el país. El monarca decidió omitir el agradecimiento oficial a Francia, y lo sustituyó por una oración: “el hombre que siga el camino de Dios no puede equivocarse”. Esto se convirtió en un símbolo de la apuesta del monarca por la liberación nacional. El campo, conservador y monárquico, se veía empujado por su situación económica y social a la colaboración con el nacionalismo urbano, y el beneplácito del sultán no hizo más que reforzar esta tendencia.

La fundación del Istiqlal

Pese a que las condiciones son cada vez más favorables a la alianza entre el nacionalismo y el mundo rural, el primero sigue siendo fundamentalmente urbano, y su relación con el campo es en todo momento externa y mediada en gran parte por la Corona. Prueba de ello es que su crecimiento en esta época se da de forma separada de los eventos descritos arriba –aunque evidentemente tuvieron su influencia–. Veamos, pues, cuál es la evolución del partido nacionalista en estos años clave para su madurez política.

En diciembre de 1943 se celebró un proceso de unidad de las distintas corrientes del que surgió el Partido Istiqlal (independencia), cuyo Manifiesto se publicó el mes siguiente. El Manifiesto estaba firmado tanto por salafistas como por secularistas y exigía la independencia de Marruecos, que debía negociar el sultán; su participación en las negociaciones de paz y su adhesión a la Carta Atlántica. Por último, proponía la monarquía parlamentaria como forma de gobierno. Se había producido un salto cualitativo, desde el programa autonomista –Plan des Reformes– de la década de 1930 a la lucha abierta por la independencia. También se produjo un salto a nivel organizativo. El nuevo partido contaba con un sistema de organizaciones relativamente sólido en los centros urbanos y se dispuso a avanzar en su vinculación con las masas, acumulando fuerzas a lo largo de la década.

Una primera fase de esta acumulación, de 1944 a 1945, se caracteriza por el distanciamiento entre secularistas y salafistas. Finalmente, los primeros se escinden formando el Partido Democrático por la Independencia de Wazzani (PDI). Una vez esta contradicción se ve superada, se van delineando dos campos antagónicos: por un lado la derecha conservadora y liberal, y por el otro una tendencia izquierdista emergente de carácter pequeñoburgués.

Entre ambas van surgiendo diferencias importantes en cuanto a diversas cuestiones. La izquierda se inclinaba por el no alineamiento en el escenario de la Guerra Fría, mientras la derecha defendía la presencia de Estados Unidos. Unos apostaban por una intervención desarrollista que industrializara radicalmente el país; los otros defendían el desarrollismo con titubeos, pues temían la planificación económica tanto como enfrentarse al gran capital. Sin embargo, creemos que la más relevante de todas estas divergencias es sin duda la correspondiente a la política sindical. La razón principal es que fue en ella donde la izquierda forjó una base de masas lo bastante fuerte como para oponer su proyecto a la derecha.

La cuestión sindical

La tradición liberal moderada que dominaba el partido no se había preocupado por tener una política sindical como tal, limitándose a defender el derecho de asociación para los marroquíes. Pero a partir de 1945, el partido pasó a involucrarse activamente en el movimiento obrero.

Al principio los nacionalistas trataron de formar sus propias centrales sindicales, pero ante el fracaso deciden dirigir su actividad a la sección marroquí de la Confederación General del Trabajo francesa, bajo influencia del Partido Comunista. En 1949 Abderrahim Bouazza, editor de Al-Istiqlal, recibe la tarea de concretar el vínculo entre las secciones con presencia nacionalista y el partido. Tras un periodo de cooperación inicial con los comunistas que procura al partido cuadros capacitados para la agitación sindical —y gracias en parte a la expulsión del país del Secretario General de la CGT en 1951—, el Istiqlal consigue tomar el control.

Para ampliar: Primeros pasos del nacionalismo marroquí: orígenes y aspiraciones iniciales

Al año siguiente, el asesinato del sindicalista tunecino Farhat Hached se hace eco en Marruecos con una huelga general. La Administración gala opta por la decapitación organizativa y encierra a la práctica totalidad de los cuadros dirigentes de la CGT y del Istiqlal. Pero es inútil. Incluso el sultán, que en 1938 firmó el decreto que prohibía el derecho de sindicación de los marroquíes, hablaba de la necesidad de un sindicalismo nacional. En 1955, finalmente, se funda la Unión Marroquí del Trabajo sobre el aparato de la antigua sección marroquí de la CGT.

El éxito obtenido dota al partido de una base de masas mucho más amplia. Pero también fortaleció a la izquierda del Istiqlal en detrimento de la hegemonía de los moderados, lo que anunciaba la potencial escisión del gran partido nacionalista. Hasta que se consiga el objetivo estratégico de la independencia, la burguesía nacional permanecerá unida. Tras ella, pronto las corrientes se conformarán en partidos diferenciados.

Recta final hacia la independencia de Marruecos

Volviendo a un plano más general, en el período 1950-1953 el ascenso del nacionalismo y de la conflictividad social se ve respondido por una escalada represiva por parte del gobierno colonial. En 1951 se crea el Frente Nacional Marroquí, que coordina los esfuerzos de los partidos nacionalistas –Istiqlal, el secularista PDI, más los de la zona norte–. Al año siguiente, las manifestaciones, que se extienden por todo el país, son objeto de una brutal represión. Al encarcelamiento y demás represión legal se le suma la creación de células terroristas organizadas por parte de los colonos bajo el nombre Présence française.

Mientras tanto, el Résident-Générale –representante francés– conspira con varios oligarcas con el fin de deponer al sultán. En 1953, tras un tenso tira y afloja, Ben Yusef es exiliado a Madagascar y nombran sultán en su lugar a Ben Arafa. Y de nuevo, lo que parece un triunfo en lo inmediato para Francia no hace sino acelerar el proceso. La violación flagrante de los términos del Tratado de Fez que supone la deposición del sultán provoca críticas incluso en la prensa francesa; Ben Yusef se convierte en un mártir y la causa marroquí recibe una gran solidaridad internacional, especialmente de la Liga Árabe. Además, en todo el Magreb es un momento de impulso: en el mismo año, Túnez consigue la autonomía interna, y en 1954 estalla una guerra de liberación en Argelia.

Atentado contra el sultán Ben Arafa (centro derecha, sangrando) en Marrakech, 1954.
Atentado contra el sultán Ben Arafa (centro derecha, sangrando) en Marrakech, 1954. Fuente: imagen recortada vía Institute of Ethnology and Cultural Anthropology, Adam Mickiewicz University – bajo CC BY-SA 3.0 PL DEED

Asimismo, la lucha desplegada por los nacionalistas marroquíes experimenta un salto cualitativo con la aparición de un movimiento de guerrilla urbana entre 1953 y 1954. La guerrilla atenta contra la vida de Ben Arafa y la del Résident-Générale en varias ocasiones, sin éxito. En el campo se forma un Ejército de Liberación (EL) a partir de guerrillas rurales, independientemente de las fuerzas nacionalistas, fundamentalmente urbanas. El grupo armado utilizará la zona española como base de operaciones, desde la que lanzará varios ataques a puestos militares franceses con el beneplácito del régimen franquista.

Los ataques en el Riff se hacen eco en todo el mundo, y desde El Cairo Allal el Fassi —fundador del Istiqlal— proclama una segunda guerra del Riff. Francia se ve incapaz de hacer frente a dos insurrecciones, una en Argelia y otra en Marruecos, por lo que a partir de 1955 se inclina por negociar la independencia. Las negociaciones incluyeron al sultán Ben Yusef, retornado del exilio, a los nacionalistas y a aquellos vinculados a la administración del Protectorado. La liberación de Marruecos consistió, pues, en una transición pactada. En noviembre, la firma de la declaración de Celle-Saint-Cloud por parte del sultán y de las autoridades francesas sentaba las bases para la posterior declaración conjunta de independencia, que finalmente se produjo el 2 de marzo de 1956.

La construcción del Estado postcolonial

En el próximo artículo hablaremos sobre la construcción del Estado marroquí tras 1956. Por cuestiones de espacio, sin embargo, vamos a adelantar algunas características fundamentales del periodo inmediatamente posterior a la independencia.

Hasta la declaración de independencia, durante la segunda mitad de los años 40 y la primera mitad de los 50, la sociedad marroquí parecía unida en torno a la bandera de la lucha anticolonial. Pero en el mismo momento en que se consigue el objetivo, las distintas fracciones de la burguesía comienzan a luchar entre sí por la supremacía dentro del nuevo Estado.

Para ampliar: Marruecos independiente: inestabilidad política y luchas internas por el poder

La contradicción principal en esta lucha es la que se da entre la burguesía nacional –Istiqlal, PDI– y los grandes terratenientes y rentistas –representados por la Corona–. Los primeros intentarán que el Estado se base en los partidos políticos como correas de transmisión entre las masas, mientras que los segundos tratan de reducir la influencia de los partidos, estableciendo mecanismos corporativos, apartidistas –religiosos, patronales– con los que legitimar el poder estatal. Un bando hará de la exigencia de elecciones constituyentes su bandera, mientras el otro retrasa al máximo la convocatoria electoral y trata de asegurarse una Constitución limitada y otorgada por el sultán.

En el campo nacionalista, por otro lado, va cogiendo fuerza el enfrentamiento entre izquierda y derecha, culminando en la escisión que da a luz a la Unión Nacional de Fuerzas Populares, organización socialnacionalista de carácter pequeñoburgués con un ambicioso programa desarrollista –industrialización del país, reforma agraria–.

Finalmente, también se plantea la cuestión de cómo integrar a la pequeña burguesía rural en el juego político, cuestión directamente relacionada con la integración política de los no árabes, los amazigh. El Movimiento Popular, partido fundado en 1957 a partir de las guerrillas campesinas del Ejército de Liberación, constituye el actor que representa tales intereses en el escenario del Estado independiente.

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