
El control del Golfo Pérsico era una condición esencial para Estados Unidos para mantener su hegemonía en Oriente Medio y su posición dominante en el globo. La primacía en esta región significaba manejar los principales flujos de hidrocarburos, esenciales para la economía mundial. Hasta 1979, Washington había asegurado su influencia mediante una alianza con el Sah de Irán –que tenía el papel de gendarme con la libre venta de armas de la industria militar estadounidense– y las monarquías del golfo, asociadas con las multinacionales petroleras estadounidenses que gozaban de enormes márgenes de beneficios. Esta posición de equilibrio que impedía a los soviéticos u otras fuerzas poner en pe
Este es un contenido exclusivo. Para acceder a la publicación completa, suscríbete.
Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€
Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.







